Nota al paso: La verdad por Amor a Dios

Algunos aspectos que nos llaman a la reflexión provienen de la iglesia católica: a raíz de la ‘excomunión’  de la niña,  y de su familia, de nueve años que abortó con autorización de sus padres (en Brasil), medida eclesiástica que fue desautorizada (la ‘excomunión’) por la jefatura vaticana, planteando un debate que nos lleva al segundo tema: en ciertos sectores del catolicismo se ha abierto una brecha en lo que respecta al aborto, y estarían dispuestos a considerar excepciones para aplicarlo, según circunstancias determinadas. Queda la sensación pública de que no hay unanimidad en este tema, en el seno de esta iglesia. Es cierto que la mayor oposición proviene de grupos como el Opus Dei, pero también es verdad que no todo católico está de acuerdo con la ortodoxia de este segmento.

El tema de la ‘excomunión’ nos llama fuerte y claro a las prácticas inquisidoras que parecen seguir predominando en la estructura mental, cultural y doctrinaria del catolicismo. Nos resulta difícil entender esto cuando tenemos una Relación Personal, Espiritual y Directa con el Cristo Vivo y Victorioso.  Conociendo a Cristo no podemos encuadrar, encajar, concebir un acto, una medida como la ‘excomunión’. Claro, se requiere, primero, matar a Cristo y negar su real y Viva Autoridad, para de ese modo tomar sobre la iglesia el poder de representar al Reino Celestial. Muerto Cristo, la iglesia toma su autoridad. Pero si aceptamos y nos relacionamos con el Cristo Vivo, que Vive y ejerce Su Autoridad, y nos conduce al Padre, que es Espíritu y al cual llegaremos por y en Espíritu, no solamente no entendemos eso de la ‘excomunión’, sino que identificamos la supuesta representación infalible de la ‘madre iglesia’ como clara y nítida manifestación de apostasía.

Aquí en América Latina supimos muy poco del Cisma de Lefebvre, en los años 80, y hoy seguimos sin saber el real peso de la restauración eclesiástica de los derechos de algunos obispos lefebvristas. Si investigamos podemos concluir que dicho Cisma fue traumático para el catolicismo europeo, y fue la mayor crisis desde el tiempo de la Reforma. Hay una sentencia de Juan Pablo Segundo sobre el Obispo rebelde: le habría dicho en su cara que él, Lefebvre, era el demonio encarnado. Ahora, en esta Restauración de los discípulos lefrevistas hay muchas preguntas sin respuestas…Porque nunca los rebeldes se han plegado al vaticano, sino que ha sido éste quién les concedió la gracia sin arrepentimiento. De hecho, los lefrevistas siguen predicando que el Holocausto nunca existió, y en su doctrina radical que dio causa a la división no se ha conocido cambio alguno, y perdura ésta  causa madre en quienes ahora siguen siendo lafrevistas, pero restaurados en el catolicismo. Es cierto, es un problema de los católicos, y en particular de este papado. Pero es sano que todo creyente se coloque ante estas incoherencias y  haga las preguntas que el caso amerita, porque son hechos públicos, publicados y ampliamente difundidos.

Así también lo ha sido el caso de la póstuma caída del fundador de los ‘legionarios de Cristo’. Tal y como se ‘solucionan’ los pecados en el interno del catolicismo, enviando a un cura pedófilo lejos de su diócesis, o colocándolo fuera del ojo público, y nunca ‘excomulgándolo’ cuando la ley y tribunales lo hayan culpable de violación a niños discapacitados mentales, por ejemplo; así, en el caso de las mentiras, dobleces e incoherencia del inventor de los legionarios la iglesia no ‘excomulga’ al caído, sino que calla, hace una velada y formal critica, y luego deja que el asunto muera con la menor publicidad posible. En tanto, de a poco, se va incrustando la idea de que nunca fue lo mucho que se dijo, que los ideales de la legión nada tienen que ver con su fundador, que la ‘institución’ está por encima de su mentor…y así, en el tiempo quizás estemos asistiendo al proceso de canonización del mismo que hoy conocemos como un mentiroso y manipulador.

Cosas y temas que van quedando en el inconsciente colectivo del creyente, que se conversan entre católicos de a píe, aspectos que denotan una ruptura de fondo en esta iglesia, que tarde saldrá a la luz. Y son estas incongruencias las que usan los ateos y detractores de la fe para negar a Cristo, y sobre estos profundos baches se impulsan los pequeños dioses de este Mundo para ‘demostrar’ la invalidez de la creencia en Dios. Y en esto debemos ser claros: las iglesias son el producto de una necesidad política, cultural y económica de los Hombres. Desde Cristo y su Victoria el sacerdocio y la unidad en comunidad son y debe ser de Fe, Espiritual y en directa Relación con el Espíritu Santo y el Cristo Gobernante… para cosas de Dios, para entender y aplicar el Plan del Creador, y no para aspectos triviales, mundanos o políticos. Usar los errores e incoherencias de los hombres religiosos y sus instituciones para destronar y denostar a Dios es una falacia y es manipulación demoniaca. Ahora, si para no fomentar al malévolo que así actúa debiéramos callar la realidad que nos muestran los hechos en las iglesias, entonces seríamos cómplices de apostasía y aberración.  Mostrar y criticar para elevar la Fe Viva en el Cristo Victorioso nunca será un error, sino una necesidad de coherencia,  y de Amor a Dios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *