Caen las ‘contenciones morales’

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Los horribles atentados en Paquistán y Afganistán nos remecen y duelen, además de ocuparnos con inquietud debido a la siempre mayor intervención de la Otan y de los EEUU en el área. Esta realidad bélica es lo más parecido a Vietnam que nunca antes se produjo: hasta la contradictoria postura de Obama hace recordar los vaivenes de Kennedy. Lo cierto es que nunca desde Vietnam el pueblo norteamericano había tenido que soportar el peso de una guerra lejana con tantos jóvenes muertos y mutilados.  Signo de alarma es el caso del psiquiatra que mató a sus propios camaradas e hirió a decenas en la base en donde el ejército prepara la tropa para la guerra.

Con atención debemos observar los acontecimientos que se están moviendo en nuestra América Latina. El descubrimiento de un plan para botar e interrumpir el gobierno de Lugo en Paraguay, se agrega a una creciente tensión entre Colombia y Venezuela, ahora con doce muertos, tres agentes del servicio secreto colombiano detenidos en territorio de Venezuela y una seguidilla de acusaciones de planes de guerrilla y acciones paramilitares. Lo cierto es que tres comunas de la frontera venezolana han sido militarizadas ante las acciones de paramilitares y narcotraficantes, incluso con cierre total de comercio. El lenguaje diplomático hace mucho rato desapareció entre estos dos gobiernos. Ahora se suma Ecuador al conflicto con Colombia, y las siete bases de norteamericanas  en suelo colombiano no aminoran las tensiones sino que las propagan. Por su parte, el gobierno de facto y el gobierno derrocado de Hondura han cedido en extremo a las presiones del Departamento de Estado de los Estados Unidos y han firmado un acuerdo protocolar que pasa al parlamento la solución del lío político en ese país de centro América, uno de los más pobres del continente después de Haití. Pero, paralelamente, el representante del  gobierno al poder actualmente presentó ante La Haya y el Tribunal Internacional una acusación en contra de Brasil por el uso de su embajada en Tegucigalpa y, según esta acusación, haber violado todo uso legal de un canal diplomático. Y esto por la presencia de Zelaya en la sede de Brasil en la capital hondureña, lugar hasta donde fueron representantes de la OEA, los candidatos a las futuras elecciones, el representante del Departamento de Estado de los EEUU… y ahora resulta que Brasil debe ser sometido a juicio internacional. De verdad no se comprende a lo que juega la política de Micheletti. Pero así están las cosas.

No pocos analistas políticos se preguntaban en dónde residía la tozudez del actual gobierno al poder en Honduras: hoy gira en los pasillos de la OEA y de la diplomacia que las asonadas para deshabilitar a Lugo en Paraguay, a Chávez en Venezuela, a Correa en Ecuador, a Ortega en Nicaragua y a Evo Morales en la Paz… además de un arrinconamiento de Obama debido a la guerra en Afganistán… era y es la base de la seguridad de los militares de Honduras que son en realidad quienes sostienen al gobierno de facto y rechazan a Zelaya. Especulación o realidad este cuadro es inquietante pues la paz está en grave peligro en nuestro continente. Como sea, sin tomar partido, el hecho de que la paz esté en ascuas y que en los próximos años asistamos a guerras abiertas o seguidillas de conatos y contra golpes no prometen nada bueno para nuestra geografía.

Cuando se acercan vientos de confrontación y los ánimos se encienden, es muy difícil mantener la bandera de la Paz por encima de las partes en conflictos. Generalmente los partidarios de la Paz, cuando las guerras se ciernen con sus oscuros mantos de muerte,  suelen ser condenados cuan enemigos de la patria y secuaces del enemigo. Pero de verdad nos enfrentamos a la desfachatez más descarada por parte de los gobiernos: la guerra en Irak se basó en informes falsos y mentiras, luego reconocidas por todos. Pero la legitimidad de dicha guerra se basó en la aprobación de la ONU. Ahora, por segunda vez, la mayoría de los países que componen la asamblea de la ONU han aprobado una condena al bloqueo norteamericano en Cuba, pero en este caso no es un voto vinculante y los EEUU pueden seguir ahogando a un país pequeño. Podemos no concordar con el régimen de Cuba, pero nadie en el siglo 21 podría argumentar una sola razón de altura, seria, que justifique una medida anacrónica y perversa como un bloqueo.

Para hacer la guerra: la ONU debe respaldar con su voto y aprobación. Para eliminar las odiosidades y hacer progresar la democracia… depende del cristal con qué se mire y la vara con que se mida. Estos relativismos son injustos y hacen que toda credibilidad caiga y pierda peso moral. Quizás no tenga efecto inmediato sobre las acciones y políticas de los Grandes, pero algún día esa será la base de todo deterioro y caos en este mundo. Porque si  la ONU y/o los  países industriales han reconocido el deterioro del planeta y nunca han hecho nada real para detener esta hecatombe… llegará el día en que no habrá una barrera moral y una autoridad reconocida que logre poner freno a la decadencia y violencia que inevitablemente sucederá como efecto de este juego burdo y sucio que vemos día a día. No hay Causa sin Efecto. No se necesita mucha imaginación para medir los efectos tomando las actuales causas.

No podemos cometer el error de encerrarnos en nuestra burbuja individual y considerar que nada está sucediendo. La pérdida de la verdad y de la coherencia, y la inutilidad de las instancias mundiales está fijando los antecedentes para el desorden,  y un cambio en una correlación de fuerzas que todavía se sostiene en la repartición  post-segunda guerra (entiéndase el ‘consejo de seguridad’ y sus ‘elefantes blancos’, cuyo veto decide vida y muerte de la paz en el planeta) se hace urgente y necesario pero difícil en su implementación pues esa mutación  abriría una denodada lucha de poder que podría hacer caer, ya abiertamente, la frágil contención moral que ya es una ilusión… y de todos modos  caerá. Algo urgente debemos hacer… no podemos quedarnos sentados en la berma del camino.

 Es hora de una profunda reflexión: debemos colocarnos el tema de la Paz no como algo que se opone a la violencia y nada quiere cambiar. En verdad la Paz es y debe ser una Revolución Cultural que nos lleve a replantearnos el modelo de sociedad, la educación y sus valores, el tipo de ciudad, los modos de producir y trabajar, las maneras de cambiar el modo de concebir la política. Incluso la Paz nos debe abrir la mente y el alma a toda religión, y al debate abierto entre doctrinas diferentes, en modo que el Hombre actual opte en Conciencia y Con Conocimiento. La Paz se garantiza con una democracia profunda, pero sobre todo con un Cambio de Paradigmas, y eso sí es lo vital: porque de otro modo seguiremos hablando, y creeremos estar diciendo lo mismo, pero en realidad estaremos partiendo de paradigmas muy diversos y distantes. Al final no será más que diálogo de sordos. Comencemos entonces por distinguir Paradigmas… es complicado, quizás sea peligroso (para los conservadores), tal vez no nos agrade aquello que salga de sus intersticios, lo más seguro es que se oponga la iglesia, es seguro que los viejos politiqueros enredarán más las cosas… pero al final las aguas se aclararán y sin duda algo saldría de este ejercicio de inteligencia… ¡Abramos las compuertas. Que nada quede en las cloacas!

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