El papa y los Cristicos

Y el papa pasó por Chile. Bien por los católicos: quienes pudieron reunirse y acercarse a su máximo exponente y reafirmar su pertenencia a la iglesia que han elegido.

Según los expertos en viajes papales esta visita ha sido la más difícil que ha enfrentado el jefe del vaticano; y el escaso entusiasmo, como la magra presencia de fieles, mucho menor de lo esperado, y el asunto del obispo de Osorno, Barros, por fin arrojaron un resultado preocupante, para el catolicismo en Chile, que no fue favorecido ni aliviado por las declaraciones del papa en apoyo la ‘inocencia’ del cuestionado obispo: sobre el cual ahora pide ‘pruebas’ ante las ‘calumnias’ que afectan a este servidor de la jerarquía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En general, los discursos del prelado mayor del catolicismo fueron dirigidos, en su mayoría, al interior, al seno, de su propia institución. Porque las víctimas de abusos sexuales por parte de la curia han sido todas personas de familias de la misma confesión. La arbitrariedad en el uso del poder concedido por confianza ha estado a la base de tales hechos nefastos, terribles, que usufructuaron de las instancias de autoridad que la iglesia avala y que la cultura religiosa impone.

Sobre el tipo de iglesia que debe ser, y aquella que debe dejar de ser, no es menester opinar o fijar postura alguna: es un asunto exclusivo del mundo católico. Y sobre cómo debiera entender el ‘pastor’ su misión religiosa, con tal de hacer de las ‘ovejas’ a una ‘iglesia con olor a redil’: son asuntos doctrinarios internos que reflejan una manera muy particular de plantear el rol de su tipo de sacerdocio, y de caracterizar a sus creyentes. Siguen siendo asuntos intestinos del catolicismo.

 

 

Nadie que se diga Libre puede negar el derecho al papa a visitar a los suyos en este o en cualquier país donde haya personas que lo esperan o lo llaman, o lo necesitan, o por la razón que sólo a ellos, los católicos, les corresponde. Pero ni la figura del papa, ni el catolicismo en este país, ni los acuerdos políticos entre el gobierno y el Estado Vaticano, nos puede ser impuestos del modo en que se hizo: incluso fabricando días feriados, cortando la ciudad, transmitiendo en cadena de Medios, y además haciendo eco de las palabras del prelado  con agregados peores por parte de comentaristas, por doquier, con amplias tribunas que azuzaron la incomodidad…como si a todo Chile y el mundo le interesase, o le tocara en su fibra intima, y le resultase importante aquello que el jefe del Estado eclesiástico le transmite a los suyos.

Porque en lealtad al principio de la Libertad de Conciencia, Libertad de Culto, y Libertad para optar y ejercer la Religión que cada persona elije: debemos conceder la libertad al catolicismo para que enfrenten lo suyo y se hagan cargo de los daños que sus actos acarrean, y de lo bueno que pudieren realizar. Y bajo el mismo Principio: resulta un atentado a la Libertad de quienes no somos católicos el que los temas íntimos de esa institución sean colocados por cadena nacional como si tal iglesia fuese ‘la de todos’, y ese modo de entender la fe fuese universal y unánime, como si su crisis moral fuese una carga para toda persona que cree en Cristo,( sin importar que muchos tenemos a Cristo por referencia de Fe, pero ¡gracias a Dios! nos distanciamos definitivamente de la historia y de la actual realidad del catolicismo). Tal imposición, y la actitud de auto considerarse absolutos, es una total carencia de Humildad, y un evidente avasallamiento de la libertad…en un país ‘laico’.

Nada que decir sobre la masa católica que adora a un varón que se auto concede-por decreto institucional- una supuesta calidad divina que lo asemeja a un Dios de verdad: que es Cristo (El sí es Dios de verdad) (A este atrevimiento se le califica de: Blasfemia). Ahora, aquello que cada uno sigue, y en lo que cada uno cree …en el paso por la muerte, en el día del balance, cuando debemos mostrar los frutos de nuestra siembra…se verá y comprobará -al final del camino- y cada uno tendrá ante sí la realidad o falsedad de su creencia; porque  seremos medidos por la fe que ponemos delante de nuestro andar y/o por las obras que efectuamos en esta existencia. Y donde colocaste tu corazón tendrás tu tesoro: lo bueno va a lugar bueno. Lo falso a lugar de falsedades. Lo verdadero a la Verdad. Y lo iluso: el limbo de las quimeras.

 

No es sano litigar por asuntos religiosos: lo menos santo es la guerra religiosa, a cualquier nivel de confrontación o pleito.

Si alguien se siente ‘ofendido’ y cae en ira u ofuscación por la presencia del papa y sus discursos: será quizá porque aún algo de católico guarda, y de algún modo siente en su alma vergüenza por las aberraciones de una iglesia que aún le importa. Pero si uno toma distancia de una imposición mediática casi imposible de ignorar, y se mantiene firme en su Fe y en su doctrina, seguro-a de su pertenencia espiritual: no sólo no será tocado-a por este martilleo noticioso, sino que sabrá escuchar las homilías papales desde la serenidad de la buena distancia y la sana diferencia – si quiere oírlas-  y además, desde la objetividad y lejos de la emocionalidad, podrá observar de cerca, directamente, cómo habla, cómo argumenta, y cómo se contorsiona la apostasía.

Porque este ejercicio de ver, oír y enterarse directamente de cómo habla, argumenta y va dando vueltas la Palabra de los evangelios, e interpreta conceptos de valores Cristicos, el mayor de los lideres de la apostasía: es una oportunidad única, privilegiada, que todo buen Cristico debe acoger como una oportunidad de aprendizaje y de análisis comparativo.

Porque – a propósito- nosotros, los Cristicos, entendemos el perdón con CAUSA de Arrepentimiento real; y si la CAUSA del mal NO ES UN ERROR, sino una trasgresión grave al principio de la Fe y un acto de rebelión en contra de Cristo, (violar o abusar de un infante o adolescente), entonces el Arrepentimiento debe explicar el POR QUÉ tal horror ha sido sistemático, permanente y masivo en la iglesia católica de todo el mundo. Y un Arrepentimiento Causal como ese no existe en la petición de perdón del líder católico: que, aunque avergüence a su papado, sigue siendo un ‘por qué’ faltante que deja un vacío sustancial que no sólo no explica raíces y origen, sino que además esconde y disimula el carácter de trasgresión grave a la Fe y al mandato de Cristo.

 

Es inevitable  hacer notar el efecto que en muchos creyentes -aunque niegan a su iglesia católica y se declaran ‘independientes’- cuando no apenas perciben o creen ver un ‘ataque’ al catolicismo saltan con grados de iracundia y de hipócrita indignación. Y tal actitud demuestra que no se posee el valor de la Libertad como un punto crucial de la Fe.

La Libertad implica que ésta no sólo sea aplicable en mi persona, o sólo para mi fracción, partido o iglesia. La Libertad es – también y sobre todo- el derecho a que otros expresen su opinión, sus argumentaciones, y sean libres de elaborar sus doctrinas, exponerlas, difundirlas y organizar personas en torno a todo lo anterior. En eso consiste la Libertad.

La Libertad por ende implica: saber aceptar la Libertad de otros que piensan diferente, e incluso si dichos planteamientos sean contradictorios con los míos, y hasta expresen critica fundada a lo que yo defiendo. (1*agregado al pie de este articulo)

 

 

 

 

 

 

 

Cuando los Cristicos, en nuestro MANIFIESTO CRISTICO declaramos nuestro distanciamiento de la historia de la cristiandad, y argumentamos nuestras diferencias con la apostasía: poniendo énfasis en el rescate de Cristo en su calidad divina – y lo hacemos con argumentación- no estamos ‘atacando’ al mundo católico o protestante, o de la religión que se sienta aludida, sino que ejercemos nuestro DERECHO a la LIBERTAD, y expresamos con disposición de debate sano y respetuoso una postura firme, clara y sin ambivalencias.

Con esto, con lo expresado en nuestro MANIFIESTO CRISTICO, puede estarse de acuerdo o en desacuerdo. Pero si el católico que lee nuestra propuesta está seguro de la doctrina que defiende: ¿Qué le puede importar que otros creamos algo diferente y en libertad lo pongamos por escrito y lo difundamos?

Haga, quién se sienta afectado por lo nuestro, como hacemos quienes hoy somos bombardeados por la presencia del papa en nuestro país: fomente la sana paciencia, y si queremos oír lo hacemos, y si no queremos escuchar, no lo hacemos. Y como no somos católicos, y no me habla a mí, a nosotros que no estamos en esa institución, nada me (nos) puede afectar, y en mi (nuestra) Libertad lo ignoramos, o aprendemos, o nos informamos… pero no hay razón válida para contender, y menos para litigar: porque no es lo mío, no es lo nuestro, y no me representa, no habla por nosotros. Litigios, enojos o estados de ira sólo nos muestran débiles, inseguros y profundamente sectarios.  Y en este mismo sentido es que aconsejamos a quienes desde su catolicismo leen nuestro Manifiesto Cristico y se sienten atacados por las diferencias.

Los Cristicos no hacemos con los otros, aquello que otros hacen con nosotros.

Y sobre nuestras diferencias con la apostasía del catolicismo: tenemos nuestros medios, y en uso legítimo de la Libertad exponemos para que todo quién quiera leer, lea, y pueda analizar libremente, si así lo dispone.

Por último, un país que se declara Laico, y cuyo gobierno avasalla a mitad de su población para imponer la presencia de un director religioso que puede ser representativo para la creencia de una parte importante de la población, pero que no justifica el absolutismo mediático y la política de ciudad abierta para su desplazamiento en desmedro de la normalidad de los ciudadanos… simplemente es una demostración de relativismo político que nos hace culturalmente hipócritas.

Así es como se hiere de muerte a la Libertad.

1* agregado: La Ética de la Libertad exige: responsabilidad, compromiso, coherencia y aplicabilidad universal.

En la responsabilidad resaltamos el hecho que toda postura y ponencia debe contar con argumentaciones bien fundadas, con hechos demostrables, con fuentes a disposición, y datos precisos. Y las tesis y propuestas sean elaboradas con la misma estructura y no dejando margen para la especulación.

En el compromiso ponemos de relieve que entre la teoría y la practica debe existir concordancia, y los efectos emanados de la doctrina expuesta deben hallar defensa y elaboración, desarrollo y explicación de parte de quienes elevan la palabra; y es deber inherente  responder con argumentaciones solidas a quienes contra argumenten con la misma base de respeto; y es de ética mayor corregir y cambiar los puntos de vistas que incluso los enemigos de las ideas propias suelen demostrar válidas y reales.

La Coherencia es el corazón de la ética de la Libertad: nadie puede llamar a la revolución- por ejemplo- y luego escapar de los efectos de la rebelión y los cambios; nadie puede postular a la santidad y caer en los perores vicios de la maldad; nadie puede teorizar grandes verdades y ser agente de mentiras y falsedades. No se puede ser ‘algo’ pero ‘a medias’. La incoherencia, la incongruencia es un cáncer que atormenta y obnubila a La Libertad y la convierte en libertinaje de las ideas: y entonces el relativismo se impone como sub cultura de la hipocresía.

La aplicabilidad universal de la Libertad significa que no hay Libertad si del TODO o del CONJUNTO hubiere algún miembro, sector, clase, grupo, que no es (no sea) libre. Algunos sin libertad es inexistencia de la Libertad para el TODO. La inculcación de la Libertad en algunos, o en otros, o para un sector de un Conjunto, es avasallamiento de la Libertad como ente único de Valor Universal, y deja de ser Libre.

¿Por qué este tema es vital? Porque es urgente, tanto en los asuntos de la fe y la Doctrina Cristica, como en la construcción de nuevas realidades políticas y proyectos sociales, en este país, fomentar y apuntalar las bases de las argumentaciones, la reflexión, el discernimiento y la razón que respeta el sentido, el valor y el significado de la palabra; y abandonar YA la opinología, la trinchera bipolar del ‘sí’ y del ‘no’, la tentativa enfermiza de resaltar egos y no proyectos comunes e ideas que aúnen, y sepultar de una vez esa forma clasista, elitista y arribista que sólo cede espacio a los intelectuales con currículo y desconoce al ciudadano de a pie,  e ideas que provienen de los subterráneos ignorados por el esnobismo.

Porque también en esta visita papal comprobamos la escasez de argumentaciones, los panfletos al vuelo, y la falta atroz de conocimiento histórico, y conceptual, del periodismo chileno y de los participantes en tertulias y debates, al informar y referirse a los fenómenos del cristianismo en general y del catolicismo en particular. La crítica, el pensamiento y la reflexión crítica ha desaparecido: ahora la diferencia y la crítica son tomadas como ‘ataques’, y aquel que se atreve a disentir pasa a integrar la nefasta lista oscura de los ‘enemigos’. ¡No podemos seguir retrocediendo hacia las cavernas y su tiempo!

 

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