Copiapó: Testimonio de Sacerdote a Cargo de Zona

Carta testimonio de Sacerdote de Copiapó

Muchos  en esta zona saben de nuestro Sacerdocio, algunos acuden en sus momentos de apuro, otros piden consejos de sabiduría, pero a pesar de hablarles de este camino, de mostrarles que El Cristo Vivo, vive en nosotros, en nuestro Espíritu, no se bajan de su soberbia ni de sus “costumbres”, de su iglesia, para conocer al Dios que “les vive” y que no dejan que tome sus vida y les hable con la Verdad. Sólo les gusta usarlo, pero no vivir bajo su Ley.

La Verdad de Cristo los desnuda, la Verdad de Dios los oprime, pues están acostumbrados a un dios creado por ellos mismos, que les permite hasta las peores atrocidades, y después se ven muy compungidos y tranquilos en sus reuniones religiosas. Para quien tenga oídos oiga, y quien tenga ojos vea (ojos y oídos espirituales). Me parte el corazón, saber que el alma de mis congéneres se encuentra tan endurecida como yo la tenía, al creerme auto-suficiente en todo aspecto, la más ‘humilde’, la más ‘inteligente’, la que podía con todo… y sí podía y pude algo fue porque El me sostenía… porque la misericordia de Dios nunca abandona al Hombre, ni siquiera en su soberbia… pero no había Paz en mí.

El sol y la lluvia, la familia, los hijos y toda dádiva,  igual lo da para todo ser en este mundo, sin importar si lo merece o no lo merece, ese es el Amor de Dios que nos ve y nos trata a todos de igual modo; Él no hace diferencia entre sus hijos… todos somos iguales ante Él; y si alguno tiene algún cargo de importancia, de gobernante o lo que sea, siempre es prueba de parte de quién tiene el Poder de Verdad,  y lo da a quienes pone a prueba en humildad y lealtad, si es o será noble o no, si será sabio o no en su tarea.

Fui una de esas mismas personas, y así como desnudo el Alma de muchos, así era la mía y fue desnudada por Cristo; pero el Espíritu que habita en cada uno de nosotros, que es la Conciencia, el pensamiento de Dios puesto en cada uno de nosotros,  hizo que viera aberraciones en la iglesia a la que acudía y visité otras, y otra era semejante o peor, motivo por el que me alejé totalmente de ellas por  más de 15 años. Pero en mi casa  me dejé guiar por La Palabra que no se desmiente.

Ahora, Consagrada bajo una Ley Inmutable, Indesmentible, a toda prueba, de donde emana el  Poder del Reino de Los Cielos, a través de nuestro Señor JesúsCristo,  Dios y Juez  de los Hombres y de los Ángeles, tengo otra visión del entorno, otra mirada para mi andar, porque es otro el camino  que he tomado:  NO ES UNA RELIGION, es la religiosidad natural del Ser de Fe; Es la unión mística en el cuerpo (Templo) del Dios Trinitario y Perfecto: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Se nos ha entregado una Ley, revelada para este Tiempo de Tribulación, esperando la Segunda Venida, esta vez cuán Dios que Es, y que ya  llena de señales y avisos. Se nos entregan Dones y Poderes, que se hacen efectivos bajo la humildad y el Amor a Dios, nos advierte de nuestros enemigos, y ya no pertenecemos a este Mundo, sino al Camino que es Cristo y su Ley de Resurrección.

Nos debemos a la Voluntad del Padre que vive en nuestro Espíritu, ese mismo Padre que nadie ha visto ni escuchado, pero que nuestro Cristo Dios, nuestro Sumo Sacerdote Celestial nos ha revelado que ES; y todo lo aprendemos desde el Espíritu porque Dios es Espíritu; y nuestra relación con Cristo es personal, así como es la relación con la Madre Sabiduría: El Espíritu Santo. Cristo nos transforma, evolucionando nuestro Ser en forma permanente de carnal a espiritual. No nos fuerza a nada, nosotros hacemos la mitad del esfuerzo y Cristo hace el resto,  y en la medida que avanzamos vamos teniendo la claridad espiritual de aquello que el Reino quiere para y de sus hijos e hijas de Fe.

Es, queridos creyentes en Cristo Jesús,  mi testimonio en esta ocasión, es también una invitación a participar de la herencia espiritual de Cristo, que es para todos. Lo digo porque yo vivo a Cristo así como tú vives a tu gente, así como tu razonas con quién más te ama…con quién ha sido capaz de dar la vida por mí… realmente nada hay más Divino… pues te hablo del Cristo Vivo que espera por tí.

Hermana Lidia Flores Aguirre
Presbítero zona Copiapó
Región de Atacama

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