Colaboración: Museo del Padre Hurtado; «Tergiversación de los legados»

En el diario el Mercurio del 2 de Agosto, aparece una página dedicada al proyecto Museo del Padre Hurtado… embebida de los pormenores del magno proyecto, el espíritu me indujo a preguntarme ¿Si Alberto Hurtado viviera hoy, habría invertido lo mismo en una Obra Arquitectónica dedicada a él?

Al revisar la historia comprobamos que ha sido una constante que el Hombre tergiverse los legados espirituales de quienes desea reconocer y homenajear.  Es natural que el Hombre quiera hacer este reconocimiento, es natural que el hombre solidarice con una causa noble. El Hombre reconoce la obra de quien desea homenajear, su propósito noble es unirse, hacerse parte de ese legado y tratar de comunicarlo a muchos otros, para que el legado que es fuente de influencias benignas, liberadoras, plenas de amor, sigan vivas y actuando en muchos y por siempre, pero el problema es que lamentablemente en esta intención, se pierden las herencias espirituales o se desvirtúan los mensajes.

Todas las herencias espirituales han sido trastocadas por quienes -humanamente- han querido perpetuarlas. Permanente y sistemáticamente el hombre ha tergiversado los legados espirituales de todos los Hombres Virtuosos, Sabios, Santos y también de los Dioses que han visitado esta Tierra (Krisnha, Buda, Cristo).

 

«En Persia, la religión institucional, después de Zoroastro, fue cambiando los preceptos del profeta hasta tergiversar totalmente la esencia de este antecesor natural de JesúsCristo en tierras lejanas, y que tuvo gran influencia en toda la zona de la Mesopotamia. En Nepal y en Asia, la religión estructurada que se formó siglos después de la muerte del Buda comenzó a dividir las enseñanzas del iluminado hasta conformar cientos de vertientes que no pocas veces han culminado en luchas abiertas y bien poco espirituales. La religión que ha seguido al profeta Mahoma ha tenido vertientes francamente dudosas que en nada se compadecen con el Santo que dio origen al Corán. La religión anquilosó al sabio chino Lao-Tsé y degeneró a Confucio. La religión institucional se ha coludido con los más oscuros intereses de castas en la India. La religión institucional de la cristiandad tiene a su haber una larga lista de aberraciones y atrocidades históricas, otra tan prolongada de errores conceptuales y malas influencias culturales».

Referencia: extracto Libro «Ara 64 Reflexiones ante el Altar de Cristo», del autor: Ricardo Andreé  -Reflexión 53-

En la base de estas grandes equivocaciones podemos encontrar, que la inducción para preservar un legado parte de lo mental, de las propias ideas, influenciadas por deseos dictados por el ego que disfraza su necesidad en la tarea de liderar una causa justa, sea individual o colectivamente… o que los propósitos para continuar un legado no estén puros, y debajo de esta intención -consciente o inconsciente- existan intereses, objetivos no declarados, ambiciones ocultas y entonces las «Obras sucesoras» casi nunca responden al propósito espiritual del mensaje de quien se venera, entonces la Obra gira en torno al hombre, a lo concreto, a lo que fue y murió, y no gira en torno al mensaje, al espíritu que le vivió, a lo trascendente que permanece por siempre. Y en estas dos grandes vertientes causales no está ajeno, sino más bien presente y actuante la acción de Mal, cuyo propósito no es aniquilar la presencia del Bien, sino tergiversar su esencia y la verdad que han dejado quienes han sido enviados por Dios y han cumplido obedientemente misiones en esta Tierra.

En relación al punto que inspira esta reflexión «La Obra de Alberto Hurtado», debemos reconocer que ante este tipo de causas opera una gran solidaridad, constituye una gran causa que congrega el aporte, el compromiso, la responsabilidad de muchos; y la gran Obra se cumplirá sin duda, y seremos felices como País de la gran Obra construida, pero no servirá para generar ningún profundo cambio, ni en quienes lo dirijan, ni en quienes se alleguen a venerar la figura de Alberto Hurtado.

Verdadero honor haríamos a su Obra, si cada uno de los que pise el museo salga con la tarea y el compromiso de reflexionar… cuanto me faltaría para alcanzar la solidaridad que él tuvo, para alcanzar las grandes virtudes de la Compasión y del Amor; si cada uno saliera con el compromiso de imitarlo, para tener una relación con Cristo como él la tuvo y dejarse conducir para elevarse, para ejercer un cambio y constituir un aporte, que paso a paso nos acerque a una transformación como personas… lo que jamás se logrará si no es desde el Espíritu… y en ese avanzar cada ser se consolide en lograr la objetividad sobre sus actos, y atreviéndose a mirar las cosas de frente, tal como son, sin autoengaño ni ilusión, vaya constituyendo hombres logrados, más puros, que permitan que el Cielo se vaya acercando para conducirles y la inducción los lleve a cuestionar y reflexionar sobre todas las cosas y situaciones, logrando una mirada distinta, profunda, con sentido espiritual y paso a paso, les permita ir develando los misterios -que siendo parte del  legado de los dioses, a nuestra disposición como hombres desde siempre- yacen ocultos porque requieren de Ojos espirituales… que el Mal se ha encargado de enceguecer.

Pero… lo más probable es que todos quienes pisen el Museo, se gocen de lo que el fue, y salgan plenos de admiración de su Obra, y su legado de trascendencia quede allí, al interno de los grandes muros de piedra…

 Reflexión Hna. Maythe Horta Sacerdote Menor de Melquisedec

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