Eluana, la joven italiana.

Una joven italiana yace hace 17 años postrada en estado vegetativo como consecuencia de un accidente de automóvil, a la edad de 22 años.  Su padre presentó ante los tribunales la petición para desconectarla de las máquinas que la mantienen clínicamente con vida. La corte suprema del máximo tribunal decretó su anuencia para proceder a la desconexión. Desde entonces una ola de posiciones encontradas ha envuelto al país de Europa, incluyendo al Vaticano y al mismo primer ministro.  La iglesia católica italiana ha dicho que la desconexión es un asesinato. El padre de la mujer argumenta que en vida, y con ocasión de un amigo en el mismo estado en el cual ahora se encuentra la joven, ésta habría expresado que de hallarse ella en tales condiciones no aceptaría ser sostenida por máquinas y prefería morir sin una prolongación artificial.

Los Consagrados tenemos una Ley emanada del Cristo Vivo, de su Voz y su Inducción, y en ésta se resalta lo trascendental de la vida en toda circunstancia, llamándonos a salvaguardar la vida de todo ser vivo, y aborrecer todo atentado a la libertad y la vida de los seres… por lo mismo la guerra y la violencia son contrarias a la vida. La pregunta que nos coloca esta situación es: ¿cuándo es lícito, hasta dónde, intervenir con métodos artificiales para prolongar una existencia, que sin intermediación humana seguramente habría llegado a su fin? Porque hoy el tema es: ‘matar o prolongar el estado actual de la mujer’, pero también es viable analizar la cuestión desde otro punto de vista: ‘¿acaso no es la intromisión de la asistencia aquello que mantiene clínicamente en vida a una persona que está en estado de muerte irremediable’  ¿Hay perversidad en la prolongación artificial de la vida?

Si aplicamos la Ley de Cristo que nos insta a defender la vida y oponernos a toda extinción de vida, y obedecemos al principio que la muerte, desde el hecho de Salvación de Nuestro Cristo Vivo, no es un fin o un retorno a la misma causa carnal, sino que por Ley de Resurrección todo ser obtiene nueva vida de acuerdo a su siembra, y agregamos el sustento primordial que Dios posee la Llave de la vida en el Hombre, concluimos que los Hombres no poseemos autoridad para desafiar los eventos que conducen a la muerte de una persona, y hallándose ésta con vida es deber básico asistir en salvaguarda de su vida, mas ante la inminencia de la muerte no es lícito prolongar una existencia por medios artificiales. Sin embargo el caso de Luana se coloca en otro ámbito: ella sí puede vivir sin máquinas, sus órganos sí funcionan sin asistencia, pero no puede alimentarse, ni hidratarse, ni evacuar, sin ayuda; es decir: a Luana la dejarán de alimentar para que se apague de a poco. Y eso sí es un asesinato. Muy distinto es el caso de aquellas personas cuyo corazón, respiración, flujo sanguíneo y signos vitales son sostenidos por máquinas en lo absoluto: en tal caso sí se puede hablar de ‘desconexión’, y ahí si se aplicaría el principio de una muerte digna. Pero Luana no será ‘desconectada’ sino que será dejada morir por inanición.

Los Hombres son libres, de acuerdo a la Gracia de Dios, y dicha libertad se basa en la Conciencia. Esto quiere decir que la Ley de Dios existe objetivamente, y a nadie puede ser impuesta por la fuerza, mas todo acto, decisión y siembra en esta vida serán medidos por una regla única, que es divina, y no según criterios de libre albedrío humanos. O sea: podemos actuar como nos parezca, incluso encubrir un asesinato detrás de erróneas concepciones legales de este mundo, pero es deber de los Consagrados ‘comunicar’ el mensaje de Dios: toda vida sesgada por mano del Hombre tendrá efectos graves para su autor y para quienes consienten este crimen. Y no que debemos hacer de este drama una causa política y una oleada mediática bastante poco digna, como está resultando hoy en Italia… porque los Consagrados no juzgamos, sino que exponemos para que por Conciencia cada Hombre asuma aquello que hace y determina.

Ahora no queda más que orar para que la soberbia de los Hombres no siga este litigio de ‘pequeños dioses’ que hoy se ha entretejido sobre el anunciado crimen de Luana.

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