La eternidad que poseemos

Después que la Nueva Ley de Vida fuese establecida por los Hechos de Cristo la eternidad del Ser no es una esperanza sino una realidad que debe ser asumida por nosotros.

Si de tanto fijar nuestra atención en el varón histórico, en Jesús, y ensimismarnos en la cruz y el sacrificio perdemos por tal razón la Visión Espiritual del Verbo del Padre entre los Hombres…el Cristo… entonces no tenemos más que esperanzas en asuntos que no logramos entender y menos asumir. Y entonces seguimos siendo esclavos.

Dios encarnado, el Reino de Dios entre los Hombres, el Cristo, el Elohim Mayor en Jesús… no se ‘hace hijo de Dios’ sino que ES Hijo Divino del Padre que es Dios. Y de eso hay suficiente testimonio en los Evangelios, y la palabra viva de JesúsCristo lo declara.

Sucede que quienes debieran ministrar para el Reino y su Evangelio… se han convertido en lobos con piel de ovejas y han arrebatado para sí la herencia que debían administrar. Quienes debían sembrar para que Cristo coseche… han usufructuado de toda ganancia y se han hecho patrones de lo ajeno.

La certeza de la Resurrección no es la esperanza de la resucitación en el día del Juicio Final. La Resurrección es Ley de Vida que gobierna la vida y muerte del Hombre desde el Despertar de los Santos en aquellos Tres Días de Liberación y Victoria, después de la cruz.

La certeza de la Vida y de la victoria sobre la muerte no es la esperanza de algún paraíso inventado, familias reuniéndose para vivir como en el mundo, y vírgenes a disposición para nuestros deseos humanos. La certeza de la Vida y la victoria sobre la muerte nos conduce a la Gloria que nos construimos nosotros mismos con nuestras obras y pensamientos. La certeza de las muchas instancias e estancias del Padre, y la seguridad en que cada uno recogerá el producto de su propia siembra, y la medida de la vara con que hemos medido seremos también medidos… nos obliga a fomentar CERTEZAS y a SEMBRAR Obras de Fe, pues de otro modo andaremos a merced del Mundo y sus entramados, creyendo que la esperanza en lo que queramos creer es la realidad con la cual nos encontraremos el día de nuestra muerte.

Nadie, absolutamente nadie posee poder sobre la Opción de Fe y Libertad de Conciencia de una persona. Ni jerarquías, ni maestrías, ni iglesias, ni estructuras, ni gobiernos, ni ilustres sabedores, menos pastores que luchan para que la ‘Persona’ sea una oveja y nunca llegue a la dignidad de ser ‘Persona’… nadie. Y quién se deja dominar, y actúa cuan maleable redil no es Digno Discípulo de Cristo. De los corruptos pastores que se ensalzan en su egolatría… ya verá Dios su sentencia, pues no es asunto de otros Hombres juzgar la perdición de otros Hombres.

Cristo Dios, el Dios Salvador, el Verbo del Padre, el Dios de la Vida, el Dios Victorioso, el Dios Vivo…nos indica por Su Palabra en los Evangelios debemos Discernirla EN Espíritu bajo la Gracia y el Don del Espíritu Santo.

El Espíritu de Sabiduría (que todo lo enseña), el Espíritu de Revelación y Carismas, el Espíritu que concede Poder y Sacerdocio… el Gran Magisterio de Dios… es el Espíritu Santo: una madre justa de la cual emana Justicia y Misericordia.

Cristo nos entrega Espíritu Santo para acceder a Dios y obtener la Sabiduría de Su Visión. Lejos está la Santidad del Espíritu que Cristo nos envía de estridencias, parafernalia, cultos de avivamiento e histerias colectivas. La Paz, la Quietud, la Sabiduría y la Visión Espiritual que caracteriza a esta fuente madre requieren de Fe, de Oración, de Contemplación y de Estudio reflexivo y en Retiro de todo bullicio y qué hacer del Mundo.

Estar en el Mundo y NO SER ni pertenecer al Mundo requiere previamente un plano profundo de Discernimiento con la fuente sagrada y materna del Espíritu Santo.

Entonces, y solo entonces VIVIMOS la FE, y la Verdad viene a Uno: porque no es el Hombre el que descubre la Verdad, sino que la Verdad debe Venir y hallar al Hombre. Cristo es la Verdad no sólo por su palabra o sus milagros… menos es ‘la verdad’ aquella pequeña verdad del interprete… sino la Verdad se manifiesta por VIVENCIA, por CERTEZA, por Epifanía de la Fe, por Visión, por Sabiduría. El Cristo Vivo… VIVE… y se manifiesta en la profundidad de la Entrega.

No es ‘la verdad’ aquello que comienza a ser tal desde que la descubrimos, solo cuando la aceptamos o nos cuadra con los deseos y expectativas individuales. Y esa es la verdad del creyente que cree en lo que quiere, y deja de creer cuando le acomoda. Por lo mismo, Pablo hace una diferencia sustancial con la Verdad del Consagrado: que es cuando el Ser se Consagra a la Verdad de su Fe.

Cristo nos indica: ‘todo el que cree en Mi tendrá vida eterna, y no morirá’…Juan 11- 24Marta le contestó: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final.25Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, 26y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?…

Apocalipsis 1:18“…y he aquí, estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades”

Estas no son palabras o promesa para la esperanza, sino Certezas que debemos adquirir y hacer nuestras: Cristo tomó las llaves de la muerte y de los abismos, y aunque la persona muera en su físico, en la materia de este Mundo, en el Tiempo de esta existencia…en realidad NO MUERE siempre que antes haya puesto SU Vida Temporal y pasajera en Unión con Cristo. ‘Entrega tu vida…para obtener La Vida’.

Pero por siglos se nos ha enseñado, o engañado, sobre esta realidad: que ‘quizás’, ‘tal vez’… dependiendo de asuntos de este Mundo… con esperanza… en el Juicio final de todos los Tiempos… de los huesos se recompondrán las personas… o tal vez los infiernos te devoren…Pero se nos ha negado la VERDAD de Cristo: que todo aquel que se Une en su Fe y en Espíritu a Su Divinidad y Autoridad de Vida…YA TIENE VIDA ETERNA. “¿Crees esto… el que cree en Mí NO MORIRA aunque muera…”(en su cuerpo carnal).

Esta existencia nuestra, desde la Vida en la Fe, y desde la Verdad QUE ES CRISTO: YA ES PARTE DE LA VIDA ETERNA. Porque la VIDA en Cristo es UNA: no hay ‘muchas vidas’ sino UNA en muchas existencias a según de la Voluntad del Dios de la Vida y según la índole del Espíritu que el Padre ha creado y dispuesto en nosotros.

Todo Consagrado que hace Convenio de Vida con Cristo en el Bautismo (Un sello consciente, en edad adulta y con arrepentimiento y perdón de verdad)(CON Cristo…no por membresía o nominación institucional alguna) YA entra a Vida Eterna pues el propósito de esta existencia es PONER por Obra la Voluntad del Padre. Ese Ser no morirá, aunque perezca su carne. Y seguirá en Vida y existirá de acuerdo al Plan de Vida que Gobierna Cristo, el Dios de la Vida.

Esta VERDAD que Cristo nos devela, y que el Espíritu santo nos confirma, es CERTEZA de FE.

Cuando los gobiernos eclesiásticos y religiosos se presentan a sí mismos cuan únicos emisarios de Dios, jueces y árbitros, y establecen leyes de su invención, y sacralizan sus instituciones… y obligan al redil a nunca pasar los límites que ellos imponen… negando la Libertad que Cristo concede a través de la Fe y la Sabiduría del Espíritu Santo… ellos, esos, están haciendo la labor de su padre: Belcebú. Porque quién tiene por Padre a Dios nunca reemplazará la Verdad de Cristo;  y enseñará y sembrará para que todo Hombre y Mujer libres lleguen a sostener una Relación Personal con el Cristo Vivo.

La labor del Discípulo de Cristo es enseñar a Orar, enseñar a Contemplar,  enseñar los Evangelios Con y EN Espíritu, enseñar y sembrar Virtudes que Cristo expone en su Sermón del Monte;  y fomentar la Conciencia del Espíritu que habita en la persona con el fin de que Ore En Espíritu y ponga por Gobierno de su existencia la magna Voluntad de Dios.

Cristo ordena que LOS SUYOS se unan en Cuerpos: de tres o más. Nos coloca a los 12 apóstoles cuan ejemplo de Cuerpo Consagrado. Y nos impele a unirnos para tarea sagrada, para siembra de fe y para elevar la Conciencia de la fe entre los Hombres.

La Vida Eterna es una eternidad de existencias. Sin esta Vida Eterna somos muertos que vamos y venimos, hasta diluirnos o ser desechados, o ser juguete de los demonios.

Sin Vida Eterna somos esclavos de la ilusión… y al morir en la carne somos esclavos de nuestra ignorancia. ¿Crees esto…?

 

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