«La máquina de dios»

¿Alguien ha preguntado a la humanidad si acepta correr el riesgo de ser devorada por un agujero negro? Obviamente nunca se ha realizado tal encuesta, y sin embargo en las entrañas de Ginebra se lleva a cabo un experimento de muchos millones de Euros cuyo motivo es ‘reproducir el big-bang’, y esto con el objetivo declarado de ‘entender’ los orígenes del universo’; pero en realidad, mediante el acelerador de partículas, se busca la forma de hallar la energía que conduzca al Hombre a espacios impensados, y entrar con esto en la era de los viajes dimensionales y el uso de la anti-materia como elemento impulsador de nuevos modos de traslado e incluso para tecnologías que catapultaría al Hombre, decididamente, a un futuro de ruptura con toda la concepción bio-tecnológica actual. Esto incluye, obviamente, nuevas armas para otro tipo de confrontación.

El riesgo de que la llamada ‘máquina de dios’ cree en su loca carrera atómica un ‘hoyo negro’, aunque minúsculo, ha sido desmentido por los entusiastas científicos involucrados. Pero teóricamente esto sí es posible, y de comprobarse…no tendríamos tiempo para darnos cuenta: seríamos tragados en muy poco tiempo. Pero hay otros riesgos, menos comentados pero más graves en cuanto sí estaríamos aún en este planeta para sufrir sus consecuencias: que una trasformación en los campos magnéticos y de los campos de gravedad ocasione una revolución en el globo… o su extermino gradual, o una era glacial, o una aceleración del calentamiento terráqueo, la alteración de los ciclos volcánicos, la desaparición de especies vivas, etc. Todo expeditamente desmentido por los científicos a cargo. Pero lo cierto es que ni ellos saben los efectos finales de esta nueva versión de la soberbia humana ante esta moderna ‘torre de babel’.

Preguntamos a La Sabiduría por esta locura de los ‘pequeños dioses’ de la ciencia, financiado por grandes intereses mundiales, y la respuesta es ‘El Litigio’: el alma pendenciera y conflictiva de la ambición de los Hombres con Poder. El Efecto aparece bajo un signo llamado ‘La Desintegración’: una estructura que es carcomida por dentro y cae gradualmente. Sin embargo no hay aviso alguno de ‘fin del mundo’ ni de ser tragados por un agujero negro. Pero este experimento sí tendrá consecuencias en el proceso descendente en el cual ya nos hallamos: el ‘acelerador de partículas’, al final de cuentas, sí ‘acelerará algo…’ el cambio que ya está en cierne.

del editor

1 comment for “«La máquina de dios»

  1. Lissa:
    11/02/2009 at 07:40

    Este artículo me hace rememorar las antiguas leyendas que hablan de sociedades altamente avanzadas, manipulando tecnologías que se asemejan a lo que hoy «conocemos» como biotecnología y el desarrollo de la física cuántica (entre otros); y que al parecer llevaron a aquellas civilizaciones a su autodestrucción al querer usufructuar y manipular soberbiamente aquello que recibieron para beneficio común. El príncipe del mal se introduce en todo lo que Dios entrega a los hombres para su beneficio y por diversos medios. Lo hace azuzando la mente y el alma por medio de la vanidad, el ego, el orgullo y la autorrealización. De este modo aquello que fue concebido para fines loables, termina en continuas faenas de muerte, destrucción y exterminio.
    La pregunta es: ¿qué haremos ante situaciones que escapan a nuestro anhelo de paz? Cada uno por si mismo y animados por el Amor que nos mueve como hijos de Dios, o congregados en torno al Dios Vivo, podemos aportar en nuestra acción diaria, partiendo de lo más doméstico y caminando hacia lo trascendental; cuidando con esmero aquello que se nos ha entregado para vivir en este mundo. Acciones tan simples como cuidar nuestro entorno próximo, ser afables incluso con aquellos que nos agreden, hacer nuestra rutina diaria con la convicción de que a través de tal o cual trabajo u ocupación Dios Padre provee mi sustento. Amar la dificultad de vivir no por una supuesta redención a través del sufrimiento, sino por la conciencia de que cada cosa que me sucede es una prueba de crecimiento y superación en lo espiritual y como consecuencia natural es un avance en lo humano. Conocer y reconocer por medio de la Oración el significado y sentido real de La Paz, la cual no es una condición humana, sino una Virtud del Reino de Dios que podemos conocer y practicar si nos esmeramos en ello. Esta formula está al alcance de todos y se adquiere en la Oración y en la Meditación.
    La paz mundial tan manoseada y discurseada no se alcanzará por decreto ni por acuerdos políticos a nivel de conglomerados mundiales, que en realidad se mueven por la conveniencia de sus decisiones y nunca por un real sentido de Solidaridad y anhelo de Paz. La Paz la construiremos desde cada uno, en nuestro accionar personal, en el amarnos a nosotros mismos, por la esencia o herencia de nuestro Padre que vive en cada uno de nosotros; por el amor que pongamos en cada cosa que hagamos hacia afuera en lo doméstico, en lo comunitario, en lo laboral, en las comunidades religiosas o espirituales a las que pertenezcamos y si somos consagrados en el empeño y amor, en la entrega que pongamos por alcanzar la voluntad de Dios en nosotros. Solos no transformaremos nada ni a nadie, pero al tener Luz en nosotros y ponerla en un alto lugar para que alumbre a otros, haremos nuestro aporte al Plan del Padre no para destruir este mundo, o la creación y sus dimensiones, sino para elevarnos y ser transformados.

    Lissa

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