La Familia de la Fe, y los Tiempos que Vivimos

 

En estos tiempos de Tribulación, de cambios, de crisis y de balance, el Hombre tiene ante sí sendas ilusas, inútiles y fútiles que no le dan una solución real a su existencia, ni responden sobre el significado de la muerte que todos debemos enfrentar inexorablemente.

Podemos tomar  senderos baladíes y creer que la existencia que tenemos nunca llegará a su fin: pero tarde o temprano deberemos enfrentar la realidad pasajera de nuestro paso por esta vida, y ahí recién sabremos que hemos perdido tiempo precioso en banalidades e insignificancias.

Lo Vital es la PERSONA y su Relación de Fe con Dios.

La Persona se hace a Sí Misma en la CONCIENCIA, y se dignifica en su COHERENCIA.

No hay ‘persona’ en la ignorancia, en la necedad mundana, en el egocentrismo y la egolatría; no hay ‘persona’ en la dependencia, el miedo, la culpa, la sumisión y la esclavitud. No hay dignidad en la pobreza social, en la pobreza de vida, en la pobreza de alma y en la pobreza moral. Toda inopia y carencia conlleva a conformar una sub-cultura de la miseria. Y bajo tales parangones no hay posibilidad de reflexión y de altura de miras: la necesidad cuando reina hace prevalecer sólo a la necesidad.

Cristo en los Evangelios nos enseña que los ‘pobres y humildes en espíritu’ son los dignos Hijos de Dios. Y nos advierte en contra del reino del dinero, y nos insta a dejar toda riqueza material para optar por la riqueza espiritual. Sin embargo se nos ha inculcado desde los púlpitos y prédicas que esos ‘pobres’ son los carentes de pan y de cosas. Y se nos indica con hechos palpables y pruebas concretas que ‘ser ricos’ de cosas materiales, de grandes edificados y portentosas jerarquías ahora es una gracia de Dios. ¿Quién miente?

‘Pobres y Humildes en espíritu’ significa carecer de toda ambición, de todo mal, de todo ego, de todo egoísmo. Cristo habla de desapegarse, desprenderse de lazos que restringen la libertad de la Persona; cosas y amarras que no permiten que la Voluntad de Dios se manifieste en la Persona. Ser ‘pobres y humildes’ ante la riqueza del Mundo, ante los Deseos, ante la dependencia emocional que coartan la Libertad del Amor.

No rechaza Cristo al rico por tener riquezas: sino porque su alma, su verdad interior está llena de avaricia, egoísmo, individualismo y sentido de superioridad; porque en su riqueza está dispuesto a sumir a otros en la miseria y justificar la maldad si ésta aporta riqueza para sus arcas.

Jamás Cristo ha sido… ni ha hablado, ni ha enseñado…cuan político o agente social. Todo lo de Cristo y aquello que nos enseñan Los Evangelios debemos entenderlo y asumirlo con Espíritu, Espiritualmente, con mirada macro y trascendente.

La pobreza material y la falta de oportunidad para crecer en la sociedad es responsabilidad del sistema Cainita: el reino del dinero, la tiránica ley del mercado, y la violencia cuan modo de vida y de existencia. Y ESE reino NO es de Dios.

La riqueza opípara y exuberante de unos pocos, los gobiernos en las sombras, los poderes facticos y la maquinaria de guerra son la verdadera fuerza de mando del Cainita que gobierna en  este Mundo. La imitación del binomio: ‘riqueza y poder’ que han asumido las religiones…con sus grandes y millonarias estructuras y propiedades…palacios y pomposidad deslumbrante… o la intención de lograr esta ‘dupla necesaria de riqueza y poder’ que persiguen las pequeñas iglesias o inescrupulosos lideres… y la unidad ‘política-religiosa’ que permita cuotas de participación en la gestión del poder político… todo eso y también aquello hacen  parte de un mismo diseño de esclavitud que Cristo llamó:  ‘El Mundo’. Y ante tal realidad llamó a Los Suyos a ‘estar en el Mundo, pero NO SER ni Pertenecer al Mundo’. Porque –dijo- ‘Mi Reino no es de este Mundo’

Ser pobre de cosas materiales o ser víctima del abuso de los poderosos no nos hace mejores que los déspotas que nos oprimen: porque en la miseria podríamos usar la violencia para destronar al rico, y ejercer luego violencia para venganza por la larga injusticia… y culminaríamos siendo nosotros los mismos tiranos que derrocamos. La historia así lo demuestra. No hay ‘ladrón’ bueno y ‘ladrón malo’: el que desvalija el salario a los trabajadores y los explota, el usurero y el estafador,  es tan ladrón como el que entra a una casa para robar  y violentar la vida y causar terror a  sus moradores. Ambos violan derechos de otros, y ambos intentan dominar por el terror y la inseguridad. El ladrón que gobierna persigue y castiga al ladrón que lo imita en su carencia. Al medio queda la mayoría de la gente honesta que sufre la usura del potentado, y se ve sometida al robo del sórdido.

La Persona busca su Dignidad. Y la Dignidad tiene como eje central la Honestidad, el trabajo, la Justicia, la Solidaridad, la Compasión y la Misericordia, el sentido de Comunidad, la Rectitud y el desarrollo de los propios Talentos.

Los buenos Gobiernos aseguran una Buena Educación para su pueblo. Y toda riqueza de una nación debe apuntar a dar y entregar, asegurar, una Educación de Calidad para el máximo de personas. Fundamental es que cada Persona logre desarrollar sus Talentos y Dones. La mayor riqueza de un país es su Gente; y mientras mejores PERSONAS conforman una sociedad…más posibilidad tiene cada Hombre de alcanzar la CONCIENCIA que les haga Trascender.

Un factor preponderante en CristoJesús fue la enseñanza: enseñar con parábolas a la gente, y enseñar con mayor  profundidad a sus Discípulos. Lo suyo no era una prédica para ganar adeptos: sino enseñanza para reforzar la Conciencia de las Personas. Pudo quedarse con los portentos y milagros, sin embrago lo central fue para Él la enseñanza y la práctica: manda a 70 y a 120 a practicar su apostolado y deja como misión el Bautizar a muchos en Su Nombre.

CristoJesús no enseña para la inercia y la adaptación: sino para la ACCION y el CAMBIO. No llama solo a ser ‘buena gente’, sino a ser PERSONAS CONCIENTES y COHERENTES con la Fe que Él nos propone.

En este contexto evangelista y evangelizador es que tenemos el deber de entender lo de la familia.

Los lazos familiares no son ‘antes’ y ‘preponderante’ por encima de la FE.

La Fe y la Coherencia, la Conciencia,  no se sujeta al ‘deber de familia’. Al contrario: es la Fe, la Coherencia con la Fe,  y la Conciencia que nos entrega esa Fe aquello que nos debe gobernar en nuestras relaciones familiares.

CristoJesús indica que los ‘Suyos y su familia’ son ‘estos que están aquí conmigo’… (Mateo 12:47-48)“Alguien le dijo: « ¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.» Pero él respondió al que se lo decía: « ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»  Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

Y advierte Cristo que padres e hijos, hermanos, se dividirán por su causa. Lc. 12-34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa.

 Y ante el joven que quería seguirlo pero podía tiempo para sepultar a su familiar fallecido, expresa: ‘deja que los muertos entierren a los muertos…tú sígueme a mí’. (Lucas 9) 59 A otro dijo: Sígueme. Pero él dijo: Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre fallecido. 60 Mas, Él  dijo: deja que los muertos entierren a sus muertos; Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa. 62 Pero Jesús le dijo: nadie que después de poner la mano en el arado para la buena siembra,  y mira atrás… es apto para el Reino de Dios.

El asunto entre el ‘deber moral’ impuesto por los modos y formas del Mundo, y la Coherencia de Fe ( que es la Moral sostenida sobre la Conciencia)  se enfrentará cada vez que la Persona, en su Dignidad,  coloque su Fe cuan gobierno de sus prioridades…y la familia se oponga entonces a esta Libertad y actúe cuan enemiga de estas opciones…sea porque les afecta…sea porque la persona escapa del círculo de influencia anterior…sea porque de algún modo se rompe la manipulación humana acostumbrada…sea porque la libertad de otros causa pavor en la propia inseguridad y egoísmo.

El AMOR se mide por el respeto a las opciones de Fe de aquellos y aquellas que se dice Amar. Y amar es NO JUZGAR.

El Mundo, como lo describimos antes, y el déspota rico, y el pretendiente de tirano que bajo el pretexto de su necesidad violenta a otros… y la tergiversación del mensaje de CristoJesús…y la mentira sostenida cuan ‘verdad unilateral’… hacen parte también del sustento que maneja las relaciones en el núcleo de la familia.

La familia basada en los cánones seudo-morales de lo mundano puede aceptar a familiares religiosos con iglesias distintas, como puede aceptar que piensen políticamente disímil, o que tengan costumbres particulares con las cuales no coincide… pero ¿respetar y seguir amando a un miembro que Opta por una vida Coherente con su Fe y en libertad de Conciencia… saliendo de los cánones aceptable y conocidos…que lo lleven fuera de la órbita de influencia del núcleo familiar…? ¡No! Y ese no rotundo, enjuiciador y violento,  es presentado como ‘acto de justicia’ que los deja a ellos mismos en la parte de la razón, y al díscolo en la arena del extravío.

Las iglesias sectarias ‘enjuician’ a todo aquel que les abandona. Las sectas, al igual que el Clan, pretenden que los miembros sean válidos en la medida de su sumisión. Cristo nos enseña que ser libres en la Verdad de la Fe nos hace Personas Dignas ante el Padre. Y en todo DIOS JUZGA, y no los Hombres, ni los hombres religiosos… sino Dios, al modo de Dios y según Su Potestad que no es de este Mundo ni es humana. Ni juzga la familia. Ni tiene valor alguno el juicio del Clan y de la secta.

Una comunidad de Fe, justa, puede ‘expulsar’ a uno de sus filas; puede denegar derechos al trasgresor… pero jamás JUZGAR. Un maestro espiritual o sacerdote puede advertir, puede aportar con luz allí en donde uno no tiene sino tinieblas, puede mostrar lo que vendrá cuan efecto de ciertas decisiones, puede amonestar, puede incluso alejarse, o desterrar de su lado a quién considere indigno…pero jamás ENJUICIAR.

Lo mismo sucede con la familia del Mundo: puede no entender la Fe y las opciones de uno de los suyos, puede considerarlo alejado de su núcleo, puede incluso olvidarlo o ‘expulsarlo’ de sus herencias y decisiones…pero jamás enjuiciar, y menos guardar odiosidades, rencores o culpas. Lo cierto es que la persona de Fe en Coherencia con su Fe DEBE optar por su Verdad aún si la familia no entienda, no le apoye o lo desahucie.

Nadie que sea Honesto con su Convicción puede negar su Fe para someterse a los dictámenes de su familia. Es deber de la familia, si es justa,  amar a quién en su Verdad es Digno de Optar según su Fe. No es coherente renunciar a la Fe y a la Libertad de Conciencia por presión, amenaza y juicios de la familia. El amor NO juzga. El Amor no sujeta ni obliga. El Amor da Libertad y respeta la libertad de quién se ama. El amor no impone. El amor no condiciona. El amor perdona. El perdón es la esencia del amor. Todo quién ama a Cristo debe aprender a aceptar a otros que también aman a Cristo.

Las riquezas mundanas y la relación familiar suelen ser la esclavitud para quienes llegan a amar a Dios por encima de todo, y por sobre cualquier otra cosa a este mundo. Porque la riqueza, o la pretensión de ésta (no solo de cosas materiales, sino también de aspectos sociales, de arribismo social o fama, de ejercicio de poder, de logros religiosos, necesidad de gobernar personas para propia satisfacción, o alcanzar status que den ‘sentido’ al núcleo y autosatisfacción a quienes nunca han podido conocerse a sí mismo…) hace que finalmente la familia sea un instrumento para metas muy egoístas, pequeñas y oscuras. Y en tales circunstancias si un miembro entiende que su Verdad no se halla en este entramado… entonces el resto siente que esta libertad asumida sin permiso es una traición al núcleo. O se volvió loco…porque es locura salir de este orden tan ‘superior’… O lo están engañando (porque de algún modo es necio o incapaz de discernir)… O simplemente debe querer lo mismo solo que por otros medios, y sin el núcleo. Lo que no pueden entender es que sea todo lo contrario de aquello, y ajeno a todo lo que ellos representan.

Para Cristo una familia debe basarse en la Fe y en la Libertad de cada miembro para Poner por Obra la Voluntad del Padre. El amor en la diversidad es lo que hace grande a un núcleo. La justa familia debe ser un Cuerpo…así como debe ser un Cuerpo de Consagrados: en donde cada miembro tiene un Don, Talento o Capacidad diferente, pero en la unidad de todo conforman un Cuerpo armonioso. El sentido de ‘CUERPO’ que se aplica a la hermandad entre Consagrados, es el mismo Sentido que debe gobernar en la buena familia.

La Familia de la Fe es más importante que la familia en el Mundo. Una familia que se une por Fe y sabe respetarse sin juzgar y confía en la Voluntad de Dios para cada miembro, aun en la diversidad y en la diferencia,  tal núcleo es un CUERPO de Cristo viviendo en la Coherencia.

Los males del Mundo y en el Mundo son los mismos males y errores que se acometen en el ámbito familiar. Por eso es que no podemos ver y analizar nuestro núcleo fuera de la realidad que nos circunda. Porque no entenderemos aquello que sucede con nuestra rama sin antes comprender la influencia del Mundo en la familia y sus componentes.

Tampoco podemos llegar al fondo de los conflictos familiares – cuando somos personas libres que hemos optado por la Coherencia con nuestra Fe – sin tener en consideración el Tiempo que Vivimos, sus contradicciones, sus crisis y hechos.

El mayor error es tratar de encerrar la familia, lo familiar y los asuntos de relaciones familiares en una burbuja separada,  aislada de la realidad.

Porque nuestra Fe y nuestras Opciones TIENEN mucho que ver y qué hacer en esta realidad, en este Tiempo y desde este punto de existencia…por lo mismo: la sociedad en que vivimos, el país en que nacimos, el Mundo del que hacemos parte, el Tiempo que interpretamos… nos condicionan y determinan el tipo de acción y de opción. Y la familia está en esa índole y orden de cosas. Nunca fuera. Jamás exenta.

Si nacimos pobres… ¿justifica eso que yo deba robar y asesinar para sobre vivir? ¿Si mi padre fue delincuente…eso me obliga a mí ser lo mismo? ¿Y si mi familia explotó por años a los trabajadores, y usufructuó de la miseria de muchos…eso me obliga a seguir la tradición de esclavitud? ¿La familia OBLIGA? ¿Debo mantener la religión de mis padres? ¿Es obligación mía inocular mis creencias a mis hijos y castigar o desheredar al hijo rebelde que rompa con la tradición? ¿Traiciona Jesús a su madre carnal cuando no va a su encuentro y dice que ‘esta es mi madre’ señalando a sus discípulos? ¿Es inmoral pretender que un joven no entierre a su familiar difunto por seguir a Cristo Jesús? ¿Es una locura de Cristo aseverar que ‘quién no abandone padres y hermanos no es Mi Discípulo’? ¿Honrar y respetar a los padres quiere decir ‘someterse’ a los dictámenes de los padres aún en la adultez y en edad responsable de los hijos? ¿Quiénes son mis hermanos: aquellos que en la unidad me sostienen en la Fe, en el perdón y en la Obra en común…o aquellos que desde la carne me enjuician y desprecian en sus corazones?

En estos Tiempos de Tribulación, entrando en los oscuros días previos a los Días Gloriosos de la Segunda Venida de Cristo… ya no cuan varón sino cuan DIOS que ES… y hallándonos en este Mundo, con los hechos que hoy TODOS podemos VER, ESCUCHAR y SABER… NO podemos pretender conformar realidades abstractas, bizarras y falaces que nos den aparentes ‘soluciones’ o nos ilusionen con salidas muy personales que escapan al TIEMPO de crisis y de cambios que vivimos cada día.

Nadie que sea realmente inteligente y que tenga una Fe firme puede creer que arrinconándose en una iglesia y asumiendo grados de poder efímero ya está salvo y seguro. Como es una quimera enclaustrarse en proyectos familiares que al final son todo lo que somos y todo lo que tenemos: porque la realidad desmiente y derroca esa falsa construcción. Una casa puede caer en tres segundos; lo más seguro y firme puede quemarse en dos minutos; y una persona de la cual dependemos puede morir en cualquier momento; y un proyecto puede desvanecerse en un día: y lo que creíamos eterno estando en este Mundo MORIRÁ en algún momento. El nazismo creyó gobernar por mil años. El comunismo cayó sin explicaciones  ni defensa de sus acérrimos defensores. Todos los imperios han pasado y han fenecido. Todo gran poder en el Mundo decae tarde o temprano. La realidad pudiera cambiar completamente hoy si los cielos se llenaran de Seres de otro planeta. Una roca viajando desde el fondo del universo puede chocar hoy y reiniciar la vida en la Tierra luego de una hecatombe. Nada está seguro. Solo Dios y nuestro Espíritu son seguro, inmortal y perenne.

¿Qué entendemos cuando somos golpeados por terremotos, maremotos y grandes incendios? ¿Acaso no nos dice la vida y la realidad que todo es efímero y pasajero…y que si no tenemos ETERNIDAD y Proyección de Vida después de la muerte del Cuerpo…estamos perdidos y no somos más que muñecos de heno a merced de las leyes de la naturaleza, del cosmos y de Dios?

Volvamos al Centro: La PERSONA, su FE y su Relación con Dios. Su Espiritualidad. Su Vida Espiritual.

Y si tal es el Centro: tal es la Verdad en la Persona.

Y es la Coherencia con esa Fe y Verdad  lo que hace la Conciencia. Y esa Conciencia es la que hace LIBRE al Ser.

Ese Orden nos enseña Cristo para decirnos que… ‘la Verdad nos hará Libres’.

 

 

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