Editorial Nro 3: Un Dios, Una Ley: una aclaración necesaria

¿Qué se entiende por ‘Ley de JesúsCristo’? Precisar este tema resulta fundamental, toda vez que no pocos hablan de Ley de Cristo y no muchos esclarecen  el fondo y la base de esta Doctrina.

Una ‘Ley’, en  el sentido que aquí nos interesa, es una realidad que existe y determina condiciones de vida en el Hombre, y siendo Ley no se haya sujeta, en su verdad y existencia, por (a) la aceptación, o  acuerdo -o negación o desacuerdo-de quienes se encuentran bajo su jurisprudencia. Es deber de quienes estamos bajo su norma conocer sus preceptos y esencialmente su Espíritu con el fin de respetarla, aplicarla y elevarnos en la Obediencia.

De acuerdo a esto, decimos que Dios Creador, Padre, es Ley: es decir, existe y cumple con su calidad Suprema  independiente de que se le reconozca. Nuevamente: es deber de las criaturas asumir la Ley que les da sentido y objetivo de Vida y Existencia.

‘Ley de Vida’ es una condición específica de la vida humana según un estado espiritual en relación con Dios. La Ley de Vida de los primeros Adanes y  Evas cambió abruptamente con los Hechos de la Caída y Trasgresión. No cesó la vida, ni la potestad de Dios, pero hubo una mutación fundamental en esa Ley de Vida, en el estado de la relación del Hombre con Dios. La ‘Ley de Vida’ bajo el ‘Tiempo de la Caída y Trasgresión’, también llamada ‘Generación de la Caída’, sometía al Hombre al gobierno del Alma Oscura,  y el encarcelamiento del Espíritu de Dios en éste; la muerte estaba bajo dominio de los infiernos; los Cielos se hallaban cerrados; los Abismos (rueda del eterno retorno) eran la puerta siempre abierta que esclavizaba a los Hombres a su misma deuda; los Hombres Santos entraban en el ‘sueño de la espera’ y permanecían apartados por Dios para el despertar de la primera Resurrección. Bajo esta Ley de Vida, el mundo, cuan planeta, era un principado espiritual gobernado por el Malo. Esta Ley de Vida deriva en un tipo de culto, de sacerdocio y métodos rituales que se aplicaron en todo el orbe. A este conjunto se llamó ‘La Ley Antigua’,  y el ‘Antiguo Testamento’, de origen judío,  da testimonio de aquella época y Ley.

Deducimos, entonces, que no  es el Hombre quien define la calidad jurídica de un estado de Vida, sino que todo acto y culto se deriva de la Ley Objetiva,  y condición emanada de la relación entre Dios y el Hombre, sus causas y sus efectos. Eso es aquello que nos explica Pablo en Carta a los Hebreos y Carta a los Romano.

La Ley antigua, de la ‘Generación Caída’,  y el estado de enclaustramiento del Hombre no podía ser cambiado por el Hombre, ni por un pueblo, ni por un gobernante: solamente Dios en Persona podía revolucionar la nefasta situación que no hallaba mérito en el Hombre, por lo mismo debía  actuarse y verificarse  Por Gracia.

 La Gracia consiste en el Acto de Dios Padre,  y en la Obediencia de Su Hijo Dios, Cristo, cuyo plan esencial era Salvar al Hombre de esta cadena jurídica que lo condenaba al pecado. Para cumplir con dicho Plan de Salvación el Verbo Dios encarna en Jesús, el Nazareno; y en los Tres Días de la muerte de Jesús es el Cristo Dios quién derrota a los infiernos y arrebata de sus fauces el poder de la muerte; cierra los abismos y abre las Instancias del Reino de Los Cielos; eleva a los Santos del ‘sueño de la espera’ a la Primera Resurrección; restaura la acción del Gobierno del Espíritu en el Hombre, con el cual éste puede iluminar el alma y transformarla.

Mutando la ‘Ley de Vida’, como lo hizo el Cristo Victorioso, salva al Hombre de la cárcel espiritual y lo deja ante la magnífica tarea de alcanzar La Voluntad del Padre, camino que Él, cuan Dios de los Hombres, guía, orienta y dirige. Esto en esencia es La Salvación.

Ley es la Resurrección; la Salvación para alcanzar la Voluntad del Padre; La Gracia. La ‘Buena Nueva’ es la Nueva Ley. La Moral de esta Nueva Ley se halla en las santas palabras de JesúsCristo en el Sermón del Monte y en variados pasajes de los Evangelios.

Esta Salvación, con la meta nueva de llegar al Padre, se mueve bajo  nuevos preceptos , a saber: 1) que todo Hombre nace en inocencia y no en pecado, y en su andar se hace al pecado, el cual puede ser eliminado y superado por la Fe en Cristo, el Bautismo por Agua y Fuego, el Arrepentimiento y el Perdón; 2) que todo Hombre se halla en La Gracia, porque todo Ser nacido de hombre y mujer, posee Espíritu de Dios, el cual, al ser reconocido y ligado a Cristo, puede conducir al Ser hacia la Voluntad del Padre; 3) que todo Hombre será medido por su siembra, y de acuerdo a su propio fruto obtendrá un tipo de ‘gloria’ en alguna Instancia de la Vida fuera de este Mundo; 4) que la Ley de Resurrección supera toda otra ley menor de reencarnación o ciclo permanente de retorno, y esta Ley de Resurrección se halla en Manos de Cristo; 5) que es Cristo el Único quién Conduce al Padre, y nadie llegará a Él sin la Guía y Conducción de JesúsCristo; 6) que Cristo es el Verbo, Dios Uno con el Padre, y fue Dios encarnado en Jesús, y es Dios Vivo después de los Eventos de Salvación, y que por Él ha descendido sobre la Fe del Hombre el Magisterio de Sabiduría: el Espíritu Santo; 7) que nadie cae a los infiernos: solamente los ‘Hijos de Perdición’, es decir: quienes pactan con el demonio y le sirven; 8) que todo quién reciba a Cristo en el Sello Bautismal, Consciente y por Opción, en edad responsable, entra a formar parte del nuevo Sacerdocio de Cristo; 9) que desde Cristo nadie requiere de los métodos, rituales, cultos e institucionalidad de la Vieja Ley: por el Espíritu, por la Fe y por el Sello Bautismal todo hombre y mujer pueden hacerse Discípulos del Cristo Vivo; 10) que el antiguo sacerdocio cayó con la antigua ley, y hoy el Sacerdocio tiene por Sumo Sacerdote en la perpetua línea de Melquisedec al Cristo Vivo.

Si estos elementos son efectos de una Ley vigente, quiere decir que Cristo es Ley. Por lo  mismo la obediencia del Ser de Fe no será una norma bajo reglas eclesiásticas, institucionales o de grupos humanos, sino debe ser coherencia de vida, en todo plano, en todo el arco de su existencia, de acuerdo a la Ley de Cristo, y el objetivo de esta ley de Fe es ‘alcanzar y poner por Obra la Voluntad del Padre’

 Por último: es Ley el Espíritu Santo. Y es Ley fundamental sin la cual La Gracia carecería de todo Poder y Magisterio. Sin Sabiduría no hay Consagración.

Sobre esta Ley, los Evangelios y la plena vigencia de la Supremacía del Gobierno de Cristo, ha descendido un Ordenamiento llamado ‘El Libro de la Ley de JesúsCristo’. Y aquello que se mancomuna, crece y fraterniza en torno a la Ley de Cristo, y al Ordenamiento del Libro de la Ley, no puede ser una iglesia de viejo cuño, al modo de la antigua ley, ni el sacerdocio puede imitar los yerros del sacerdocio mundano que ha esparcido la cizaña de la Apostasía… sino es y será una DISPENSACION activa en Manos del Cristo Vivo, quién Habla y Razona con los Suyos y se ha colocado a la cabeza, concretamente, de un Orden que avisa que Él está por abrir el Tiempo de su Segunda Venida, y provocar el Salto hacia el Milenio de Paz.

Si hay una Ley, hay una Jurisprudencia, y si esto existe: hay un Tribunal y hay un Juez (al modo de Dios y no a la manera de los Hombres) Eso quiere decir que el juicio de los Hombres sobre los Caminos de Dios resulta superfluo e inconducente. La ocupación (no pre-ocupación) de todo ser de Fe será, entonces, descubrir la Nueva Ley de Vida, conocerla, vivirla, alcanzar su Espíritu y llegar a su esencia Viva… el Cristo Vivo que Conduce al Padre, y el Espíritu Santo que prepara al Hombre para su entrada en Instancia Superior. La Salvación no tendría sentido sin el propósito de alcanzar la Voluntad del Padre. Toda Ley de Dios posee un propósito y un Orden: y lo de Dios es Ley espiritual que el Hombre debe vivir en La Carne, pero nunca será Lo Temporal de La Carne ni lo del Mundo aquello que determine la condición y aplicación de la Ley Divina, sino que es lo Carnal y lo Temporal que debe supeditarse al Gobierno del Espíritu.

del Director

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