Opinión: Obama… “Una esperanza rota”

Obama fue, para Latino América, un soplido de buenas expectativas. Desgraciadamente aquello que escribimos hace meses atrás, en una nota al paso en esta revista, en donde sentenciábamos que la gran prueba del Gobierno de Obama estaría en su confrontación con la potente industria de la guerra, y que de oponerse a ésta veríamos caer el fantasma del destino de kennedy sobre este primer presidente de color en los Estados Unidos. También dijimos que de ceder el entonces flamante gobernante… no pasaría la mayor prueba de cambio real al cual se vería sometido.

Los hechos nos demuestran casos específicos: el retiro gradual de Irak potenció la presencia Norte Americana en Afganistán, pero en realidad la industria bélica y petrolera del potente país del Norte sigue presente y avasallante en la zona. Pero ahora sucede un evento que nos incumbe directo a los habitantes de este continente nuestro: siete bases de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos se asentarán próximamente en puntos estratégicos del suelo colombiano. Recordemos que de hace casi medio siglo este país hermano se ha visto sacudido por la guerra de guerrillas más prolongada de la historia moderna, y es Colombia, de hace mucho, uno de los pisos más arraigados en el mercado del narco tráfico. Debemos tener en consideración objetivamente la situación de Venezuela, sea por el tipo de gobierno que rige allí, sea porque en la franja del Orinoco se halla la reserva de petróleo de alta calidad más grande del planeta. Por último, tengamos en la retina un informe estratégico militar de la OTAN, viejo ya de diez años al menos, que advirtió que en el futuro el elemento que provocará conflictos y posible uso militar será… el agua. Bueno, las mayores reservas de agua se hallan en Sur América.

Es de estos días ha recrudecido la polémica entre el Presidente Uribe, de Colombia y su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, debido a tres carcasas de lanza-cohetes de origen sueco que habrían pertenecido al ejército de Venezuela  y que se hallaron en poder de las FARC. Bastó aquello para que los ánimos se encendieran… para ganancia política de ambos mandatarios: Chávez aprovecha esta ‘agresión’ para justificar severas medidas en contra de los medios de comunicación críticos a su régimen, y solapadamente reintenta imponer una reforma a la educación entre gallos y medianoche; mientras que Uribe se alza con bríos patrióticos y estadista internacional recorriendo países del Continente para fortalecer su re-elección inconstitucional y tapar los escándalos de corrupción que habrían favorecido su anterior elección, amén de lazos con conspicuos personajes de los Para-Militares mercenarios. Curiosamente, un comandante de la guerrilla asevera en un video que recorre Internet que a ellos ‘Uribe les hace bien’ porque radicaliza los ánimos de la población.

Esta realidad, ya compleja y nada prometedora para la paz, se ve incrementada en su fuego por los sucesos en Honduras: después del alarde diplomático que ni movió al gobierno de facto, ha descendido el silencio que anuncia tormenta. En las fronteras, en suelo de Nicaragua, se preparan batallones del ‘ejército del pueblo’ que respaldará por la acción violenta el supuesto re-ingreso de Zelaya a su país. En tanto, el aislado gobierno de Micheletti aprieta la mano represora y ya se comienzan a contar los muertos y heridos, y algunos organismos de derechos humanos han dado la alarma sobre supuestas ‘desapariciones’ y ‘detenciones arbitrarias’.

En su periplo, el único presidente Latino Americano que apoyó la presencia militar Norte Americana en Colombia fue Alan García, de Perú. Esto no debe ser pasado por alto: hace mucho rato la diplomacia peruana viene postulándose por convertirse en el mejor sostén de los EEUU en esta zona, sin lograrlo por su insignificancia estratégica, pero ahora puede actuar como segundo peón de un plan al cual está dispuesto a servir para escapar de su escaza importancia política en el concierto político de América.

Ecuador tomará la presidencia pro-tempore de la UnaSur, la organización de países que hasta ahora dirigió, bajo la misma figura, la Presidenta de Chile. Tanto el ALBA, la unidad Bolivariana, como ahora este organismo deberán discutir propuestas que Ecuador ha ya anunciado: establecer mecanismos de defensa militar y territorial a nivel sub-continental, bilateral, o múltiples. Esta propuesta va en directa relación con las bases de los Estados Unidos y la hipotética planificación agresora de Colombia hacia Venezuela y Ecuador, pero sobre todo en relación al gobierno de Chávez.

Si el presidente Obama tuviese un corazón de paz, y una política distinta para el Continente, nunca habría respaldado una medida como las siete bases militares en Colombia, pero ya se ha demostrado que el gobierno actual de Obama no maneja los hilos de la guerra y sus enormes intereses, y en mucho, la real dimensión del poder del presidente, sobre todo de éste presidente, es bastante relativa;  y en un terreno en donde tiene las manos amarradas es justamente en el área de la industria bélica y los planes militares del Estado Norte Americano, los cuales van por encima de la cabeza de cualquier gobierno temporal… y muy alto,  por bien encima,  del actual gobierno. 

En la ‘lógica’ de la guerra se podrá argumentar mucho sobre la necesidad de estas bases, y de seguro que Chávez y las FARC son las partes más excitadas con este anuncio de Colombia: y es que la ‘lógica’ de la Paz nos dice que todo el panorama, en su conjunto, no postula a tiempos de tranquilidad y progreso, sino que echan por los aíres serios rumores de retroceso y violencia. Y cuando hablamos de paz no nos referimos a esa de la cual habla el gobierno de Cuba, sino que a la Paz que incluso obligaría a Cuba a cambiar su régimen de gobierno. La Paz, para ser real, debe ir en pos del desarme, no de las bases militares, y de la búsqueda de consenso, no del cierre de medios de comunicación. La Paz exige democracia en la educación, y no una forma educativa fundamentalista que calla y esconde la diversidad e intenta encuadrar a las personas bajo esquemas como los soñados por Hitler y Stalin, y que en pasado tanto gustó aplicar a la Iglesia. La Paz no acepta, por ejemplo, que la educación religiosa sea unilateral, conforme a la religión oficial, sino que acepta la educación de las religiones en su amplitud histórica, en su diversidad teológica y sus ponencias doctrinarias, en modo que el ciudadano sepa elegir en conciencia y pueda, luego, practicar realmente la libertad de Culto. Pues bien, cuando el Estado convierte una ideología en Religión, procede, inmediatamente, a regular dos aspectos de la sociedad: la información y la educación. Este control en un atentado en contra de la Paz, porque la Paz requiere libertad de conciencia y posibilidad de opción, de otro modo confundiremos la ignorancia, la mediocridad y la distracción, además del sometimiento, como un elemento pacificador. No. Eso corresponde a sociedades subyugadas y enfermas, no en Paz. La Paz es activa, desarmada, plena de ideas, creativa y con una carga potente de Justicia e Igualdad. Por lo mismo: es justo abrir el gobierno y la participación a las minorías, sobre todo a los pueblos originarios, pero este acto de Justicia e Igualdad no puede hacerse con la punta del fusil, y los opositores a medidas como éstas, u otras,  no pueden protestar con dinamita y masacres.  Desde la Paz todo es posible… Desde la guerra y la confrontación… nadie gana, nadie vence, y todos seremos, de algún modo, derrotados y muertos.

 

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