Chile, el lugar del mundo en donde ha comenzado la Revolución de la Fe

 

Algunas preguntas que cada uno de los -las Consagrados-as y todo-a creyente sano debieran hacerse: ¿Por qué la crisis manifiesta, y la caída moral más evidente, de la iglesia católica se está produciendo en Chile? Según los Vaticanistas, – que estudian este fenómeno desde el punto de vista del Vaticano y sus intereses-, la reciente visita papal a nuestro país debía zanjar un asunto que, según fuentes formales del gobierno central católico, era más bien una maniobra de franjas izquierdistas dentro del mundo laico ligado a sectores de la iglesia chilena. Con una esperada masiva asistencia y un efusivo recibimiento al Papa…todo volvería a estar en su lugar. Y cuando esa expectativa no se dio, y se comprobó la profundidad de la real crisis, justamente por la magra asistencia a los actos del prelado, y una falta de entusiasmo en los asistentes que de verdad hundió al Vaticano en una sorpresa inusitada: entonces se dio inicio al proceso actual, que ha destapado varias ollas. No solo la podredumbre de la institución en Chile, sino que ha puesto de manifiesto una lucha secreta y denodada entre fuerzas adversas en el seno del Vaticano.

Estos son los hechos. Ya podemos referirnos, en este caso, al ‘síndrome de Chile’. El esfuerzo conservador hoy es para que lo acontecido en este paisito no sea el inicio de una epidemia de contagio general que sepulte definitivamente la credibilidad y autoridad del catolicismo…al menos como lo conocemos.

Nosotros, los -as Consagrados-as en Cristo sabemos por qué esta verdad interna, oculta por siglos, debía reventar por este lado de la geografía y de la realidad: porque también en este país pequeño y alejado de los centros de poder Cristo fijó el inicio de una intervención gradual que poco a poco ha ido manifestando sus efectos acelerantes en la agudización de las contradicciones de este tiempo.

Sabemos que entramos de pleno en el Tiempo de Tribulación, y con esto constatamos además que se define una era de vísperas de acontecimientos mayores y definitivos. Y efecto de la acción de Dispensación del Reino de los Cielos sobre la realidad de los Hombres y de este mundo es, justamente, la agudización objetiva de los conflictos latentes (ahora evidenciados), y la floración sistemática de la verdad que ha permanecido velada: y con ello la caída de la institucionalidad mundana construida para esclavizar al Hombre y evitar que éste comprendiera y asumiera que desde los Hechos de Cristo es un Ser Libre y en Posesión del Espíritu de Dios -( cuya conciencia permitiría relacionarse con su Conductor, el Cristo Vivo, y de este modo superar la esclavitud de la Carne, de lo Temporal y de lo Mundano)-.

Por siglos los esclavistas han mentido a los Hombres. Por demasiado tiempo se ha tergiversado la fe de la buena gente por vías de supersticiones, cofradías y ceremoniales de oscura procedencia, y costumbres inconducentes que sólo ahondan amarras y dependencias sujetas a varones soberbios y malévolos.

Se ha usado con maldad y alevosía el nombre de Cristo, de Dios Padre y del Santo Espíritu con tanto veneno, incoherencia, falacia y desviación que hoy ante el creyente común es muy difícil hacer comprender que esa maniobra perversa les ha ocultado al Cristo de la Verdad.

La caída de lo corrupto no se sana alzando algo similar que tenga sus piezas mejor pulidas.

Es hoy la hora precisa en que el Hombre (varón y mujer por igual) deben recuperar su Dignidad Espiritual; y es ahora el minuto de comenzar a REVOLUCIONAR LA FE.

Cristo es Dios Vivo, el Dios de la Palabra- el Verbo- y el Mayor de los Elohim. El Dios de los Hombres desde siempre.

Desde los Hechos de Salvación nacemos con la chispa de la Vida Eterna en NOSOTROS: Nuestro Espíritu. Y este Espíritu es la semejanza e imagen del Creador: y al orar al Padre EN Espíritu nos unimos a Éste porque el Padre ES Espíritu. Y sabemos que NADIE llega de verdad y realmente al Padre Creador si no es conducido por Cristo. Y es Cristo entonces el Dios que nos eleva por Espíritu y Espiritualidad, y nos prepara para transformarnos de ‘persona carnal’ a ‘persona espiritual’ (Ley de Resurrección) y con ello ascender venciendo a la muerte y hallando el Gran Sentido a la Vida.

Si la Fe no nos sirve para adquirir, potenciar, nutrir y acrecentar nuestra Conciencia: ¿de qué sirve la fe? Si la Conciencia de nuestra Espiritualidad no nos hace personas coherentes y de mayor altura moral ¿de verdad tenemos la Conciencia que Cristo nos pide y nos nutre con su Presencia?

¿Necesitamos guardianes de la fe y policías religiosos que nos coarten nuestro vuelo al Cielo? NO. Si acaso necesitamos lo contrario: guías que nos ordenen los procesos de aprendizaje y nos adviertan de los errores y peligros, y nos den luz sobre el orden espiritual para hacer crecer nuestras alas.

Una mentira ha sido que ellos, los esclavistas, representan el orden, y sin ellos el caos es lo que viene. Contrariando aquello algunos han planteado un liberalismo extremo, esotérico e individualista, que se supone opuesto y en rebelión a aquellas viejas estructuras religiosas. Pero la experiencia y la realidad nos demuestra que sin un Orden Personal y una Disciplina Espiritual no hay Camino al Cielo, ni puede haber una adecuada Relación con Dios. Pero este Orden y propia disciplina NUNCA dependerá de otros, sino de Uno Mismo.

 

La excusa baladí de ‘culpar a otros’ porque éstos (quienes orientamos y guiamos en el Camino Espiritual) me exigen algo que ‘yo no quiero’ o de lo que ‘no soy capaz’… no es más que el mismo efecto antiguo que condujo entonces a que ‘otros’ tomaran sobre sí la autoridad a la cual siguieran, cuan becerros, quienes optan por la propia esclavitud. Porque cuando uno no asume su propia liberación- con esfuerzo y disciplina- termina por culpar de su propia incapacidad a quién le educa en el rigor; y entonces viene el ‘hipnotizador de serpientes’ y se ofrece cuan ‘facilitador’ entre dios y la flojera del Hombre en modo de construir los ya consabidos rediles de ovejas y pastores.

Siempre que el Hombre niega el esfuerzo y la renuncia, el sacrificio y la disciplina consciente y voluntaria… surgen las autoridades esclavistas avaladas por la debilidad de los esclavos que al final conforman estructuras asentadas y tradicionales que con el tiempo parecieran irrefutables, inamovibles y casi ‘eternas’. Pero no apenas los Hombres se liberan de su inercia, descuido y auto satisfacción comprobamos cuan débil son estas maquinarias de poder. Basta que el Ser Humano se asuma como Ser Espiritual y sienta el Llamado a Relacionarse con Cristo en forma directa y por Espíritu…para que todo el andamiaje de la corrupción se venga abajo.

La Revolución de la Fe es un Nuevo Orden que restaura el Primer Orden Espiritual y Carismático de los padres apóstoles de los años iniciales: en cuanto Inocencia y plena disposición a VIVIR a CRISTO. No que ahora volveremos la rueda de la historia al primer siglo y sus formas e ideas. ¡No somos trogloditas! Sino que, con toda la Visión de Hoy, y con la experiencia de dos mil años: volver, desde nuestra realidad, a ser aquellos seres de igualdad en la Fe que en comunidad y en hermandad ponemos cada uno el propio esfuerzo, la auto disciplina en la Oración y en la Meditación, para construir en Cuerpo un Camino de Libertad hacia el Encuentro con el Dios de la Vida y de la Luz.

Con el Orden Personal y la Disciplina Espiritual de cada Consagrado y Consagrada: amalgamar y religar una Congregación de Liberación y de Relación Viva y Vívida con nuestro Dios y Conductor: el Cristo Vivo.

 

 

 

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