Comentario: sobre ‘política, religión y práctica de Fe’

Y es solamente un ‘comentario’ porque mucho se ha discurrido sobre este tema, que resulta del todo filosófico y bien poco determinante en la opción de Fe de las personas.

La Política cuan ‘arte de gobernar’, como algunos románticos la califican, o ‘disposición de servir’ según lo plantea el idealismo ideológico, debe entenderse por lo que significa en su acepción: ‘manejo’, ‘habilidad de conducir situación determinada’, ‘sistema para guiar o conducir’, ‘plan o planificación de un todo’, ‘astucia en el trato o relaciones’, etc. La Política llevada al ‘modo o gestión de gobierno en cualquier área del Estado o en relación a éste’ se descifra como la ‘práctica política’.

Cuando decimos que la Religión es Política, no hacemos más que corroborar un dato histórico de la realidad: desde siempre los estamentos religiosos se han unido, han nacido o se han repelido desde campos similares a la acción política en el manejo de los gobiernos y la gestión del poder. No es una postura antojadiza: es un hecho de la vida que podemos cerciorar mediante una mirada superficial a la historia de los imperios y civilizaciones humanas.

Constantino I establece el cristianismo como la religión oficial del Imperio Romano. Que el Cristianismo Institucional naciera no con Cristo, sino de la mano y conducción de un emperador Romano, Constantino, en alianza con los paupérrimos obispos que se dispusieron a participar del poder imperial, aún a costas de barrer la libertad de Fe bajo la guerra sucia en contra de los ‘herejes’… es otro dato escrito con sangre, y no poca, que cualquier persona dotada de voluntad puede averiguar. Y que el Vaticano es un Estado Pontificio, político por cierto, elevado sobre raídos poderes feudales y señoriales, y que solamente desde 1962 intentó modernizar sus políticas públicas ante la evidencia de su decrepitar y decaída… son elementos políticos que nos entregan un ejemplo palpable de que la política no es un don de Dios, como lo afirma una creyente muy pueril , sino que es, al decir de Maquiavelo, el único modo de que un grupo de nobles y personas inteligentes tengan el control y el manejo de los siervos, la gleba y el pueblo. Es exactamente el mismo criterio –político- del pastoreo de especialistas religiosos sobre rediles de ovejas que no deben pensar, ni saber, sino obedecer… es decir: el principio de las iglesias. Porque el concepto de ‘iglesia’ es griego, traducido bajo la institucionalidad eclesiástica ya establecida, y significa ‘asamblea’ y por sobre esta ‘asamblea’ debe, por política, existir un mando institucional que amplíe su influencia de poder por el Mundo, esto, encubierto bajo el mandato supuesto de expandir el evangelio.

El movimiento evangélico, nacido del protestantismo, no ha marcado una diferencia con el catolicismo institucional, sino más bien se ha esmerado en repetir la vieja política de la institucionalidad y el pastoreo, con todos su secuela de vicios, y el calco lamentable en los mismos objetivos… políticos… ¡por supuesto!

La combinación de Política y Religión no es otra cosa que: política llevada por los medios de la utilización de la Fe.

La Fe no es política, ni debe necesariamente ligarse a una institución religiosa, ni es obligación –si acaso opción- de la Fe el que todo Hombre deba ejercer algún rol o tomar posición en la política contingente. La Fe, desde Cristo, es un asunto Espiritual en donde el Ser Humano establece su elección personal ante un camino trazado por JesúsCristo, a saber: 1) que antes de que Dios encarnara en Jesús (porque Cristo es Dios y JesúsCristo es Dios en la Carne o Dios hecho Hombre) la humanidad no tenía acceso al Reino de los Cielos, y la muerte yacía bajo poder infernal, y por los Abismos el Alma se ligaba a la deuda del pecado sin poseer salida de Salvación; es decir: la muerte era el castigo por el pecado del Hombre, y el pecado era Ley en éste; 2) el Hecho de Cristo que procura la Salvación del Hombre sucede en los Tres Días en que Cristo-Dios desciende a combatir a los infiernos y quita la potestad de la muerte de manos luciferinas, y cierra los Abismos cuan ley de eterno giro de deudas, y eleva a los santos dormidos en el ‘sueño de la espera’ y los coloca a la diestra de su Reino; abre pues el Reino de los Cielos en donde cada Ser será medido según sus frutos; 3) que con estos Hechos elimina la mácula del ‘pecado original’ y todo Hombre nace desde entonces libre de este mal y ya no nace en pecado sino que se hace al pecado… esto es La Gracia; 4) que en La Gracia todo Hombre reconoce estos hechos y se reconoce en Cristo como su Salvador y Dios; bajo este Acto de Fe en La Gracia la persona debe aceptar el Plan que Cristo nos traza: a) que es el Espíritu Santo el único Magisterio de Dios y por éste obtendremos el saber del Espíritu de Dios; b) que nadie puede colocar por obra de su Fe aquello que crea o parezca sino solamente la Voluntad del Padre que está en su Reino.

Este conjunto de Hechos de Salvación no pueden ser acogidos como acto político o condición institucional: es una manifestación íntima y verdadera entre el Hombre y Su Dios Salvador, el Cristo Vivo. Desde la Relación con el Cristo Salvador, por el saber del Espíritu Santo, hasta alcanzar la Voluntad del Padre: he ahí el Plan y propuesta de Fe de nuestro Dios vivo. El Camino Espiritual nunca será política de este mundo para cosas de lo mundano: debemos estar en el Mundo… pero no pertenecer al Mundo.

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