DOCUMENTOS

 Aportes para el Estudio de todo Consagrado a Cristo

Este resumen y desglose se realiza para incentivar y orientar a los Consagrados en Cristo y a los creyentes que buscan Consagrarse en Vida Espiritual.

Se nos indaga para saber a qué vertiente cristiana pertenecemos o con cual identificarnos. Para tener una base de partida es que exponemos este epítome que cerciora y comprueba que sobre asuntos de Fe no todo está dicho, y que las diversas interpretaciones y liderazgos han conducido a una no menos diversidad de iglesias y asociaciones de  fe en Cristo…Y que incluso subsisten discrepancias en el Rol Calidad de Cristo, la Gracia, La Salvación y el Pecado.

Obviamente cada persona debe Indagar, Investigar, Estudiar, Comparar…y Discernir.

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 Los cinco puntos del calvinismo y la defensa de Arminius 

La teología calvinista es identificada en la mente popular como los «cinco puntos del calvinismo,» que son un resumen de los juicios (o cánones) presentados por el Sínodo de Dort y que fueron publicados como una respuesta detallada (punto por punto) a los cinco puntos de la Protesta Arminiana. Calvino mismo nunca usó tal modelo, y nunca combatió el Arminianismo directamente. Estos puntos, pues, funcionan como un resumen de las diferencias entre el Calvinismo y el Arminianismo, pero no como una suma completa de los escritos de Calvino o de la teología de las iglesias reformadas en general. La aserción central de estos cánones es que Dios es capaz de salvar a cada persona por quien él tenga misericordia y que sus esfuerzos no son frustrados por la injusticia o la inhabilidad del hombre.

 Jacobus Arminius, fundador de la doctrina Arminianista.untitled armi

El Arminianismo es una doctrina teológica cristiana fundada por Jacobus Arminius en la Holanda de comienzos del siglo XVII, a partir de la impugnación del dogma calvinista de la doble predestinación.

Sustenta la salvación en la fe del hombre y no sólo en la gracia divina; de modo que si el hombre pierde la fe, pierde la salvación. Frente al concepto calvinista de predestinación (o «elección») opone el concepto de la presciencia de Dios, a quien su simultaneidad en el tiempo le da conocimiento previo de quién se salva y quien no se salva; mientras que la voluntad del hombre (que no puede tener tal simultaneidad y conocimiento) es libre para aceptar a Cristo y someterse a la ley de Dios o rechazarlos. Los Arminianos daban especial importancia al libre albedrío, y la doctrina encontró adeptos entre la burguesía mercantil y republicana de los Países Bajos.

Después de la muerte de Arminius (1609), sus principios se formularon en el manifiesto de cinco punto Remosntrans, publicado en 1610 (por lo que sus seguidores también pasaron a denominarse «remonstrantes»).

En 1618 el Arminianismo fue condenado por el sínodo de Dort o de Dordrecht, convocado a instancias del estatúder de Holanda Mauricio de Nassau, que apoyaba a los calvinistas intransigentes y monárquicos (Franciscus Gomarus y los denominados «gomaristas» o «contra-remonstrantes»). Johan van Oldenbarnevelt y otros dirigentes principales del arminianismo fueron entonces ejecutados, mientras que otros muchos, entre los que se encontraban Hugo Grocio y Simón Episcopius, tuvieron que exiliarse.

La teología arminiana contribuyó a la aparición del metodismo en Inglaterra. No todos los predicadores metodistas del siglo XVIII fueron Arminianos, pero sí la mayor parte, como el propio John Wesley .

Arminio afimaba firmemente la necesidad de la Gracia de Dios para la redención del todo ser humano, pero consideraba que la Gracia puede ser rechazada por el hombre en su libre albedrío. El Arminianismo se opone a la postura calvinista, donde esta última enseña que algunos están predestinados para salvación y otros para perdición. Arminio consideraba que la expiación de Cristo es para todos y no sólo para algunos elegidos, aunque no todos la aceptan y por lo tanto no reciben sus beneficios. Por lo tanto según los Arminianos es posible «caer de la Gracia» y no es correcto pensar que los que ya recibieron la Gracia nunca se perderán El calvinismo sostiene que: «Ya siendo salvo el individuo, siempre salvo».

El Arminianismo enseña que la destitución del lado de  Dios por causa de la rebelión del hombre es posible a pesar de haber sido parte de Su Institución, de su iglesia. Quitando a ésta la Supremacía en asuntos divinos.

La posición Arminianista empieza desde la perdición y separación de Dios, del mismísimo Luzbel (Diablo). Habiendo sido él un querubín, ocupando el más alto rango angelical, puesto sobre los ángeles creados, conociendo a Dios íntimamente, habiendo sido parte de Su Reino por milenios, no obstante, decide por su libre albedrío rebelarse contra el Creador. Él junto con los ángeles que le siguieron, fueron destituidos de la gloria de Dios. Adán, habiendo sido creado y criado por Dios mismo hasta cierta edad, cuando él ya pudo valerse por sí solo, junto con Eva su mujer, deciden por esa libertad otorgada comer del fruto prohibido, trayendo sobre sí y sobre la humanidad el pecado y la destitución. El pueblo judío fue liberado de la esclavitud de Egipto, lo cual tipifica ser liberado del pecado. Sin embargo, por sus tendencias pecaminosas no heredaron la tierra prometida. Sólo Caleb y Josué con los suyos y la segunda y tercera generación de judíos entró en ella. El argumento más poderoso del Arminianismo, sin duda alguna, es el siguiente: «Si ya estaban predeterminados para salvación un número predeterminado de seres humanos, la venida de Jesús el Cristo, el Hijo de Dios, no hubiese sido requerida». El pasado, presente y futuro son simultáneos para Dios. Él en su presciencia ya sabe quiénes lograron entrar en Su Presencia, pero nosotros los hombres no. Por lo tanto, no podemos determinar quiénes califican y quiénes no.

“Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno, es hecho esclavo del que lo venció. Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.]]Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno. 2 Pedro 2:18-22.

 Todos fuimos predestinados para salvación, es decir, con el objetivo de ser salvos. Pero eso no quiere decir que necesariamente todos seremos salvos, porque aunque Dios nos predestinó para salvación, también nos dio libertad para salvarnos o perdernos ¿Existen personas que nacen condenadas al tormento eterno, incluso si se arrepienten y aceptan lo que hizo Jesús en la cruz? Eso no armonizaría con el carácter de Dios; pues Él dice: A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.

Cabe anotar igualmente que cuando se habla de perder la salvación, no es porque Dios la arrebata nuevamente después de haberla otorgado en Cristo Jesús, sino que es el mismo hombre quien la desecha una vez que rompe su comunión con Dios a través del pecado.

Los cinco puntos del calvinismo son:

Un punto fundamental en el asunto de la salvación es proceder a una evaluación correcta de la condición del individuo que se debe salvar, y no infravalorar el pecado. A la luz de las Escrituras, el estado natural del hombre es un estado de depravación total y, por consiguiente, una inhabilidad total de parte del hombre para ganar, o contribuir a su salvación. El catecismo de Heidelberg en su pregunta 8 dice: ¿Estamos tan corrompidos que somos totalmente incapaces de hacer el bien e inclinados a todo mal? Respuesta: Ciertamente, si no hemos sido regenerados por el Espíritu de Dios

Cuando se habla de depravación total, sin embargo, no se refiere a que cada hombre es tan malvado como pueda ser, ni a que el hombre sea incapaz de reconocer la voluntad de Dios; ni tampoco a que sea incapaz de hacer algún bien hacia su prójimo o aún dar lealtad externa a la adoración de Dios. Lo que sí se quiere decir, es que cuando el hombre cayó en el Huerto del Edén cayó en su ‘totalidad’. La personalidad completa del hombre ha sido afectada por la caída, y el pecado se extiende a la totalidad de las facultades, la voluntad, el entendimiento, el afecto y todo lo demás.

Este punto es el centro de la polémica: porque si Cristo lavó al hombre del pecado ¿cómo el pecado pudiere predominar por sobre la Gracia?

Según la Biblia, el hombre, por naturaleza, está «muerto» “Así que, como por un hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte por el pecado; y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos han pecado”. [Rom. 5:12] Enseña que los hombres están esclavizados: “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen: si quizás Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad; y se zafen del lazo del diablo en que están cautivos a voluntad de él” [2º Tim. 2:25]. Enseña que el hombre está ciego y sordo: ‘ … mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo oigan y no entiendan” [Marcos 4:11]. Enseña que el hombre no está instruido, “mas el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente” [1º Cor. 2:14]. La Biblia dice de los hombres son pecaminosos por naturaleza: (i) Por Nacimiento: “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” [Salmos 51:5]. (ii) Por Práctica: “Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” [Gen. 6:5].

–         Sin embargo en la misma Carta a romanos Pablo enfatiza puntos conclusivos como: Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia’. (5,17) Y cuán fiel y adecuada sean las citas parciales, sin estos elementos conclusivos, es ya toda una cuestión. Y que tan válido sea citar el Antiguo Testamento con aspectos del Nuevo Testamento sin considerar el cambio sustancial que significa la Presencia de Cristo y la Salvación…es la esencia de raíz que dividirá al Protestantismo hasta nuestros días.

Si esto es el estado natural del hombre, se plantean las siguientes preguntas; ¿pueden los muertos darse vida a sí mismos? ¿Pueden los ciegos darse vista a sí mismos, o los sordos darse el oído? ¿Puede el no instruido enseñarse a leer a sí mismo? ¿Puede el naturalmente pecaminoso cambiarse a sí mismo? Seguro que no. “¿Quién puede sacar algo limpio de lo impuro?” pregunta Job; y contesta, “Nadie” [Job 14:4]. “¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas?” [Jeremías 13:23] La depravación llega a tal punto que, siendo ofrecida la salvación a todos, todas las personas la rechazan, prefiriendo estar en sus pecados “Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.” [Juan 3:19]

–         Esta ‘incapacidad’ del hombre parte de un hecho: la Caída y la condición de caído del ser humano indistintamente. Pero la división se produce al considerar que esta Caída es el pecado original que precisamente Jesús canceló en la cruz. La Gracia entonces, consiste en un estado de compasión y caridad de Dios para con el hombre a través de Cristo, el Hijo de Dios; y por éste, por el Hijo, Dios concede una Salvación que el hombre debe tomar o desechar.

 Elección incondicional según Calvino

 La actitud de los hombres hacia la depravación total, como una declaración bíblica de la condición natural del hombre, determina la actitud hacia la doctrina de elección incondicional. Ésta sigue a la doctrina de depravación completa.

Si el hombre en verdad está muerto, prisionero, y ciego etc., entonces el remedio para todas estas condiciones debe descansar fuera del hombre mismo (esto es, en Dios) ¿puede el muerto levantarse a sí mismo?, la respuesta inevitablemente debe ser: “por supuesto que no”. Sin embargo hombres y mujeres son levantados de su muerte espiritual “nacidos de nuevo” como lo proclama el evangelio según San Juan; y como son incapaces de llevar a cabo esta obra por ellos mismos, se puede concluir que es Dios quien los levantó. Por otro lado, como muchos hombres y mujeres no han sido vivificados, se puede igualmente concluir que eso es porque Dios no los ha levantado. Si el hombre es incapaz de salvarse a sí mismo, siendo la caída de Adán una caída total, y si sólo Dios puede salvar, y si no todos son salvos, entonces la conclusión debe ser que Dios no ha escogido salvar a todos.

La historia de la Biblia es la historia de la elección incondicional. Algunos creyentes tienen dificultad en creer que Dios pueda pasar a algunos y escoger a otros, y sin embargo no parecen tener dificultad en creer que Dios llamó a Abraham de la pagana Ur de los caldeos y dejó a los otros en su paganismo. ¿Por qué debería Dios escoger a la nación de Israel como su “gente peculiar”? En Deuteronomio 7:7 estaría la respuesta: “No por ser vosotros más numerosos que todos los pueblos os ha querido Dios, y os ha escogido; porque vosotros eráis el más insignificante de todos los pueblos: Sino porque Dios os amó,…’ ¿por qué debería Dios, desatendiendo completamente las leyes familiares de Israel, escoger al hijo menor Jacob, en lugar de Esaú el mayor? Romanos 9:11-13 “…para que el propósito de Dios conforme a la elección,.. A Jacob amé mas a Esaú aborrecí.”

La doctrina que Jesús predicó en la sinagoga en Nazaret es, según el calvinismo, es la doctrina de elección incondicional. “Mas, en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los tiempos de Elías, … Pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda.” [Lucas 4:25-27]. Sabemos los resultados de la predicación de nuestro Señor de ese mensaje. “Y lo llevaron hasta la cumbre del monte para despeñarlo.”

–         La confusión que se le imputa a Calvino en este punto es que la condición de escogido que tenía Israel, por ‘amor de Dios’, no necesariamente fue acogida por los israelitas, quienes se negaron a Dios sistemáticamente y acabaron con sus profetas uno a uno. Se tiene en consideración el valor de ‘Elegir’ que tiene Dios, pero no se considera la posibilidad de Optar que si poseen los hombres. Y todo este asunto deriva en la ‘calidad de Dios’: un dios que impone y separa, o un Dios de Gracia y que permite libertad en la elección.

Expiación limitada

Este tercer punto es el punto central de los cinco, y también la verdad central del Evangelio: el propósito de la muerte de Cristo en la cruz. Esto no es accidental, porque la enseñanza de la Biblia ha puesto al hombre bajo del título general de depravación total, o inhabilidad total. Segundo, como algunos hombres y mujeres son indudablemente salvos, entonces tiene que haber sido Dios mismo quien los salvó en distinción del resto de la humanidad. Esto es elección: “Para que el propósito de Dios conforme a la elección, permaneciese…” [Rom 9:11]. Sin embargo, esta elección sólo “marcó la casa, a la cual la salvación debe viajar”, y una expiación completa, perfecta y satisfactoria todavía era requerida para los pecados de los elegidos, para que Dios fuera no solamente un Salvador, sino un Dios justo, y un Salvador”. Esta expiación fue realizada por la sumisión voluntaria de Jesús a la muerte en la cruz, donde sufrió bajo la justicia de este Dios justo, y procuró la salvación que Él, Dios, como Salvador, había ordenado. En la cruz, entonces y, sin duda, todos aceptamos esto, Cristo soportó el castigo, y procuró la salvación. La pregunta ahora se levanta: ¿por quién soportó el castigo?, y ¿para quién procuró la salvación? Hay tres avenidas por las cuales se puede viajar respecto a esto:

1. Jesús murió para salvar a todo hombre, sin distinción. 2. Jesucristo murió para salvar a nadie en particular. 3. Jesús murió para salvar a cierto número.

El primer punto de vista es el sostenido por “Universalistas” a saber: Jesucristo murió para salvar a todos los hombres, y así, muy lógicamente, asumen que todos los hombres serán salvos. Si Cristo ha pagado la deuda del pecado, ha salvado, rescatado, dado Su vida, por todos los hombres; entonces, todos los hombres serán salvos. El segundo punto de vista implica que Cristo procuró una salvación potencial para todos los hombres. Jesús murió en la cruz, pero aunque pagó la deuda de nuestros pecados, su obra en la cruz no es eficaz hasta que el hombre se “decida por” Cristo y, de ese modo, sea salvo.

El tercer punto de vista dice que Jesús murió positiva y efectivamente para salvar a cierto número de pecadores que merecían el infierno, en quienes el Padre había puesto su libre elegible amor. El Hijo paga la deuda por estos elegidos, hace satisfacción por ellos a la justicia del Padre, e imputa Su propia justicia a ellos, para que sean completos en Él.

La tercera de esas alternativas es la que está más de acuerdo a la Biblia: Jesucristo murió para salvar a un número particular de pecadores; esto es, a aquellos que “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo” [Efe. 1:4]; aquellos a quienes el Padre “Le ha dado del mundo [Juan 17:9]; aquellos por quienes Él mismo dijo que derramaba su sangre: “Porque, esta es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.” [Mat. 26:28]

Esta última vista hace justicia al propósito de Cristo de venir a esta tierra a morir en la cruz. “Llamarás su nombre Jesús, porque salvará a Su pueblo de sus pecados.” [Mateo 1:21]. Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas. [Juan 10:11]; Nadie tiene mayor amor que este, que alguno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando. [Juan 15:13,14]; Jesús “amó a la Iglesia y se entregó a Sí mismo por ella”. [Efe 5:25]. “El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación. [Rom. 4:25]. “Por Su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y Él llevara la iniquidad de ellos [Is. 53:11]. Y ¿cuándo efectúa esto?, mientras cuelga en la cruz, dice el profeta Isaías en el capítulo 53 de su profecía, “verá el fruto de Su propia aflicción y se dará por satisfecho”. El padecimiento de Su alma, mientras derrama Su sangre en ofrenda por nuestros pecados, produce hijos espirituales para la gloria de Su nombre, y se dará por satisfecho cuando vea esta obra completada.

–         Sin embargo, en las largas intervenciones teológicas desde Calvino hasta hoy, ha saltado al escenario de la discusión otro aspecto no contemplado por los Calvinistas, al que se le acusa de un apego ortodoxo y ciego a la Biblia como un ‘todo’ mientras que la madurez de la discusión fue separando la teología de los Evangelios de la condición estricta que atañe a Israel en el Testamento Antiguo. Surge en el catolicismo y se expande hacia el Protestantismo el rol que cumplen los tres días posteriores a la muerte de Jesús en la cruz: en el credo católico se impone una oración que reza: ‘y al tercer día descendió a los abismos y venció en los infiernos’. Esto se asocia a una larga y no resuelta cuestión: sobre la divinidad de Jesúcristo. El concepto: ‘Dios hecho hombre’ pareció ser el resultado final de este asunto, pero más tarde se desdibuja para confundirse nuevamente con los mismos aspectos colocados por Calvino como si nadie en la cristiandad pudiere resolver un aspecto que debiera hallarse claro en los Evangelios, Y que de hecho se halla evidente y nítidamente en favor de la divinidad de Cristo.

Gracia irresistible

Si los hombres son incapaces de salvarse a sí mismos a causa de su naturaleza caída, y si Dios ha propuesto salvarlos, y Cristo ha realizado su salvación, entonces lógicamente sigue que Dios también debe proveer los medios para llamarlos a los beneficios de esa salvación que él ha procurado para ellos. Romanos 8:30: “y los que predestinó a éstos también llamó”. Dios no solamente eligió hombres y mujeres para salvación; también llamó a esos a quien le plació elegir.

¿Qué quiere decir gracia irresistible? Cuando el Evangelio sale fuera en una Iglesia, o al aire libre, o por medio de leer la Palabra de Dios, no todos atienden a esa llamada. No todos son convencidos del pecado y de su necesidad de Cristo. Esto explica el hecho de que hay dos llamamientos. Hay un llamamiento externo; y un llamamiento interno. El llamamiento externo puede ser descrito como “palabras del predicador”; y este llamamiento, cuando sale, puede obrar un resultado de diferentes formas en un número de diferentes personas. Porque una obra de salvación para ser labrada debe ser acompañado por el llamamiento interior del Espíritu Santo de Dios. Porque él es quien, “redarguye de pecado, justicia y juicio”. Y cuando el Espíritu Santo llama a un hombre, o mujer, o una persona joven por su Gracia, ese llamamiento es irresistible: no puede ser frustrado; es la manifestación de la gracia irresistible de Dios.

Los siguientes versículos apoyan lo anterior: 1. “Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene no le echo fuera” [Juan 6:37]. Nótese que son aquellos a quien El Padre a “dado a Cristo”- los elegidos- que “vendrán” a él; y cuando vienen a Él no serán “rechazados”. 2. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo trajere. [Juan 6:44] Aquí nuestro Señor simplemente está diciendo que es imposible que los hombres vengan a Él por ellos mismos; el Padre los debe traer. 3. Todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a Mí [Juan 6:45]. El hombre puede oír el llamamiento externo; pero son esos los que han “aprendido del Padre” que responderán y vendrán a Cristo: Así que, con Simón Pedro: “Bienaventurado eres Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló sangre ni carne sino mi Padre que está en el Cielo?” 4. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.” [Rom. 8:14] 5. “Mas cuando agrado a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia” [Gal. 1:15] 6. “Mas vosotros sois linaje escogido… para que anunciéis las virtudes de Aquél que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.” [1 Ped. 2:9] 7. “Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su Gloria eterna por Jesús Cristo…” [1. Ped. 5:9]

Una ilustración de esta enseñanza de Gracia irresistible, o llamamiento eficaz, es ciertamente el incidente que se describe en Hechos 16. El apóstol Pablo predica el Evangelio a un grupo de mujeres a las orillas del río en Filipo; y “una cierta mujer llamada Lidia estaba oyendo; cuyo corazón abrió el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” Pablo, el predicador, habló al oído de Lidia, el llamamiento externo; pero el Señor habló al corazón de Lidia, el llamamiento interno de gracia irresistible. Los hombres y mujeres se resisten al Evangelio de Dios por su misma naturaleza. Por eso debe haber una gracia irresistible. Ya que “El hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios”. Pero el llamamiento eficaz es santo “Que nos salvó y llamó con vocación santa”… [2Ti 1:9]; todopoderoso “Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud de todo aquél que cree… [Rom 1:16]; vivificante “…Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán” [Juan 5:25]; efectivo “Por cuanto nuestro evangelio no fue a vosotros en palabra solamente, mas también en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud; como sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros” [1Tesal. 1:5]; irresistible “Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios, demanda por los santos” [Rom 8:27]

–         La polémica sobre este punto no ha cesado: se acusa al calvinismo de basar sus conclusiones en los efectos, y obviar, y si acaso evitar, las leyes causales. Porque si es ley de Causa la perdición del hombre, entonces el tema se desplaza al rol de Cristo y del Salvación, el que es puesto en discusión y dudas ante la preeminencia de la Caída. Pero si se coloca la Causa en la libertad que Dios concede al hombre y mujer, entonces debiera ser conjugada esta libertad con la Gracia existente, y eso explica entonces que algunos escuchan y acogen la palabra del Evangelio, y otros lo mal interpretan, y otros simplemente hacen oídos sordos a su palabra. Pero Calvino pone otro aspecto jamás dilucidado del todo: el rol del Espíritu Santo. Y en esto sí habrá división. ¿Puede imponer el Espíritu Santo una opción al hombre? Aún si el Espíritu Santo se manifestara, será la opción del hombre lo que hará que tal ‘llamado’ de frutos o se quede en una propuesta. ¿Niega este hecho que existan Almas llamadas a Salvación más que otras? Obviamente que no. ¿Y significa que Dios está sometido por sus propias leyes y no debiera intervenir en el Alma de quién Escoja? Claramente no. Pero el asunto no estriba en los escogidos como excepción, sino en la Salvación por la Gracia que es general y queda sujeta a la opción de cada hombre.

 Perseverancia de los santos

Si el hombre no se puede salvar a sí mismo, entonces, Dios tiene que salvarlo. Si todos no son salvos, entonces Dios no ha salvado a todos. Si Cristo ha hecho satisfacción por los pecados, entonces es por los pecados de aquellos que son salvos. Si Dios intenta revelar esta salvación en Cristo a los corazones de esos a quien él escogió salvar, entonces, Dios proveerá el medio de hacerlo efectivamente. Si, por consiguiente, habiendo ordenado para salvar, murió para salvar, y llamó a la salvación a esos quienes nunca podrían salvarse a sí mismos, él también preservará a los salvos para la vida eterna para la Gloria de Su Nombre.

Así siguiendo la depravación total, y elección incondicional, y expiación limitada, y un llamamiento eficaz, se tiene la perseverancia de los santos. “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” [Fil. 1:6]. La palabra de Dios está repleta con referencias a esta verdad. “Y ésta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero”. [Juan 6:39] “Y yo les doy vida eterna, y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano” [Juan 10:28]. “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más estando reconciliados, seremos salvos por su vida. [Rom. 5:10]. “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.” [Rom. 8:1]

Este es el distintivo del creyente, que pertenece a Cristo; que está perseverando en las cosas de Cristo; “que está dando toda diligencia para hacer su llamada y elección segura”. El creyente en Cristo puede caer en tentación, pero el Señor no lo dejará ser tentado más de lo que pueda resistir, sino que con la tentación dará también la salida; para que el creyente vaya adelante, y siga adelante otra vez en las cosas pertenecientes a su salvación para la gloria de Cristo. Esos versos de Romanos 8:28-39 enseñan la lógica divina en la salvación eterna de Dios. Al igual que el hijo pródigo, por mucho que avergonzó a su padre pidiéndole su parte de la herencia (no estando muerto el padre), por mucho que haya gastado su dinero en el pecado y no importando lo bajo que llegó a estar, con todo, nunca dejó de ser hijo de su padre. La lógica es que la salvación que empieza en la mente y propósito de Dios debe terminar en el cumplimiento de su irremediable propósito de que esos “a quienes antes conoció” están eternamente unidos con su Salvador.

–         Sobre este punto no hay mayor contradicción en el mundo cristiano. Sin embargo las deducciones suelen ser diferentes y a veces contradictorias. Pablo hace una diferencia entre el que ‘cree’ y aquel que por el bautismo se consagrada a vida santa. Los calvinistas siguen viendo en esto la comprobación de los ‘elegidos’ y los ‘condenados’. Pero la opción por llevar una vida en santidad sigue siendo una elección, por llamado o por propia decisión, pero en donde reside la diferencia es en la calidad de esa santidad. Desde la lapidación voluntaria, hasta la vida ascética, pasando por una vida de plegarias y lectura bíblica, o la entrega plena a la labor en la iglesia, o la construcción de obras de caridad, pueden y son categorías de santidad posible o reconocible. En el catolicismo se instaló una concepción mágica de la santidad, basadas en hechos extraordinarios  comprobados y certificados por la debida autoridad eclesiástica. Pero ni los calvinista, ni otros, tienen en consideración la Palabra del Evangelio: Cristo entrega dos pautas de santidad: en su respuesta a Nicodemo (nacer de nuevo);  y en  Mateo 7:21-27   “No todo el que dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘¡Señor, Señor!, ¿no profetizamos en tu nombre, y en nombre tuyo arrojamos los demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Yo entonces les diré: ‘Nunca os conocí, apartaos de mí, obradores de iniquidad’. Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone por obra, será el varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca. Pero el que me escucha estas palabras y no las pone por obra, será semejante al necio, que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa, que se derrumbó estrepitosamente.” ‘Y por último, las normas morales del que postula a la santidad se encuentran explicitadas en el Sermón de la Montaña.

 Conocer a Lutero

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 Lutero al momento de sus 95 Tesis

Lutero definió y reintrodujo el principio de la distinción propia entre la Ley de Moisés y los Evangelios que reforzaban su teología de la Gracia. Como consecuencia, Lutero creía que su principio de interpretación era un punto inicial esencial en el estudio de las Escrituras. Notó que la falta de claridad al distinguir la Ley Musaica de los Evangelios era la causa de la incorrecta comprensión del Evangelio de Jesús en la Iglesia de su época, institución a la que responsabilizaba de haber creado y fomentado muchos errores teológicos fundamentales.

La controversia por las indulgencias

Además de sus deberes como profesor, Martín Lutero sirvió como predicador y confesor en la iglesia de Santa María de la ciudad. También predicaba habitualmente en la iglesia del palacio, llamada también «de todos los santos», debido a que tenía una colección de reliquias donde había sido establecida una fundación por Federico III de Sajonia. Fue durante este periodo cuando el joven sacerdote se dio cuenta de los efectos de ofrecer indulgencias a los feligreses.

Una indulgencia es la remisión (parcial o total) del castigo temporal que aún se mantiene por los pecados después de que la culpa ha sido eliminada por absolución. En aquella época, cualquier persona podía comprar una indulgencia, ya fuera para sí misma o para sus parientes muertos que permanecían en el Purgatorio. El fraile dominicoJohann Tetzel había sido reclutado para viajar por los territorios episcopales de Alberto de Brandeburgo (arzobispo de Maguncia) vendiendo indulgencias. Con el dinero obtenido por dicho medio, se esperaba financiar la edificación de la basílica de San Pedro en Roma, Italia, y comprar un obispado para Alberto de Hohenzollern.

Lutero vio este tráfico de indulgencias no solo como un abuso de poder, sino como una mentira, que, no teniendo base en las Escrituras, podría confundir a la gente y llevarla a confiar solamente en la mentira de las indulgencias, dejando de lado el sacramento de la confesión y el arrepentimiento verdadero. Lutero predicó tres sermones contra las indulgencias en 1516 y 1517. Pero su enojo siguió creciendo y, según la tradición, el 31 de octubre de 1517fueron clavadas las 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas. Las tesis condenaban la avaricia y el paganismo en la Iglesia como un abuso, y pedían una disputa teológica en lo que las indulgencias podían dar. Sin embargo, en sus tesis no cuestionaba directamente la autoridad del Papa para conceder indulgencias.

Las 95 tesis de Martín Lutero fueron traducidas rápidamente al alemán y ampliamente copiadas e impresas. Al cabo de dos semanas se habían difundido por toda Alemania y, pasados dos meses, por toda Europa. Este fue uno de los primeros casos de la Historia en los que la imprenta tuvo un papel importante, pues facilitaba una distribución más sencilla y amplia de cualquier documento.

Respuesta del Papado

Después de hacer caso omiso a Lutero diciendo que era un «borracho alemán quien escribió las tesis» y afirmando que «cuando esté sobrio, cambiará de parecer«,el Papa León X ordenó en 1518 al profesor dominico de teología Silvestre Mazzolini investigar el tema. Éste denunció que Lutero se oponía de manera implícita a la autoridad del Sumo Pontífice, al mostrar desacuerdo con una de sus bulas, por lo que declaró a Lutero hereje y escribió una refutación académica de sus tesis. En ella mantuvo la autoridad papal sobre la Iglesia y condenó cada «desviación» como una apostasía. Lutero replicó de igual manera y se desarrolló una controversia.

Mientras tanto, Lutero tomó parte en la convención agustina en Heidelberg, donde presentó una tesis sobre la esclavitud del hombre al pecado y la gracia divina. En el curso de la controversia por las indulgencias, el debate se elevó hasta el punto de dudar del poder absoluto y de la autoridad del Papa, debido a que las doctrinas de «Tesorería de la Iglesia» y la «Tesorería de los Méritos«, que servían para reforzar la doctrina y práctica de las indulgencias, se basaban en la bula Unigenitus (1343) del Papa Clemente VI. En vista de su oposición a esa doctrina, Lutero fue calificado de hereje, y el Papa, decidido a suprimir sus puntos de vista, ordenó llamarlo a Roma, viaje que no se realizó por problemas políticos.

Lutero, que antes profesaba obediencia implícita a la Iglesia, negaba ahora abiertamente la autoridad papal y apelaba a que se efectuara un concilio. También declaraba que el papado no formaba parte de la inmutable esencia de la Iglesia original.

Deseando mantenerse en términos amistosos con el protector de Lutero, Federico el Sabio, el Papa realizó un intento final de alcanzar una solución pacífica al conflicto. Una conferencia con el chambelán papal Karl von Miltitz en Altenburgo, en enero de 1519, llevó a Lutero a decidir guardar silencio en tanto así lo hicieran sus oponentes, escribir una humilde carta al Papa y componer un tratado demostrando sus respetos a la Iglesia católica. La carta escrita nunca fue enviada, debido a que no contenía retractación alguna. En el tratado que compuso más tarde, Lutero negó cualquier efecto de las indulgencias en el Purgatorio.

Cuando Johann Eck retó a Carlstadt, un colega de Lutero, a un debate en Leipzig, Lutero se unió a este debate (27 de junio–18 de julio de 1519), en el curso del cual negó el derecho divino del solio papal y la autoridad de poseer el «poder de las llaves«, que según él había sido otorgado a la Iglesia (como congregación de fe). Negó que la pertenencia a la Iglesia católica occidental bajo la autoridad del Papa fuera necesaria para la salvación, manteniendo la validez de la Iglesia Ortodoxa de Oriente. Después del debate, Johann Eck aseguró que Lutero se vio forzado a admitir la similitud de su propia doctrina con la de Jan Hus, quien había sido quemado en la hoguera.

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Martín Lutero en edad mayor

De esta forma, no había esperanzas de paz. Los escritos de Lutero circulaban ampliamente por Francia, Inglaterra e Italia en 1519, y los estudiantes se dirigían a Wittenberg para escuchar a Lutero, quien publicaba ahora sus comentarios sobre la Epístola a los gálatas y su Operationes in Psalmos (Trabajo en los Salmos).

Las controversias generadas por sus escritos llevaron a Lutero a desarrollar sus doctrinas más a fondo, y su «Sermón en el Sacramento Bendecido del Verdadero y Santo Cuerpo de Cristo, y sus Hermandades» extendió el significado de la eucaristía para el perdón de los pecados y el fortalecimiento de la fe en aquellos quienes la reciben, apoyando además a que se realizara un concilio para restituir la comunión.

El concepto luterano de «iglesia» fue desarrollado en su Von dem Papsttum zu Rom (En el Papado de Roma), una respuesta al ataque del franciscano Augustín von Alveld en Leipzig (junio de 1520); mientras que su Sermon von guten Werken (Sermón de Buenas Obras), publicado en la primavera de 1520, era contrario a la doctrina católica de las buenas obras y obras de supererogación (aquellas efectuadas por encima de los términos de la simple obligación), mantenía que las obras del creyente son verdaderamente buenas en cualquier llamado secular (o vocación) ordenado por Dios.

La Nobleza Alemana

La controversia en Leipzig (1519) hizo que Lutero tomara contacto con los humanistas, particularmente Melanchthon, Reuchlin y Erasmo de Rotterdam, y que mantuviera relaciones con el caballero Ulrich von Hutten, quien a su vez influyó al caballero Franz von  Sickingen. Von Sickingen y Silvestre de Schauenburg querían mantener a Lutero bajo su protección, invitándolo a su fortaleza en la eventualidad de que no se sintiera seguro en Sajonia a causa de la proscripción papal.

Bajo estas circunstancias de crisis y confrontando a los nobles alemanes, Lutero redactó A la Nobleza Cristiana de la Nación Alemana (agosto de 1520), donde encomendó al laicado, como un sacerdote espiritual, la reforma requerida por Dios pero abandonada por el Papa y el clero. Por primera vez, Lutero se refirió públicamente al Papa como el Anticristo. Las reformas que Lutero proponía no sólo se referían a cuestiones doctrinales, sino también a abusos eclesiásticos: la disminución del número de cardenales y demandas de la corte papal; la abolición de los ingresos del Papa; el reconocimiento del gobierno secular; la renuncia del papado al poder temporal; la abolición de los interdictos y abusos relacionados con la excomunión; la abolición del peregrinaje dañino; la eliminación del excesivo número de días santos; la supresión de los conventos de monjas, de la mendicidad y de la suntuosidad; la reforma de las universidades; la abrogación del celibato del clero; la reunificación con los bohemios y una reforma general de la moral pública.

El Cautiverio Babilónico

Lutero escribió polémicas doctrinales en el Preludio en el Cautiverio Babilónico de la Iglesia, especialmente con respecto a los sacramentos.

En lo que se refiere a la eucaristía, apoyaba que se devolviera el cáliz al laicado; en la llamada cuestión del dogma de la transustanciación, afirmaba la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo en la eucaristía, pero rechazaba la enseñanza de que la eucaristía era el sacrificio ofrecido a Dios.

Con respecto al bautismo, enseñó que traía la justificación sólo si se combinaba con la fe salvadora en el receptor. Sin embargo, mantenía el principio de la salvación incluso para aquellos que más tarde cayeran y se reivindicasen.

Sobre la penitencia, afirmó que su esencia consiste en las palabras de la promesa de exculpación recibidas por la fe. Para él, sólo estos tres sacramentos podían ser considerados como tales, debido a su institución divina y a la promesa divina de salvación conectada con ellos. Estrictamente hablando, sólo el bautismo y la eucaristía son sacramentos, dado que sólo ellos tienen un «signo visible divinamente instituido«: el agua en el bautismo y el pan y el vino en la eucaristía. Lutero negó en su documento que la confirmación, el matrimonio, la ordenación sacerdotal y la extrema unción fueran sacramentos.

La libertad cristiana

De manera análoga, el completo desarrollo de la doctrina de Lutero sobre la salvación y la vida cristiana se expuso en su opúsculo La libertad cristiana (publicado el 20 de noviembre de 1520), donde exigió una completa unión con Cristo mediante la Palabra a través de la fe, la entera libertad de un cristiano como sacerdote y rey sobre todas las cosas externas, y de un amor así para con el prójimo.

La excomunión de Lutero

El Papa advirtió a Martín Lutero el 15 de junio de 1520, con la bula Exsurge Domine, de que se arriesgaba a la excomunión, a menos que en un plazo de sesenta días repudiara 41 puntos de su doctrina seleccionados de sus escritos. Cumplido dicho plazo, se rumoreaba que Eck había llegado a Meissen con una prohibición papal, la cual se pronunció realmente el 21 de septiembre. En octubre de 1520 Lutero envió su escrito En la Libertad de un Cristiano al Papa, añadiendo la significativa frase: «Yo no me someto a leyes al interpretar la palabra de Dios«. El 12 de diciembre Lutero arrojó personalmente al fuego la bula, la cual tomaba efecto en un plazo de 120 días, y el decreto papal en Wittenberg, defendiéndose en su Warum des Papstes und seiner Jünger Bücherverbrannt sind y su Assertio omnium articulorum. El Papa León X excomulgó a Lutero el 3 de enero de 1521 mediante la bula Decet Romanum Pontificem.

La ejecución de la prohibición, sin embargo, fue evitada por la relación del Papa con Federico III de Sajonia y por el nuevo emperador Carlos V quien, viendo la actitud papal hacia él y la posición de la Dieta, encontró contraindicado apoyar las medidas contra Lutero. Este fue a Worms diciendo que «Iría allí aunque hubiese tantos demonios como tejas en los tejados«.

Lutero y las Escrituras

Lutero tenía una mala percepción de los libros de Ester, Hebreos, Santiago, Judas y del Apocalipsis. Llamaba a la epístola de Santiago una «epístola de paja«, encontrando que era muy poco lo que apuntaba a Cristo y su obra salvadora. También tenía duras palabras para el Apocalipsis, del que decía que no podía «de ninguna forma detectar que el Espíritu Santo lo haya producido«. Creía tener razones al cuestionar la apostolicidad de estos libros, debido a que la iglesia primitiva los catalogaba como antilegómenos, lo que significaba que no eran aceptados sin reservas, al contrario que los canónicos. Aun así Lutero no los eliminó de su edición de las Escrituras. Lutero incluyó como apócrifos aquellos pasajes que, encontrándose en la Septuaginta griega, no lo estaban en los textos masoréticos disponibles en aquel entonces.

Debe puntualizarse que la Biblia de Lutero incluye el texto íntegro de 14 de estos documentos: la Oración de Manasés, Tobías, Judit, el Resto de Ester, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, la Oración de Azarías, el Cántico de los Tres Jóvenes, la Historia de Susana, la Historia de Bel, la Historia del Dragón, 1 Macabeos y 2 Macabeos. Así suelen usarla desde entonces la iglesia luterana, y los anabaptistas (congregados en granjas comunitarias rurales). Si bien, siglos más tarde, se hicieron ediciones desprovistas de ellos en demanda de grupos protestantes tardíos, así como ediciones católicas romanas conservando los libros. Aquí se ven los textos íntegros de esta Biblia.

La primera traducción completa al alemán, inclusive el Antiguo Testamento, se publicó en 1534 en seis tomos y fue producto del esfuerzo común de Lutero, Johannes Bugenhagen, Justus Jonas, Caspar Creuziger, Philipp Melanchthon, Matthäus Aurogallus y George Rörer. Lutero continuó refinando su traducción durante el resto de su vida, trabajo que fue tomado como referencia para la edición de 1546, el año de su muerte. Como se ha mencionado anteriormente, el trabajo de traducción de Lutero ayudó a estandarizar el alemán del Sacro Imperio (desde el cual se construiría la nación alemana en el siglo XIX) y es considerado como uno de los pilares de la literatura alemana.

Martín Lutero en su Comentario sobre San Juan reconoció que habían recibido la Biblia por medio de la Iglesia católica apostólica y romana: «Estamos obligados a reconocer a los papistas que son ellos los que tienen la Palabra de Dios, que la hemos recibido de ellos, y que sin ellos no tendríamos ningún conocimiento de ésta».

Las 95 tesis de Martín Lutero

 

Por amor a la verdad y en el afán de sacarla a luz, se discutirán en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Martín Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta última disciplina en esa localidad. Por tal razón, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

  1. 1.     Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: «Haced penitencia…», ha querido que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.

  2. 2.     Este término no puede entenderse en el sentido de la penitencia sacramental (es decir, de aquella relacionada con la confesión y satisfacción) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.

  3. 3.     Sin embargo, el vocablo no apunta solamente a una penitencia interior; antes bien, una penitencia interna es nula si no obra exteriormente diversas mortificaciones de la carne.

  4. 4.     En consecuencia, subsiste la pena mientras perdura el odio al propio yo (es decir, la verdadera penitencia interior), lo que significa que ella continúa hasta la entrada en el reino de los cielos.

  5. 5.     El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que él ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los cánones.

  6. 6.     El Papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remitiéndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si éstos fuesen menospreciados, la culpa subsistirá íntegramente.

  7. 7.     De ningún modo Dios remite la culpa a nadie, sin que al mismo tiempo lo humille y lo someta en todas las cosas al sacerdote, su vicario.

  8. 8.     Los cánones penitenciales han sido impuestos únicamente a los vivientes y nada debe ser impuesto a los moribundos basándose en los cánones.

  9. 9.     Por ello, el Espíritu Santo nos beneficia en la persona del Papa, quien en sus decretos siempre hace una excepción en caso de muerte y de necesidad.

  10. 10.                       Mal y torpemente proceden los sacerdotes que reservan a las moribundas penas canónicas en el purgatorio.

  11. 11.                       Esta cizaña, cual la de transformar la pena canónica en pena para el purgatorio, parece por cierto haber sido sembrada mientras los obispos dormían.

  12. 12.                       Antiguamente las penas canónicas no se imponían después sino antes de la absolución, como prueba de la verdadera contrición.

  13. 13.                       Los moribundos son absueltos de todas sus culpas a causa de la muerte y ya son muertos para las leyes canónicas, quedando de derecho exentos de ellas.

  14. 14.                       Una pureza o caridad imperfectas traen consigo para el moribundo, necesariamente, gran miedo; el cual es tanto mayor cuanto menor sean aquéllas.

  15. 15.                       Este temor y horror son suficientes por sí solos (por no hablar de otras cosas) para constituir la pena del purgatorio, puesto que están muy cerca del horror de la desesperación.

  16. 16.                       Al parecer, el infierno, el purgatorio y el cielo difieren entre sí como la desesperación, la cuasi desesperación y la seguridad de la salvación.

  17. 17.                       Parece necesario para las almas del purgatorio que a medida que disminuya el horror, aumente la caridad.

  18. 18.                       Y no parece probado, sea por la razón o por las Escrituras, que estas almas estén excluidas del estado de mérito o del crecimiento en la caridad.

  19. 19.                       Y tampoco parece probado que las almas en el purgatorio, al menos en su totalidad, tengan plena certeza de su bienaventuranza ni aún en el caso de que nosotros podamos estar completamente seguros de ello.

  20. 20.                       Por tanto, cuando el Papa habla de remisión plenaria de todas las penas, significa simplemente el perdón de todas ellas, sino solamente el de aquellas que él mismo impuso.

  21. 21.                       En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa.

  22. 22.                       De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida.

  23. 23.                       Si a alguien se le puede conceder en todo sentido una remisión de todas las penas, es seguro que ello solamente puede otorgarse a los más perfectos, es decir, muy pocos.

  24. 24.                       Por esta razón, la mayor parte de la gente es necesariamente engañada por esa indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberación de las penas.

  25. 25.                       El poder que el Papa tiene universalmente sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo posee en particular sobre su diócesis o parroquia.

  26. 26.                       Muy bien procede el Papa al dar la remisión a las almas del purgatorio, no en virtud del poder de las llaves (que no posee), sino por vía de la intercesión.

  27. 27.                       Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando.

  28. 28.                       Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, más la intercesión de la Iglesia depende sólo de la voluntad de Dios.

  29. 29.                       ¿Quién sabe, acaso, si todas las almas del purgatorio desean ser redimidas? Hay que recordar lo que, según la leyenda, aconteció con San Severino y San Pascual.

  30. 30.                       Nadie está seguro de la sinceridad de su propia contrición y mucho menos de que haya obtenido la remisión plenaria.

  31. 31.                       Cuán raro es el hombre verdaderamente penitente, tan raro como el que en verdad adquiere indulgencias; es decir, que el tal es rarísimo.

  32. 32.                       Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvación mediante una carta de indulgencias.

  33. 33.                       Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman que las indulgencias del Papa son el inestimable don divino por el cual el hombre es reconciliado con Dios.

  34. 34.                       Pues aquellas gracias de perdón sólo se refieren a las penas de la satisfacción sacramental, las cuales han sido establecidas por los hombres.

  35. 35.                       Predican una doctrina anticristiana aquellos que enseñan que no es necesaria la contrición para los que rescatan almas o confiesan.

  36. 36.                       Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisión plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.

  37. 37.                       Cualquier cristiano verdadero, sea que esté vivo o muerto, tiene participación en todos los bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participación le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias.

  38. 38.                       No obstante, la remisión y la participación otorgadas por el Papa no han de menospreciarse en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen un anuncio de la remisión divina.

  39. 39.                       Es dificilísimo hasta para los teólogos más brillantes, ensalzar al mismo tiempo, ante el pueblo. La prodigalidad de las indulgencias y la verdad de la contrición.

  40. 40.                       La verdadera contrición busca y ama las penas, pero la profusión de las indulgencias relaja y hace que las penas sean odiadas; por lo menos, da ocasión para ello.

  41. 41.                       Las indulgencias apostólicas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las demás buenas obras de caridad.

  42. 42.                       Debe enseñarse a los cristianos que no es la intención del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia.

  43. 43.                       Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.

  44. 44.                       Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena.

  45. 45.                       Debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios.

  46. 46.                       Debe enseñarse a los cristianos que, si no son colmados de bienes superfluos, están obligados a retener lo necesario para su casa y de ningún modo derrocharlo en indulgencias.

  47. 47.                       Debe enseñarse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada a la propia voluntad y no constituye obligación.

  48. 48.                       Se debe enseñar a los cristianos que, al otorgar indulgencias, el Papa tanto más necesita cuanto desea una oración ferviente por su persona, antes que dinero en efectivo.

  49. 49.                       Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias papales son útiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.

  50. 50.                       Debe enseñarse a los cristianos que si el Papa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferiría que la basílica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.

  51. 51.                       Debe enseñarse a los cristianos que el Papa estaría dispuesto, como es su deber, a dar de su peculio a muchísimos de aquellos a los cuales los pregoneros de indulgencias sonsacaron el dinero aun cuando para ello tuviera que vender la basílica de San Pedro, si fuera menester.

  52. 52.                       Vana es la confianza en la salvación por medio de una carta de indulgencias, aunque el comisario y hasta el mismo Papa pusieran su misma alma como prenda.

  53. 53.                       Son enemigos de Cristo y del Papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicación de la palabra de Dios en otras iglesias.

  54. 54.                       Ofréndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella.

  55. 55.                       Ha de ser la intención del Papa que si las indulgencias (que muy poco significan) se celebran con una campana, una procesión y una ceremonia, el evangelio (que es lo más importante) deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.

  56. 56.                       Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.

  57. 57.                       Que en todo caso no son temporales resulta evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros no los derrochan, sino más bien los atesoran.

  58. 58.                       Tampoco son los méritos de Cristo y de los santos, porque éstos siempre obran, sin la intervención del Papa, la gracia del hombre interior y la cruz, la muerte y el infierno del hombre exterior.

  59. 59.                       San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia eran los pobres, mas hablaba usando el término en el sentido de su época.

  60. 60.                       No hablamos exageradamente si afirmamos que las llaves de la iglesia (donadas por el mérito de Cristo) constituyen ese tesoro.

  61. 61.                       Está claro, pues, que para la remisión de las penas y de los casos reservados, basta con la sola potestad del Papa.

  62. 62.                       El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.

  63. 63.                       Empero este tesoro es, con razón, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.

  64. 64.                       En cambio, el tesoro de las indulgencias, con razón, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.

  65. 65.                       Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.

  66. 66.                       Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.

  67. 67.                       Respecto a las indulgencias que los predicadores pregonan con gracias máximas, se entiende que efectivamente lo son en cuanto proporcionan ganancias.

  68. 68.                       No obstante, son las gracias más pequeñas en comparación con la gracia de Dios y la piedad de la cruz.

  69. 69.                       Los obispos y curas están obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apostólicas.

  70. 70.                       Pero tienen el deber aún más de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos sus oídos, para que esos hombres no prediquen sus propios ensueños en lugar de lo que el Papa les ha encomendado.

  71. 71.                       Quién habla contra la verdad de las indulgencias apostólicas, sea anatema y maldito.

  72. 72.                       Mas,  quien se preocupa por los excesos y demasías verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.

  73. 73.                       Así como el Papa justamente fulmina excomunión contra los que maquinan algo, con cualquier artimaña de venta en perjuicio de las indulgencias.

  74. 74.                       Tanto más trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.

  75. 75.                       Es un disparate pensar que las indulgencias del Papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.

  76. 76.                       Decimos por el contrario, que las indulgencias papales no pueden borrar el más leve de los pecados veniales, en concierne a la culpa.

  77. 77.                       Afirmar que si San Pedro fuese Papa hoy, no podría conceder mayores gracias, constituye una blasfemia contra San Pedro y el Papa.

  78. 78.                       Sostenemos, por el contrario, que el actual Papa, como cualquier otro, dispone de mayores gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc., como se dice en 1ª de Corintios 12.

  79. 79.                       Es blasfemia aseverar que la cruz con las armas papales llamativamente erecta, equivale a la cruz de Cristo.

  80. 80.                       Tendrán que rendir cuenta los obispos, curas y teólogos, al permitir que charlas tales se propongan al pueblo.

  81. 81.                       Esta arbitraria predicación de indulgencias hace que ni siquiera, aun para personas cultas, resulte fácil salvar el respeto que se debe al Papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.

  82. 82.                       Por ejemplo: ¿Por qué el Papa no vacía el purgatorio a causa de la santísima caridad y la muy apremiante necesidad de las almas, lo cual sería la más justa de todas las razones si él redime un número infinito de almas a causa del muy miserable dinero para la construcción de la basílica, lo cual es un motivo completamente insignificante?

  83. 83.                       Del mismo modo: ¿Por qué subsisten las misas y aniversarios por los difuntos y por qué el Papa no devuelve o permite retirar las fundaciones instituidas en beneficio de ellos, puesto que ya no es justo orar por los redimidos?

  84. 84.                       Del mismo modo: ¿Qué es esta nueva piedad de Dios y del Papa, según la cual conceden al impío y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma pía y amiga de Dios, y por que no la redimen más bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma pía y amada?

  85. 85.                       Del mismo modo: ¿Por qué los cánones penitenciales que de hecho y por el desuso desde hace tiempo están abrogados y muertos como tales, se satisfacen no obstante hasta hoy por la concesión de indulgencias, como si estuviesen en plena vigencia?

  86. 86.                       Del mismo modo: ¿Por qué el Papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan sólo una basílica de San Pedro de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?

  87. 87.                       Del mismo modo: ¿Qué es lo que remite el Papa y qué participación concede a los que por una perfecta contrición tienen ya derecho a una remisión y participación plenarias?

  88. 88.                       Del mismo modo: ¿Que bien mayor podría hacerse a la iglesia si el Papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por día a cualquiera de los creyentes?

  89. 89.                       Dado que el Papa, por medio de sus indulgencias, busca más la salvación de las almas que el dinero, ¿por qué suspende las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas, si son igualmente eficaces?

  90. 90.                       Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos sólo por la fuerza, sin desvirtuarlos con razones, significa exponer a la Iglesia y al Papa a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha de los cristianos.

  91. 91.                       Por tanto, si las indulgencias se predicasen según el espíritu y la intención del Papa, todas esas objeciones se resolverían con facilidad o más bien no existirían.

  92. 92.                       Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: «Paz, paz»; y no hay paz.

  93. 93.                       Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: «Cruz, cruz» y no hay cruz.

  94. 94.                       Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.

  95. 95.                       Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.

Wittenberg, 31 de octubre de 1517

Postulados generales del  luteranismo

El pensamiento de Lutero se basa en el concepto de la justificación por la fe, que negaba cualquier teoría romana u ortodoxa respecto a los méritos personales aplicables a la salvación, además de rechazar completamente la mediación de los santos/vírgenes y veneración de las imágenes. Lutero denunció la venta de indulgencias y la obtención de los perdones a cambio de bienes, así como la venta de cargos eclesiásticos, prácticas que por lo tanto son rechazadas en la iglesia luterana.

El luteranismo rechaza la primacía y autoridad romana del papado como institución divina. Niega la tradición dogmática de la existencia del purgatorio. El movimiento protestante iniciado por Lutero afirma el valor único de las Escrituras y la supremacía de la fe en Jesucristo. Lutero desarrolla la doctrina del Sacerdocio Universal, en donde afirma que las Escrituras pueden ser entendidas por todos los creyentes y que cada uno puede examinarlas libremente gracias a la creación de la imprenta. Según Lutero, todos los creyentes son sacerdotes en virtud de los sacrificios espirituales de un corazón arrepentido en oración.

Las ideas básicas de la teología luterana, que suelen concordar en su gran mayoría con la fe evangélica, se sintetizan en cuatro fórmulas latinas:

  • 1. Solo Cristo : El único fundamento de la fe es Jesucristo. «Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo» (1 Corintios 3:11). «Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre» (1 Timoteo 2:5)

  • 2. Sola gratia (La Gracia sola): Cristo es el único que puede justificarnos. Las obras, incluidos los ritos eclesiales y cualquier otro tipo de esfuerzo humano, no son la causa de la salvación del hombre. Cristo murió por nosotros y a través de Él, por medio de la fe, somos salvos, para que nadie crea que fue salvo por su propio mérito, ni para que se glorifique de sus propias obras. Por lo tanto, la salvación es obra de la sola gracia de Dios.(Efesios 2:8-10)

  • 3.Sola Scriptura (sólo la Escritura): La única fuente de revelación y norma de vida son las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento.

  • 4.Sola fide (sólo la fe): La fe es lo único que, mediante la gracia de Dios, nos salva. Ninguna obra puede salvarnos, sino sólo la fe. Dice el apóstol Pablo: «Porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.» (Romanos 1:16-17)

Es importante señalar que la doctrina del luteranismo es esencialmente distinta y contrastante al catolicismo romano, y que a su vez, guarda algunas diferencias con el actual movimiento evangélico.

  • 1. Sacramentos: Para los luteranos Cristo instituyó dos sacramentos: el Santo Bautismo y la Eucaristía o Santa Cena (con una concepción distinta a la del catolicismo, la Unión Sacramental).

  • 2. Imágenes: En contra de lo que normalmente se puede pensar, los luteranos, si bien no son tan afines a la imaginería religiosa como los católicos romanos, sí permiten las imágenes como medio de enseñanza.

  • 3. Liturgia: Los luteranos tienen una liturgia histórica proveniente de la Misa pre-tridentina y en casi todos los casos es más conservadora que la católica romana. En algunos casos, no obstante, se puede apreciar cierta similitud en los cultos o reuniones con las formas contemporáneas de las iglesias evangélicas de hoy en día.

  • 4. Vestimentas y costumbres: En contraposición con el catolicismo y en total concordancia con el mundo Evangélico, los pastores o ministros pueden contraer matrimonio, pueden ejercer actividades económicas lucrativas en favor propio o de la iglesia. Una característica que se conserva del catolicismo es la vestimenta que emplean los líderes espirituales, que es parecida a la de la Iglesia Católica.

Por muchos aspectos,   de Lutero y de los  luteranos en sus diversas formas, difiere sustancialmente el calvinismo en sus múltiples expresiones. Sin embargo el Movimiento Evangélico actual se ha disgregado por vertientes contraria a toda teología seria que se desprenda de estas raíces del Protestantismo;  y sobre todo en el movimiento amplio del Pentecostalismo se ha cobijado un tipo de ‘cristianismo’ que ha rebajado los conceptos básicos de esta sana discusión y práctica, para introducir aspectos de apostasía muchas veces mundanas y oportunistas que se separan abruptamente de toda vertiente comprensible y coherente con los Evangelios.

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El Movimiento Pentecostal

El pentecostalismo es el nombre con que se le conoce al conjunto de iglesias y organizaciones religiosas que recalcan la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo y la preeminencia del Espíritu Santo sobre la fe del creyente.

 El Movimiento Pentecostal, como también se le conoce, carece de un dirigente mundial debido a las diferentes creencias y opiniones sobre doctrinas, prácticas y liturgia que hay entre las distintas organizaciones religiosas pentecostales. Los cristianos pentecostales de hoy afirman, por ejemplo, entre otros aspectos, que la práctica de hablar lenguas desconocidas en sus momentos de éxtasis espiritual se produce por voluntad del Espíritu Santo,  y que las personas que viven dicha experiencia pueden expresarse en lenguas angélicas o humanas que no les son propias, y pueden o no ser entendidos por aquellos que lo escuchan. Se trata de un caso de glosolalia (del griego γλώσσα (glossa), lengua, y λαλώ (lalô), hablar).

Los términos «pentecostalismo» y «pentecostal» se derivan de Pentecostés, una celebración judía, también llamada la Fiesta de la Primicias, y que en griego es pentēkostēs. Este acontecimiento conmemora el descenso del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesucristo, como se describe en el capítulo dos del libro de Hechos de los Apóstoles.

En la actualidad, el pentecostalismo tiene cinco corrientes importantes: el pentecostalismo histórico, el pentecostalismo clásico, el pentecostalismo unicitario, el neo pentecostalismo y la renovación carismática – no católica.

Una iglesia pentecostal puede trabajar de forma independiente o estar afiliada a una organización religiosa, ministerio o apostolado de mayor cobertura. Los ritos, prácticas y costumbres dependen de la corriente con la cual se identifique.

 Las iglesias católicas que vivieron el impacto de la Renovación Carismática católica no se consideran a sí mismas como pentecostales, ya que esa renovación no provocó una división de los católicos, sino únicamente condujo a una transformación de la forma del culto católico, sin mayores efectos importantes en el tiempo; culminando de hecho en ‘otro ’movimiento Mariano’ del catolicismo. Mientras que los Carismáticos evangélicos no han tenido un desarrollo propio, confluyendo y confundiéndose en el Pentecostalismo y sus diversas formas de culto.

Verdades Fundamentales del Pentecostalismo

A pesar de las diferentes corrientes del Pentecostalismo y de la diversidad de organizaciones religiosas que hay entre ellos, se puede decir que mantienen cuatro verdades fundamentales que las unen en cuanto a doctrina. A continuación se mencionan:

  • Jesucristo salva. Las iglesias pentecostales creen en la salvación como un don o regalo recibido por Gracia obrando únicamente a través del sacrificio de Jesucristo en la cruz, y el cual se recibe solo por fe.

  • Jesucristo bautiza con el Espíritu Santo. La doctrina que distingue a los pentecostales de las demás iglesias es el énfasis que le dan al bautismo del Espíritu Santo. Junto a esta doctrina se aceptan las manifestaciones del Espíritu  como las señales, prodigios, milagros y dones que son para la edificación de la iglesia y testimonio a los no creyentes.

  • Jesucristo sana. Las iglesias pentecostales creen en la curación divina –milagros- como una promesa de Jesucristo y como un efecto de su sacrificio en la cruz. Muchos pentecostales han experimentado curaciones en sus cuerpos a través de la oración y de la fe.

  •  Jesucristo viene. La escatología pentecostal se centra en el pronto regreso de Jesucristo a la tierra, dividido en dos grandes momentos: el arrebatamiento de la Iglesia de Cristo y el regreso de Jesús  después de la Gran Tribulación. Las iglesias pentecostales no proclaman fecha alguna para este suceso, sino que alientan a sus creyentes a vivir en consagración, santidad y trabajo cristiano.

Creencias Generales

De igual forma, muchas iglesias pentecostales y organizaciones religiosas comparten las mismas creencias con respecto a diferentes temas:

  • La Biblia

Los pentecostales creen que la Santa Biblia es la palabra inspirada por Dios e infalible y autoridad suprema;  la consideran como su regla de fe y conducta. Creen que el Espíritu Santo influyó de manera sobrenatural sobre los escritores elegidos de manera divina para escribir exactamente la revelación de Dios a la humanidad;  por lo tanto las Sagradas Escrituras son confiables, fieles y palabras de verdad. La inspiración divina terminó con el último libro de la Biblia, es decir el Apocalipsis. Las versiones bíblicas usadas varían según el idioma y pueden ser elegidas por los dirigentes de cada una las iglesias u organizaciones o a voluntad de los creyentes. Muchas iglesias pentecostales hispanas prefieren usar la versión Reina Valera 1960, y otras han escogido usar la Lenguaje Actual.

  • Dios

Los pentecostales se consideran monoteístas pues creen que hay un solo Dios verdadero, creador de todo lo que existe. Sin embargo existen dos grandes corrientes entre los pentecostales que difieren en esta creencia: Los pentecostales trinitarios y los pentecostales unicitarios

  1. Los pentecostales trinitarios. Como su nombre lo indica estos pentecostales creen en la Santísima Trinidad. Creen que en la divinidad se encuentra el Padre que es Dios, el Hijo que es Dios,  y el Espíritu Santo que es parte indivisible de Dios;  pero no son tres dioses separados  sino un solo Dios en tres personas divinas. Aunque la palabra trinidad no aparece de manera literal en la Biblia, este grupo de pentecostales utilizan e interpretan diversos versículos de las Sagradas Escrituras para afirmar su doctrina. Creen que durante el bautismo en agua de Jesús se revela la trinidad divina,  y que cuando Él dio la gran comisión mandó bautizar en nombre de los tres miembros de la divinidad. La gran mayoría de los pentecostales conocen al Padre como Jehová, al Hijo como Jesucristo. Sin embargo este punto no es unánime, la Divinidad de Cristo es quizás el aspecto menos claro en las doctrinas Pentecostales. 

  1. 2.      Los pentecostales unicitarios. Estos pentecostales creen que Dios es una persona únicamente, que se reveló de diferentes formas a través del tiempo. Creen que los títulos Padre, Hijo y Espíritu Santo se aplican a la misma persona y no son tres diferentes personas. Creen que Jesús es la última gran manifestación de Dios en esto últimos tiempos. El pentecostalismo unicitario deriva su nombre distintivo de la doctrina de la Deidad o naturaleza de Dios, que es popularmente conocida como la doctrina de la Unicidad Esta doctrina establece que hay un Dios, un espíritu singular que se manifiesta él mismo de muchas maneras diferentes pero que principalmente se manifestó en carne para redimir a la humanidad. Mantiene una marcada diferencia al dogma de las tres «personas» distintas y eternas postulado por la teología trinitaria. Los creyentes de la Unicidad se bautizan en el nombre de Jesucristo, conocido comúnmente como el bautismo del nombre de Jesús, en lugar de utilizar la fórmula trinitaria.

 El pecado del ser humano

Los pentecostales al igual que muchas iglesias protestantes creen que el ser humano fue creado perfecto, inocente y con libre albedrío; sin embargo, voluntariamente desobedeció el mandato de Dios al comer del árbol de la ciencia del bien y del mal y adquirió un estado pecaminoso trayendo consigo a la muerte, las enfermedades, el sufrimiento y su condenación eterna. Cuando el ser humano pecó se dio cuenta que estaba desnudo y comenzó a tener miedo y temor. Creen que Satanás es también uno de los principales causantes del estado actual del ser humano. Sin embargo cuando Dios castigó a la serpiente antigua, a Eva y a Adán, les prometió que algún día de la simiente de la mujer saldría el Salvador del mundo que los redimiría del pecado: Jesús.

 La salvación del ser humano

Los pentecostales creen que la única manera que tiene el hombre para salvarse del castigo eterno es ejerciendo fe en Jesucristo y pidiéndole que él perdone sus pecados, lo que ellos conocen como aceptar a Cristo en el corazón. De esta manera la persona pasa de muerte a vida y adquiere privilegios como el ser llamado un hijo de Dios, ser coherederos de las bendiciones espirituales de Cristo, estar sellados con el Espíritu de Dios, tener paz y comunión con Dios, adquirir la santificación, vida eterna y la resurrección. La gran mayoría de los pentecostales creen la salvación es por Gracia y no por obras. La única manera de obtenerla es creyendo con fe.

Mantienen en su mayoría la doctrina Arminianista de la salvación que está en contra de la doctrina calvinista de la predestinación. Los pentecostales creen que la salvación es universal y por libre elección; todas las personas pueden ser salvos, cada uno es libre de elegir el lugar en donde pasará su eternidad; la Gracia no es irresistible, pues el hombre siempre tienen perversidad en el corazón. Además, la salvación puede perderse, pues cuando el cristiano vuelve al pecado y muere, la seguridad de la salvación se pierde y lo más probable es que pase la eternidad sin Jesucristo.

La santificación del ser humano

Los pentecostales creen que esta labor le corresponde al Espíritu Santo, pues éste le ayuda al ser humano a separarse de lo que ellos llaman mundanalidad,  y así consagrarse a Dios viviendo en un estado de pureza. Creen que es por Gracia y el hecho de que acepte a Jesús como su Salvador personal puede ser llamado santo. Existen términos relacionados con la santificación como la consagración, separación del pecado y purificación. Los diversos grupos pentecostales difieren en cuanto a si es progresiva o al instante; únicamente están de acuerdo en que es una labor realizada por el Espíritu Santo. Los pentecostales creen que la santidad se manifiesta a través de la comunión con Dios y con los hermanos en Cristo, por medio de la obediencia hacia el Espíritu Santo, lectura de las Sagradas Escrituras, sujeción a los mandamientos de Jesucristo y al dar testimonio y predicar el Evangelio de Cristo

Para los pentecostales, cualquier cristiano puede ser llamado santo, pues es sinónimo de bueno, piadoso o separado de lo mundano. También creen que sin santidad no podrán ver a Dios Padre,  y por lo tanto entrar plenamente en el Reino de los Cielos. Los cristianos, dicen,  hoy en día no pueden alcanzar la perfección, pues el hombre está sujeto a luchas internas, y  sin embargo a través de Cristo puede obtener la victoria.

El bautismo del Espíritu Santo

Los pentecostales creen que el bautismo con el Espíritu Santo es una promesa de Dios para todos los cristianos con el fin de capacitarlos para predicar el Evangelio con Poder: realizando milagros, prodigios y señales con la ayuda de Dios. Creen que es una experiencia posterior a la regeneración. Es también llamado llenura del Espíritu Santo, recepción del Espíritu o derramamiento del Espíritu Santo.

Un gran grupo de pentecostales creen que la evidencia inicial de haber recibido el bautismo con el Espíritu Santo es el de hablar en lenguas, mientras que otros creen que el Espíritu Santo se manifiesta de diferentes formas en las personas tales como la risa o mucho llanto como lo enseñan los neo pentecostales. Esta característica se ha convertido en sinónimo de evidencia, y ha constituido casi una señal o marca de la fe, y ya no una probabilidad de la fe. Los Cultos Pentecostales han llegado a ‘exigir’ estas manifestaciones como identificación de su condición, llegando al punto incluso de ‘imitar’ estos estados, e inclusive publicitar los ‘milagros’ como llamado para la masividad. Y es la ‘masividad’ otro aspecto que ha movido a los pentecostales, pues muchos de éstos ven en la ‘masividad’ una comprobación de Dios sobre sus ministerios. Estos ‘requisitos’ ha derivado en un punto polémico: la necesidad de sostener los cultos masivos y ‘milagrosos’ con gran poder financiero.

El bautismo con el Espíritu Santo puede ser anhelado tanto por hombre y mujeres sin importar la edad pues el único requisito es haber nacido de nuevo en Cristo. Algunos de los resultados del bautismo con el Espíritu Santo es la capacitación espiritual y sobrenatural para tener los dones del Espíritu Santo, deseo ferviente de buscar a Dios, de predicar el Evangelio de Jesucristo, de alabar a Dios y más oración. Así mismo se da más rápidamente el fruto del Espíritu de amor, gozo, paz, paciencia, bondad, mansedumbre, templanza.

Para recibir el bautismo con el Espíritu Santo se debe llevar una vida en santidad, un anhelo ferviente por recibirlo teniendo en mente el propósito y el fin que es predicar el Evangelio de Jesucristo. La persona debe estar libre de todo tipo de pecado y debe evitar contristar, apagar, mentir resistir u ofender al Espíritu Santo. Debe eliminar todo conformismo y apatía, así como adquirir conocimiento sobre la personalidad y obra del Espíritu Santo.

Bautismo en agua

El bautismo en agua es considerado un sacramento, pues dicen, que está estipulado en la Biblia por Jesucristo. El bautismo que practican los pentecostales es por inmersión y únicamente pueden hacerlos las personas «salvas» por Jesucristo. El bautismo está relacionado con el perdón, la unión con Jesucristo, hacer discípulos y tener un verdadero arrepentimiento. Algunas iglesias la consideran como un requisito para la salvación y otras como una muestra de fe del nuevo nacimiento, purificando su conciencia y como un símbolo de la resurrección con Cristo. Su importancia radica en que Jesús puso el ejemplo del bautismo, mandó que las personas fueran bautizadas en agua y la iglesia primitiva no consentía que los nuevos creyentes permanecieran sin bautizarse El bautismo puede ser realizado por los pastores o misioneros. El bautismo en agua puede ser realizado en bautisterios, playas, lagunas, piscinas o en lugares en donde exista agua limpia. En cuanto a en nombre de quien o quienes se debe bautizar existen dos vertientes: La de los pentecostales trinitarios y la de los pentecostales unicitarios. Los primeros, bautizan en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y los otros bautizan únicamente en el nombre de Jesucristo.

En cuanto al ritual, los candidatos a bautizarse por lo general toman clases pre bautismales y en otras regiones únicamente es requisito ser salvos por Jesucristo. Deben hacerlo por su propia voluntad, aprender a discernir entre lo bueno y lo malo, oír la palabra de Dios, recibirla, creerla, arrepentirse y confesar sus pecados. Pueden o no ir vestidos de blanco y la cantidad de personas a bautizarse puede variar. Mientras van entrando al agua los otros feligreses van entonando cantos cristianos. Posteriormente son presentados a la congregación o se hacen miembros oficiales de la iglesia.

La sanidad divina

Los pentecostales creen que la sanidad divina es una promesa y privilegio de todos los cristianos, pues al morir Jesucristo en la cruz del Calvario se llevó todas las enfermedades y dolencias del mundo. Se basan en diversos versículos de la Biblia tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento,  tales como los libros de Isaías y Jeremías; creyendo así que  Dios trae sanidad y medicina para quien clama a él. Creen que la promesa de la muerte del Mesías y las palabras mencionadas en Isaías 53 donde Dios dice que Cristo se llevaría las enfermedades y dolores en la cruz no solamente son para el pueblo de Israel sino también para Su iglesia. Los pentecostales dicen que la sanidad es integral, pues involucra tanto al cuerpo, el alma y el espíritu;  además sostienen que este propósito sigue siendo vigente pues creen que Jesucristo no cambia, es el mismo ayer, hoy y por siempre. Los pentecostales dicen que los primeros discípulos de la iglesia cristiana experimentaron muchas sanidades milagrosas, incluso en sus oraciones pedían a Dios que a través del nombre de Jesús y de la mano de los apóstoles se hicieran grandes señales y prodigios entre el pueblo para que creyeran.

Existen diversas formar de sanidad entre los pentecostales. Muchos pastores y evangelistas durante sus campañas evangelistas  realizan actos de sanidad divina sobre las personas ya sea poniendo sus manos sobre los enfermos, haciendo oraciones en el nombre de Jesús o tirando sus pañuelos o sacos sobre las personas para que sean sanadas; hay otras iglesias que practican el ungimiento con aceite sobre los enfermos con el fin de que todos sean sanados. También a los feligreses se les enseña realizar oraciones personales para que Dios actúe sobre las enfermedades y las quite de sus cuerpos. No hay cristianos que posean el don de sanidad y lo puedan ejecutar en todo momento, sino únicamente cuando el Espíritu Santo los usa es cuando pueden ejercer sanidades.

         Este apego, para muchos cristianos no pentecostales, exagerado de la sanidad y de los milagros, pierde la noción más compleja del Libre Albedrío del hombre, el cual sana POR SU FE y por SU FE recibe Espíritu Santo, y no necesariamente por intervención de otros. Tampoco esta creencia acérrima en la sanidad explica la predominancia de la enfermedad, de la vejez y de la muerte en el proceso natural de vida del hombre. Dicho de otro modo: la enfermedad puede ser un modo de corrección, de señal y de llamado para que el hombre discierna sobre el uso de su libertad. Y en la idea de que es la sanidad la clave de la espiritualidad, se pierde la oportunidad de CAMBIAR y de Optar por Cristo precisamente a través de la prueba de la enfermedad y su comprensión Causal.

 La iglesia

La gran mayoría de los grupos pentecostales cree formar parte de la Iglesia de Cristo, pues en el cuerpo hay diferentes corrientes y no tienen problemas con las llamadas iglesias históricas, tales como las iglesias presbiterianas o bautistas, pues se consideran como ramas de un mismo árbol. Sin embargo, a pesar de respetar a estas iglesias, muchas organizaciones religiosas están en contra del ecumenismo pues lo consideran como un intento de Satanás de unir a todas las iglesias en una sola. Existen otros movimientos pentecostales como los Unicitarios que se consideran a sí mismos la restauración de la iglesia primitiva, única y verdadera tachando a los pentecostales trinitarios como herejes y viceversa.

 La mayordomía financiera

Los pentecostales creen que es responsabilidad de los creyentes sostener a la iglesia con sus ingresos económicos que pueden ser diezmos, ofrendas en efectivo o en especie, cuotas y primicias. En muchas iglesias y organizaciones religiosas Protestantes o Evangélicas  el dinero es utilizado para el sostenimiento de los pastores, construcción de iglesias, ayuda misionera, y en otros casos para el auto enriquecimiento de los dirigentes. Y este enriquecimiento de los líderes es aceptado como ‘pago’ por la santidad del pastor.

 Escatología pentecostal

Los pentecostales son el grupo protestante que más predica con respecto a la Segunda Venida de Cristo a la tierra de forma literal. Además tienen otras creencias con respecto a los últimos tiempos.

El arrebatamiento de la iglesia. Es la primera etapa de la Segunda Venida de Cristo. Este evento está relacionado con el regreso de Jesucristo a la tierra para primeramente resucitar a los cristianos que hayan fallecido y arrebatar a los cristianos que estén vivos siendo transformados a cuerpo inmortal y glorioso, evitando estar dentro de los siete años de gran tribulación que habrá sobre la tierra.. El arrebatamiento se dará únicamente en el aire y no podrá ser visto por las personas que se queden en la tierra. Esta creencia se le conoce como pre mileniarismo, pues la iglesia debe ser quitada de la tierra para que pueda ser purificada y el Espíritu Santo, quien detiene al Anticristo hoy en día se vaya juntamente con ella.

La Gran Tribulación. La Gran Tribulación se refiere al evento posterior del arrebatamiento de la iglesia, en donde se manifestará el Anticristo, la Bestia y el Falso Profeta haciendo milagros y maravillas en frente de las personas y proporcionando tres años y medio de paz. Los pentecostales creen que los perdidos serán marcados con el sello de la Bestia, el seis, seis, seis ya sea en sus brazos o en sus frentes. Pasando este tiempo los juicios de ira de Dios serán derramados sobre la tierra a través de las copas de ira y de diferentes plagas. Seguidamente el Diablo juntará a todas las naciones en el valle del Armagedón para destruir al pueblo de Israel, sin embargo según la escatología pentecostal, serán salvados por Jesucristo. El falso profeta y la bestia, serán lanzados al Lago de Fuego y Satanás será encadenado.

La segunda venida de Cristo. Es la segunda etapa de la segunda venida de Cristo a la tierra, en este evento Jesús vendrá a la tierra desde los cielos montado en un caballo blanco con todos sus santos para derrotar al enemigo en la batalla del Armagedón y establecer su reino de mil años sobre la tierra en donde habrá paz, prosperidad y justicia plena. En su venida, vendrá acompañado con sus santos ángeles que serán millares y con los santos de la iglesia arrebatada para juzgar a las naciones con vara de hierro. A diferencia del arrebatamiento de la iglesia esté será visible pues todo ojo le verá. Además Jesucristo será reconocido como el Mesías de Israel.

La resurrección de los muertos Para los pentecostales, la resurrección de Jesucristo es parte importante de sus creencias, pues a través de ella, tienen garantizado la restauración absoluta del estado primero del ser humano que incluía la vida eterna y la comunión con Dios. También a través de la resurrección es vencida a la Muerte, pues lo que ningún hombre logró por si solo, Jesucristo si pudo hacerlo La resurrección de los muertos en Cristo se dará en el arrebatamiento de la iglesia lo que ellos conocen como rapto, basados en 1ra Tesalonicenses 5, donde menciona que Cristo descenderá del cielo y los cristianos muertos resucitarán primero y los cristianos vivos serán arrebatados. Para los pentecostales cuando un cristiano muere tiene una redención temporal pues su alma va a morar en los cielos con Cristo y el espíritu es resguardado por Dios que lo dio, mientras que el cuerpo se hace polvo esperando resucitar nuevamente pero en un cuerpo glorificado, por lo tanto en el arrebatamiento Cristo resucita sus cuerpos para hacerlos inmortales y el alma y el espíritu se volverán a unir para tener así una redención completa basados en 1ra de Tesalonicenses 5:23.

Guerra espiritual. La gran mayoría de las iglesias pentecostales no dudan que haya guerra espiritual entre los cristianos y el Diablo, sin embargo, existen iglesias que enfocan muchas de sus reuniones a hablar sobre estos temas. En todo momento entran en conflicto con los demonios e incluso han creado danzas para ahuyentar los malos espíritus. La mayor crítica de otras iglesias no pentecostales es precisamente que en la exasperación de la doctrina del Demonio y la necesidad de expresar ‘presencia de espíritu’ se cae en juegos de espiritismo y prácticas cercanas a la demonología

Dones espirituales

Para los pentecostales los dones dados por el Espíritu Santo son nueve y tienen diferentes propósitos: Pueden servir para realizar la evangelización con eficacia, confirmar un mensaje de manera sobrenatural, para fortalecer a la iglesia, fomentar un espíritu de devoción, promover unidad y cuidado entre los feligreses y para la guerra espiritual. A continuación se mencionan:

Palabra de sabiduría

Este don, según los pentecostales, es una sabiduría que proviene de Dios y aparece en un momento determinado y ante una situación determinada. Es usado por ejemplo para dar una palabra de sabiduría para guiar a la iglesia, sin embargo, no creen que los eleve a otro grado de sabiduría o que no les permita cometer errores Los pentecostales creen que cuando se tiene este don el Espíritu Santo los guía para actuar apropiadamente en determinadas circunstancias, se aplican los conocimientos correctamente actuando juntamente con el discernimiento. Este don es de mucho provecho al momento de dar consejería, durante las predicaciones o en la enseñanza.

Palabra de ciencia

También conocido como el don de conocimiento la cual revela ciertas cosas que por el conocimiento natural del ser humano sería imposible conocerlas. Los pentecostales creen que este don fue usado por el apóstol Pedro cuando tuvo conocimiento del pecado de Ananías y Safira.  La palabra de ciencia también revela el plan y la voluntad de Dios de manera sobrenatural, así como la comprensión de las circunstancias por medio de revelaciones. También alude al conocimiento de Dios o de las cosas que solamente a Dios pertenecen.

Sanidades

El don de sanidades son actos sobrenaturales sin ayuda humana que curan enfermedades físicas o mentales que puedan existir en las personas. Estos dones de sanidades están disponibles para atender las necesidades de casos concretos y en momentos determinados. Este don no reside en los cristianos pues no pueden sanar a quienes ellos quieren, ni tampoco determinar el lugar ni la manera. Los pentecostales creen que únicamente el Espíritu Santo puede realizar esta labor, es decir se está sujeto a su voluntad

Hacer milagros

Este don altera el curso de la naturaleza de forma sobrenatural con el único fin de darle la gloria a Dios. Sirven para que las personas puedan creer o seguir creyendo en el evangelio, pues es una manifestación del reino de Dios, contrarrestan los poderes de Satanás, demuestra el poder de Dios y la obra redentora de Jesucristo. Los pentecostales recalcan que es mejor fascinar de Dios, quién hace los milagros y no de los milagros en sí. El don de hacer milagros opera juntamente con los dones de fe y de sanidades pues combate contra el pecado, contra Satanás, contra enfermedades incurables y fuerzas que causan ataduras espirituales en los humanos.

Profecía

Son revelaciones de Dios hacia la iglesia o hacia las personas y su fin es edificar la vida espiritual de las personas, instruir por el buen camino, exhortar, advertir, dar ánimo, alertar o comunicar un mensaje del cielo. La profecía no necesariamente tiene que predecir el futuro y a diferencia del ministerio de profeta, el don de profecía es temporal y el Espíritu Santo puede usar a cualquier creyente bautizado con el Espíritu Santo.

Discernimiento de espíritus

Este don consiste en una capacitación para distinguir y probar los espíritus, así como comprobar si es verdad o mentira lo que dicen las personas (si lo que dicen proviene del Espíritu Santo o de la carne). También sirve para detectar que personas no creyentes podrían estar poseídas por espíritus inmundos o demonios y tienen alguna intención de dañar a los creyentes, los líderes o a la misma iglesia.

Diversos géneros de lenguas

Este don se basa en que el creyente que lo recibe pueda hablar en otros idiomas que jamás a aprendido o conocido. Estos idiomas pueden ser humanos o angelicales. Cuando se realiza en público es necesario que haya intérprete pues servirá para edificación de la iglesia; sin embargo cuando es en privado es para edificación del espíritu de la persona.

Interpretación de lenguas

El don de interpretación de lenguas como su nombre lo indica sirve para interpretar el don de lenguas. Muchas personas que tienen este don pueden interpretar maldiciones o hechizos que dicen las personas infiltradas en las iglesias pentecostales en otras lenguas La interpretación de lenguas no constituye una traducción, sino una declaración de su significado.

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Metodistas

Históricamente, el metodismo se originó en la Gran Bretaña del siglo XVIII y gracias a la vigorosa actividad misionera que desplegó se extendió rápidamente por los dominios del Imperio británico, los Estados Unidos de América y más allá. Originalmente convocó especialmente a trabajadores, granjeros pobres y esclavos. Su teología es claramente Arminiana con un énfasis en el hecho de que la salvación es para todo aquel que la acepte. Su liturgia es muy sencilla y se clasifica, según la tradición anglicana, como propia de la Iglesia baja. Se calculan 80 millones de miembros alrededor de todo el mundo.

Tradicionalmente, el Metodismo ha compartido la postura Arminiana del libre albedrío (creencia cristiana muy anterior a Arminio, pero defendida y sistematizada por él), que se hace posible a consecuencia de la gracia preventiva de Dios, rechaza así la doctrina de la predestinación. Esto lo distingue, históricamente de tradiciones calvinistas como el Presbiterianismo. Sin embargo, en regiones del Reino Unido muy influidas por el calvinismo, tales como el País de Gales, el Metodismo Calvinista permanece hasta hoy, conocido como Iglesia Presbiteriana de Gales. Del mismo modo, debates teológicos más recientes a menudo han traspasado las barreras de las Denominaciones; , de manera que muchas veces, las ramas teológicamente más liberales del Metodismo y del Presbiterianismo tienen más campos en común entre ellos que con respecto a los miembros más conservadores de sus propias denominaciones.

John Wesley no era un teólogo sistemático, aunque los estudios conducentes al ministerio metodista y al cargo de predicador local examinen sus sermones como fuente teológica. Con todo, muchos metodistas están convencidos de que la expresión más popular de la teología metodista se encuentra definitivamente en los himnos de Charles Wesley  desde que el entusiasta canto congregacional se hizo parte del movimiento evangélico, la teología wesleyana echó raíces y se extendió por esta vía.

El metodismo comparte la creencia cristiana tradicional y casi universalmente aceptada en la Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo. En otros términos, esta confesión acepta la Biblia como testigo de la actividad de Dios en la creación, abarcando su intervención misericordiosa en los dramas de la historia, y anticipa la consumación del Reino de Dios. Por otra parte, los metodistas también reconocen los dos sacramentos ordenados por Cristo: Bautismo y Comunión (Cena del Señor).

Es otra posición tradicional del metodismo que cualquier trabajo teológico disciplinado debe involucrar el empleo cuidadoso de la razón. Por la razón, se dice, leemos e interpretamos las Escrituras. Por la razón, determinamos si el testimonio cristiano de alguien es claro. Por la razón, cuestionamos la fe y procuramos entender la acción y la voluntad de Dios.

La doctrina metodista insiste también en que la salvación personal siempre implica la misión cristiana colectiva y el servicio al mundo. La santidad bíblica implica mucho más que piedad personal, el amor de Dios siempre está unido con el amor al prójimo, una pasión por la justicia y la renovación de la vida en el mundo.

En asuntos de liturgia, mientras la mayor parte de los metodistas alrededor del mundo desarrollaba su calendario cristiano de acuerdo al Libro de Oración Común  (liturgia de la Iglesia de Inglaterra), un rasgo distintivo de la Iglesia Metodista Americana fue su observancia de la estación del Reinado de Cristo (Kingdomtide), que abarca 13 semanas antes de Adviento, dividiendo así la estación larga después de Pentecostés en dos segmentos más pequeños. Durante Kingdomtide, la liturgia metodista enfatiza el trabajo caritativo y el alivio al sufrimiento del pobre.

Una segunda señal distintiva de la liturgia metodista es el empleo de los Servicios de Pacto (Covenant Services). Aunque la práctica varíe entre diferentes iglesias nacionales (incluso varía el nombre, en Sudamérica se le suele llamar «Día del Pacto»), la mayor parte de las iglesias metodistas del mundo sigue celebrando cada año la convocatoria de John Wesley a la renovación personal de un pacto con Dios. No es inusual dentro del metodismo que cada congregación celebre un Servicio Anual de Pacto el primer domingo libre del año (o la misma noche de año nuevo), y la Oración del Pacto de Wesley (Wesley Covenant Prayer) todavía es utilizada, con modificaciones menores, durante el desarrollo del servicio. Según algunos, se trata de una excelente pieza de escritura litúrgica, como los siguientes extractos ilustran:

… Cristo tiene muchos servicios para ser hechos. Algunos son fáciles, otros son difíciles. Algunos traen honor, otros traen reproche. Algunos calzan con nuestras inclinaciones naturales e intereses pasajeros, otros se oponen a ambos… Pero el poder de hacer todas estas cosas nos es dado en Cristo, quien nos fortalece.

… Yo ya no me pertenezco sino que soy suyo. Ponme Señor para lo que quieras, ponme el rango de quién tú quieras; hazme hacer, hazme sufrir; déjame ser contratado por ti o ser abandonado por ti, exaltado para ti o humillado para ti; déjame llenarme, déjame vaciarme, déjame tener todas las cosas, déjame no tener nada; libremente y de todo corazón ofrezco todas las cosas a tu placer y disposición…

 – El Metodismo primario enfatiza la razón como fuente de iluminación, y coloca a la Biblia cuan base primordial  para el uso de esa razón. Los postulados de perfección humana y de santidad toman como premisa el hecho de que el Hombres es imagen y semejanza de Dios. El pecado entonces no solo es aquella falta por conciencia de aquello que se trasgrede, sino también las faltas que se comenten sin saber que lo son. Las obras en la iglesia y la vida religiosa son las formas correctas de manifestar y contrastarse con la perfección y santidad-

En Chile

 En el año 1891, se unía a la ahora Iglesia Metodista Episcopal en Chile el «insigne predicador del Evangelio en Chile, Juan Bautista Canut de Bon, el hombre que dio apellido a los evangélicos chilenos».(popularmente conocidos como ‘canutos’) Ese año también comenzaron los metodistas su obra en castellano, abriendo por primera vez sus sociedades a los chilenos en La Serena, Coquimbo, Valparaíso y Concepción, sin temer a la represión policial, puesto que se había declarado la guerra civil y las fuerzas armadas tenían otras cosas de qué preocuparse.

Juan Canut de Bon era de Cataluña, España. A los 18 años (1865) ingresó en calidad de postulante a un seminario Jesuita en Balaguer (Lérida), y se desempeñó como sastre, pero con motivo de las Guerras carlistas  debió emigrar a Chile en 1871 y ser designado a una residencia jesuita en Valparaíso, sin embargo, en 1871 Juan Canut se retiró de la vida conventual con toda normalidad y orden (solo era un «hermano lego»), probablemente para poder dedicarse al estudio y a su oficio de sastre de manera independiente. Se radica en Los Andes y en 1872 contrae matrimonio con Virginia Robles Aguilar, con quien tuvo tres hijos: Alfonso, Carlos y Barak. Hacia 1880, Juan Canut, ya radicado en Concepción, tiene su primera relación seria con el protestantismo, pues se incorporó a la Iglesia Presbiteriana, llegando a ser ayudante de los misioneros norteamericanos Robert y Eneas McLean. Sin embargo su relación con los presbiterianos no prosperará, y regresará al catolicismo romano en 1884.

Hacia 1890, los misioneros metodistas traídos por William Taylor recorrían Chile de Norte a Sur en busca de angloparlantes, llegando hasta Temuco. De ese modo, en la ciudad de Los Andes, Juan Canut se encontró con el propio William Taylor quien, «según el decir de él mismo, fue el que lo ayudó a convertirse (al metodismo). Inducido, tal vez por el mismo Taylor, se trasladó a Santiago, donde pasó a regentar una escuela y al mismo tiempo practicó la medicina conforme al sistema homeopático.  En Santiago aprovechó las oportunidades de predicar a Cristo a las personas que venían para medicinarse». Desde entonces la actividad de Canut solo fue en aumento, fue designado para trabajar en Coquimbo  y sus alrededores en 1892.

La capacidad oratoria de Canut pronto atrajo multitudes de chilenos, «los romanistas, enfurecidos, levantaron tal persecución que la vida del señor Canut y su familia hallóse en serios peligros. Una noche, al salir del culto,  él y su familia fueron atacados a pedradas por una turba de gente, viéndose obligados a refugiarse en una casa particular, hasta que llegaron guardianes mandados por las autoridades para protegerlos…». Fue tan destacado el trabajo de Canut en Coquimbo y La Serena, que se hizo indispensable para la expansión del movimiento en Chile. El sacerdote Jesuita Ignacio Vergara en su libro: «El Protestantismo en Chile» señala que «el dominio de la lengua y el hecho de ser una persona que presentaba muy pocas diferencias con el pueblo, lo hacían especialmente apto».

En 1893, Canut fue enviado a Concepción, desde donde realizó frecuentes viajes a Los Ángeles, Angol, Traiguén, Victoria y Temuco, señala al respecto G. F. Arms en su libro «El Origen del Metodismo y su Implantación en la Costa Occidental de Sudamérica»: «El señor Canut de Bon era un hombre de talento, enérgico y oraba y predicaba como investido del poder del Espíritu. El hecho que fuese ex-fraile jesuita despertaba en los pueblos mucho interés por oírlo. Los fanáticos levantaron mucha persecución en su contra, pero esto mismo despertaba en la gente mayor interés…». Tras completar sus estudios para el ministerio en 1894, se le encomendó abrir una nueva obra misionera estable en Temuco. En esa localidad Canut supo organizar una comunidad, y atender además centros de predicación e iglesias en otros pueblos del Sur de Chile, especialmente en Traiguén y Victoria, muchos se sumaron a la naciente Iglesia Metodista Episcopal y la mayoría de ellos se hicieron activos colaboradores de Canut, un verdadero formador de pastores.

Las actividades de Canut pronto arruinaron su salud, así que en 1896 se vio obligado a trasladarse a Santiago, de clima más benigno y con mayor abundancia de médicos que pudieran controlar su estado. Para ese momento, Juan Canut de Bon ya era conocido en todo Chile, y los adeptos populares del protestantismo chileno (metodistas y presbiterianos fundamentalmente) ya eran insultados con el apodo que hasta el presente siguen utilizando: «Canutos». Juan Canut de Bon falleció el 9 de noviembre de 1896, a los 50 años de edad, de los cuales 25 pasó en Chile, y solo 5 como metodista.

La Iglesia Metodista Episcopal sufre Cisma

El primer cisma importante de los metodistas chilenos se produjo en 1909, siendo el reverendo Willis C. Hoover (estadounidense) pastor de la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaíso, en donde, desde 1902, se venía desarrollando un avivamiento local de tipo pentecostal. Ese año (en agosto), la señora Nellie Laidlaw se convierte al metodismo y se declara «profetiza«, en tal calidad, manifestó «posesiones» del Espíritu Santo durante los servicios, causando extrañeza e incluso repudio entre muchos debido al carácter desordenado y tumultuoso de sus expresiones, sin embargo, el pastor Hoover aprobó estas manifestaciones señalando que se trataba de un «bautismo del Espíritu Santo» (doctrina tradicional del metodismo), de manera que Nellie y sus seguidores siguieron adelante hasta tener su primer choque con la policía santiaguina el 12 de septiembre de 1909, ese día, la «hermana Helena» (como se conocería en adelante) había decidido visitar las iglesias metodistas de Santiago para «reprender» a las congregaciones, sin embargo, en las dos primeras iglesias los ministros respectivos le negaron el uso de la palabra durante el culto, de modo que tras el servicio la hermana Helena reunió a sus partidarios fuera de la iglesia para reiterar que ella era un instrumento de Dios e impartir el «bautismo del Espíritu Santo». Avisado de lo que estaba ocurriendo, el pastor W. Rice, de la Primera Iglesia Metodista de Santiago, solicitó por adelantado resguardo policial para asegurar el orden (la concurrencia en esa iglesia era mucho mayor que en las anteriores) de modo que en cuanto se comenzaron a reunir sus partidarios la hermana Helena fue detenida, lo cual provocó disturbios y desórdenes en la vía pública, señalándose así violentamente el nacimiento de la primera iglesia metodista en Hispanoamérica completamente independiente de los estadounidenses, nacía la Iglesia Metodista Pentecostal.

La Iglesia Metodista Pentecostal de Chile fue una iglesia evangélica chilena que, hasta 2007, estaba conformada por un único corpus organizativo, y que, en ese mismo año, por problemas entre sus líderes y algunos pastores, se dividió en tres entidades: Iglesia Metodista Pentecostal de Chile de Derecho Público, Iglesia Metodista Pentecostal de Chile con Personalidad Jurídica de Derecho Privado (también conocida por Corporación Iglesia Metodista Pentecostal de Chile) y la reciente Primera Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, mejor conocida como Catedral Evangélica de Chile.

 

Los Bautistas

Las iglesias bautistas o baptistas son un grupo de iglesias cristianas evangélicas, vinculadas por unas creencias y organización eclesiástica comunes, cuya doctrina distintiva es considerar que el bautismo debe realizarse únicamente a los creyentes adultos (y no a los niños), y que hay que hacerlo por inmersión en agua (en vez de por afusión o aspersión). En sus comienzos como denominación fueron perseguidos tanto por católicos como por otras iglesias protestantes.

El historiador Bruce Gourley esboza cuatro opiniones principales sobre los orígenes bautistas: El moderno consenso de los expertos de que el movimiento tiene su origen en el siglo XVII a través de los separatistas ingleses, la visión de que fue una consecuencia de la tradición anabautista, la visión de perpetuidad que asume que la fe y la práctica bautista han existido desde los tiempos de Cristo, y la visión sucesionista, o «sucesionismo bautista», que sostiene que las iglesias bautistas existieron realmente en una cadena ininterrumpida desde la época de Cristo.

Los bautistas enfatizan la necesidad de una fe personal y genuina en Jesucristo para obtener la salvación, ponen especial énfasis en el principio de la salvación sólo por Gracia por medio de la fe (aunque consideran que la creencia auténtica conlleva un compromiso inherente con las buenas obras, que es una consecuencia y no la causa de la salvación) y en la Gracia divina para alcanzar la salvación. Además, hacen hincapié en la entrega personal del fiel a Cristo y en su aceptación como Señor y Salvador del creyente.

Con estos requisitos, se considera necesario para ingresar a la Iglesia (como paso de obediencia y no como requisito para obtener la salvación) el bautismo del creyente adulto, por inmersión completa en agua. El bautismo es precedido por una profesión pública de fe en Jesucristo como Señor y Salvador.

Las iglesias bautistas son consideradas como iglesias protestantes, aunque algunos bautistas repudien esta identidad. Diversos desde sus inicios, los que se identifican como bautistas difieren mucho en sus creencias y forma de adoración a Dios, así como en sus actitudes hacia los demás cristianos y su comprensión de lo que es importante en el seguimiento de Cristo.

Principios sustentados

  • El señorío de Jesucristo: este principio se considera vital y del cual depende todos los demás. Como declaró John Smyth en 1610 “Sólo Jesucristo es Rey y Juez de la iglesia y la conciencia”. Muchos bautistas a través de la historia ofrendaron sus vidas por este principio. Además es rechazada toda jerarquía en la iglesia fuera de Jesucristo. La asamblea es gobernada por líderes y siervos al servicio de Jesucristo, guiados por la Palabra y en la orientación del Espíritu Santo  (Mateo 28:16-20; I Corintios 11:3; Filipenses 2:9-11; Efesios 1:17-23; Colosenses 2:8-15).

  • La Biblia es la única regla de fe y práctica: la Biblia es el libro de Dios. Los bautistas defienden que toda la Biblia es palabra de Dios, y en ella Dios revela su voluntad para los seres humanos y que es superior a las tradiciones, las experiencias y el intelecto. Además es la única fuente de autoridad y con ella debería terminar toda discusión teológica. (Hechos 17:10-12; II Timoteo 3:16-17; II Pedro 1:19-21).

Se defiende además que los Libros Deuterocanónicos no fueron inspirados por Dios, dada a las contradicciones encontradas con otros libros como los Evangelios, y además no se observa una instrucción clara encontrada en el resto de los libros.

  • El bautismo del creyente: la práctica del bautismo no comenzó con Juan el Bautista en el río Jordán, sino que era una práctica del pueblo judío para con los prosélitos, y simbolizaba el compromiso de ser fieles a la doctrina y a la Ley del pueblo de Dios. Sostienen que el bautismo es una ordenanza de Dios, que todo discípulo debe obedecer, siempre que sea posible; debe ejecutarse por inmersión, lo cual simboliza muerte con Cristo a la vida vieja y resurrección a la vida nueva. El bautismo, por tanto, debe de ser para personas convertidas y convencidas de la realidad de Dios y de la vida nueva que Jesucristo ofrece. Debe ministrar el bautismo un ministro de la iglesia local. ( Mateo 3:13-17; Romanos 6:4-5; Hechos 8:36,38-39; Efesios 2:8-9; Lucas 23:42-43; I Corintios 1:17; Colosenses 2:12).

  • Libertad de conciencia: la libertad de conciencia es el principio bautista que defiende el derecho que tiene cada ser humano de elegir por sí mismo. Parte de la idea de que este derecho le ha sido concedido por Dios, y por lo tanto, cualquiera que lo viole se estará oponiendo al mismo Dios. Por este principio muchos murieron a través de la historia, cuando la fe era algo impuesta y la interpretación de la Biblia era derecho exclusivo del papa y sus líderes. Los padres de la iglesia declararon: “Queremos creer según el dictado de nuestra conciencia; como entendemos en la Biblia y no por lo que otros digan que debemos creer a ciegas”. Este principio fue un gran aporte al protestantismo en general. (Génesis 1:27, 3:22; Juan 1:12-13, 3:16, 10:27; Marcos 8:34, Romanos 14:3-12).

  • El gobierno congregacional: la congregación local tiene la máxima autoridad y poder de decisión, sin depender de otra iglesia, grupo de iglesias, o persona alguna, para regir su destino. Esta en sí, es la oportunidad que tiene la comunidad de creyentes, para que sus miembros tengan derecho a la participación plena en la toma de decisiones en asuntos eclesiásticos, bajo la dirección del señorío de Jesucristo y según el modelo del Nuevo Testamento. La iglesia en base a su autonomía, decide sobre los asuntos trascendentes y no trascendentes, sintiendo que Jesucristo es la cabeza, las Escrituras, la orientación y el Espíritu Santo su guía, el cual le ha de llevar a toda verdad. Este principio se dice que nació con los anabaptistas en el siglo XVI; y en 1524 fueron publicados algunos artículos que abogaban por el congregacionalismo. John Smyth, más tarde declaró que la misión de los líderes y ancianos era supervisar, enseñar y predicar, pero la palabra final la tenía la congregación. (Hechos 6:1-7; I Pedro 2:9; Efesios 1:22, 4:15).

  • La Cena del Señor: no sólo creen que es una ordenanza, sino que están definidos por los bautistas algunos conceptos teológicos:

  1. No es un sacramento con poder salvífico.

  2. Debe ser para creyentes en plena comunión con Cristo y su iglesia.

  3. No creen en las teorías de:

  • La Transubstanciación: De la iglesia católica, donde los elementos se transforman en cuerpo y sangre de Jesucristo y pueden comerlo literalmente con la bendición del sacerdote.

  • La Consubstanciación: Teoría defendida por Martín Lutero, que plantea que coexisten las sustancias del cuerpo y la sangre de Cristo con las del pan y el vino en la Santa Cena.

  • La Presencia Mística: Teoría de Calvino, parecida a la de Martín Lutero y que planteaba que una gran bendición acompañaba a estos elementos y el cristiano participaba del cuerpo y de la sangre de Cristo.

El reformador suizo Ulrico Zuinglio dijo: “Nosotros nos identificamos con la cena simbólica del Señor”. Este no aceptaba las teorías anteriores, creía que el vino y el pan eran sencillamente símbolos del cuerpo de Cristo partido, y la sangre derramada del Señor por nuestros pecados. Esta cena es una ordenanza conmemorativa para recordar la muerte de Cristo hasta su venida. Los bautistas creen que Zuinglio está en lo cierto y está respaldada bíblicamente. (Mateo 26:17-29; I Corintios 11:23-26).

  • El sacerdocio de los creyentes: este principio se remonta a la época de Martín Lutero en el siglo XV y afirma que todo creyente tiene el derecho y privilegio inalienable de comunicarse directamente con Dios, por medio de Jesucristo, quien perdona los pecados. No es el sacerdote o pastor que debe de perdonar los pecados. Ningún hombre o institución debe impedir que una persona se acerque a Dios. Es el Espíritu Santo quien ayuda para tener comunión con Dios por medio de su palabra. En el Primer Congreso de la Alianza Mundial Bautista en 1905, el Rev. Edgar Youg Mullins expresó en su mensaje: “Todos los hombres tienen iguales derechos de acceso a Dios”. (I Pedro 2:4-5, 9-10; Juan 14:13-14; I Corintios 12:7,12; Hebreos 4:14-16).

  • Separación de la Iglesia y el Estado: Aunque existe una corriente contradictoria, en este punto se puede señalar que así como el hombre tiene dos naturalezas esencialmente: física y espiritual, también deben existir dos gobiernos que respondan a dichas necesidades. Por otro lado, la organización de la Iglesia es políticamente democrática o congregacional, a diferencia del concepto episcopal. En la actualidad emerge una Iglesia participativa que vela por la transformación del Estado y la sensibilidad de los gobernantes para con el Evangelio. Pero no se acepta que el Estado interfiera y decida en asuntos espirituales de la Iglesia. Y se debe obedecer las leyes del gobierno, hasta tanto estas no entren en contradicción con la fe. (Hechos 5:29; Mateo 22:5-22).

  • La Gran Comisión: la evangelización del mundo no es un derecho exclusivo de un sector de la iglesia, como pastores, líderes y diáconos. Esta Gran Comisión de hacer discípulos a todas las naciones, es un derecho y responsabilidad de toda la iglesia. “Cada cristiano debe ganar y discipular a otra persona, como era normal que un profeta ungiera a su sucesor”. (Mateo 28:19-20; Marcos 16:15-18; Hechos 1:8).

Bautismo

El bautismo del creyente es una ordenanza que se lleva a cabo solo después de que el que se bautiza haya profesado que Jesucristo es el Señor y Salvador y haya manifestado la intención de un claro cambio de vida. El bautismo es el símbolo de la purificación de los pecados del bautizado (de que ha sido hecho partícipe de la muerte y resurrección de Jesucristo). Las confesiones de fe bautistas entienden el bautismo como una expresión externa del cambio interno que ya se ha efectuado. Los bautistas enfatizan el bautismo por inmersión completa. Lo imparte el pastor de la congregación, o cualquier otra persona autorizada por la congregación. Este medio de bautismo también es una representación de la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesucristo (Gálatas 2:20). El bautismo también se considera la identificación pública de la persona como cristiano y como miembro de esa iglesia en particular y con mucha frecuencia se requiere como criterio al asociarse como miembro con derecho a voto con iglesias bautistas.

Los bautistas rechazan la práctica de bautizar a un recién nacido porque creen que un padre no puede tomar esa decisión de obediencia en lugar de su hijo, sino que lo tiene que hacer él mismo a partir de su uso de razón. Solo una persona en edad de responsabilidad es elegible para el bautismo. Ésta no es una edad específica, sino la edad en que la persona se considera arrepentida de sus pecados y decide entregar su vida a Cristo.

Actualmente la corriente “fundamentalista” (no confundir el término teológico con el uso que de esta expresión se hace recientemente) es considerada la más influyente y de mayor crecimiento en Estados Unidos de América y otros países con fuerte presencia bautista. No es una denominación como tal dentro de las iglesias bautistas, sino una reacción conservadora al modernismo y a la relajación de las costumbres dentro y fuera de la iglesia. Los fundamentalistas se distinguen por su conservadurismo en cuestiones políticas, sociales (rechazo del aborto, la homosexualidad, el divorcio, etc.) y religiosas (practican la llamada “separación bíblica”, rechazando la unión o el ecumenismo con otras iglesias que no esté basado en la fidelidad a las Escrituras).

Según la definición dada en el Congreso Mundial de Fundamentalistas de principios de 1920, un fundamentalista es un creyente “nacido de nuevo” en el Señor Jesucristo que:

  • Considera la Biblia como la única fuente inerrante, infalible y verbalmente inspirada Palabra de Dios.

  • Cree literal y espiritualmente en todo lo que la Biblia dice (y por ello el ejemplo del rechazo al evolucionismo).

  • Juzga todas las cosas a la luz de las Escrituras (la Biblia) y es únicamente juzgado por las mismas.

  • Cree en las verdades fundamentales de la fe cristiana histórica: La Trinidad, la Encarnación (en un sentido de que solo el Hijo de Dios, Jesús, el Cristo, el Verbo, fue hecho carne), el nacimiento virginal de Cristo, la muerte vicaria de Cristo, la resurrección corporal de Cristo, su ascensión al Cielo y su Segunda Venida, el Nuevo Nacimiento mediante la regeneración espiritual de la persona a través del Espíritu Santo, la Resurrección de los hijos de Dios para vida eterna y la de los impíos para juicio final y castigo eterno en el infierno.

  • Procura la fidelidad práctica a la fe cristiana en la vida cotidiana, en el trabajo, en la familia y en la sociedad, y el empeño en predicarla a toda criatura, de palabra y con el ejemplo.

Recientemente, debido al mal uso que los medios han dado al término “fundamentalismo” (de cuño cristiano conservador) los bautistas fundamentalistas han comenzado a llamarse a sí mismos: “conservadores”, “fundamentales” o “Iglesias Bíblicas”.

Algunos de los grupos bautistas más pequeños son devotos de algunas prácticas o doctrinas tradicionales peculiares. Algunos bautistas primitivos practican la imposición de manos después del bautismo así como el lavado de pies, así como hacen algunos freewill baptists. Los bautistas del Séptimo Día insisten en que la adoración bíblica debe ser llevada a cabo el tradicional sabbat (sábado) en vez de en domingo. Los landmarkistas mantienen una comunión estrictamente cerrada donde sólo los miembros de la iglesia pueden participar en la Cena del Señor.

 Los adventistas

En general, el término adventista se refiere a todo miembro de una iglesia perteneciente a una denominación cristiana que cree en el pronto regreso de Cristo (La segunda venida de Cristo). Aunque son varias las denominaciones cristianas que pueden considerarse «adventistas», habitualmente el nombre se utiliza para referirse a los Adventistas del Séptimo Día o a los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma. La religión se caracteriza por guardar el séptimo día de la semana, el sábado, como día de reposo, tal cual como lo manda Dios en el cuarto mandamiento.

La denominación surgió del Movimiento Millerista en los Estados Unidos a mediados del siglo XIX, y se estableció oficialmente en 1863. Entre sus fundadores se destaca Ellen G. White, cuya extensa obra sigue siendo respetada actualmente por los adventistas.

Gran parte de la teología de la Iglesia Adventista corresponde a las enseñanzas evangélicas, tales como la de la Deidad (Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo), el estado inconsciente de los muertos y la doctrina de un «juicio investigador». La iglesia es también conocida por su énfasis en la alimentación, la salud y el respeto por los animales que es la ordenada por Dios desde el principio de la creación (Génesis 1:29), sus doctrinas las cuales están completamente basadas en la Biblia, su promoción de la libertad religiosa, y sus principios y estilo de vida que los diferencia.

La iglesia mundial se rige de una manera democrática; esto significa que sus miembros escogen delegados cada cinco años para la elección de nuevos líderes, quienes forman la «Asociación General», con regiones más pequeñas administradas por divisiones, uniones, misiones/asociaciones y distritos. Actualmente cuenta con más de 17 millones de miembros, tiene una presencia misionera en más de 200 países y territorios y se diversifica étnica y culturalmente. La iglesia administra numerosas escuelas, universidades, hospitales, clínicas, institutos y casas editoriales en todo el mundo, así como una destacada organización humanitaria conocida como ADRA, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales.

La Segunda Venida de Cristo

Los adventistas del séptimo día creen en una segunda venida de Cristo inminente y visible en todo el mundo, que será antecedida por un tiempo de angustia en el que los justos serán perseguidos, y un Anticristo exhibirá gran poder sobre la tierra Mateo 24. La enseñanza de que Cristo será visto por todos en la ocasión de su segunda venida se basa en Apocalipsis 1:7, que dice: «Todo ojo lo verá»; en la descripción que da Cristo en Mateo 24:27 «Como el relámpago que sale del Oriente y brilla hasta el Occidente»; y en Mateo 24:30 «Todas las razas de la tierra se golpearán el pecho y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo». También se basan en lo dicho a los discípulos y a las personas que estaban en el momento de la ascensión de Cristo registrado en Hechos 1:9-11, que dice que «volverá del mismo modo en que lo habéis visto ir al cielo». Los adventistas creen que este será el momento en el que ocurrirá lo que se describe en 1 Tesalonicenses 4:16, en el que «los muertos en Cristo resucitarán primero».

Los adventistas sostienen diferencias bien definidas en la Biblia sobre la venida del auténtico Cristo y la del Anticristo, dicen, como está escrito en 1 Tesalonicenses 4:17 «seremos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo», es decir, cuando viene Cristo somos llevados al encuentro con Él en el aire, en las nubes. Por el contrario el Anticristo pisa el suelo y anda por la tierra, y no le ve todo el mundo de forma literal o espontánea, así lo afirmara Jesús en Mateo 24:23-26. Otras diferencias están basadas en Apocalipsis 10:7 y Apocalipsis 11:19, donde dice que «cuando se cumple el misterio de Dios aparece en el cielo abierto el Arca de la Alianza», donde se encuentran los originales de las Tablas de la Ley de Dios, con las cuales Dios descendió en el monte Sinaí, según Deuteronomio 33:2 «Y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha». Sin embargo el Anticristo obrará contrario a la Ley de Dios, violando lo que Dios escribió con su dedo, dice Deuteronomio 10:2 «y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca» y Éxodo 31:18 «Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios».

El Anticristo obrará violando la alianza eterna que hay entre Dios y su pueblo, el Sabbath. Éxodo 31:16,17 «Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo. Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel; porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó». Ezequiel 20:12,20 «Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico» «Y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios».

Por último el Nuevo Testamento deja bien clara la importancia del Sabbath en Hebreos 4:9-11 «Queda, por lo tanto, reservado un Reposo, el del séptimo día, para el Pueblo de Dios. Y aquel que entra en el Reposo de Dios descansa de sus trabajos, como Dios descansó de los suyos. Esforcémonos, entonces, por entrar en ese Reposo, a fin de que nadie caiga imitando aquel ejemplo de desobediencia» y en los últimos días los hijos de Dios guardarán sus mandamientos, Apocalipsis 12:17 «Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo».

Pero antes de que todo esto suceda la humanidad padecerá grandes angustias y catástrofes naturales, como lo son inundaciones, terremotos, tornados, tsunamis, y humanas como son las guerras, las hambrunas, el esclavismo, entre muchas cosas más. También sobrevendrán los juicios de Dios, muchas ciudades que están entregadas a la maldad y a la homosexualidad serán destruidas por fuego, así lo afirman Judas 1:7 «También Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, que se prostituyeron de un modo semejante a ellos, dejándose arrastrar por relaciones contrarias a la naturaleza, han quedado como ejemplo, sometidas a la pena de un fuego eterno», también lo dice 2 Pedro 2:6 «También condenó a la destrucción y redujo a cenizas a las ciudades de Sodoma y Gomorra, para que sirvieran de ejemplo a los impíos del futuro». Esto solo anuncia que Cristo se acerca. Los que amen a Cristo se pondrán del lado de la verdad.

Bautismo  

Los adventistas del séptimo día practican el bautismo de los creyentes por inmersión completa, de manera similar a los bautistas. Argumentan que el bautismo requiere consentimiento por entendimiento, y responsabilidad moral. De manera que los bebés solamente son dedicados al Señor, que en realidad es un símbolo de la gratitud a Dios por el bebé, por parte de los padres, la comunidad e iglesia, y de su compromiso de criar al niño en el amor de Jesús. Los adventistas se basan en la Biblia y este libro dice que el bautismo es un nuevo nacimiento hablando espiritualmente; y a través de él testifican su muerte al pecado y declaran su intención de caminar en una vida nueva. El bautismo es símbolo de la unión con Cristo, del perdón de los pecados, y de la recepción del Espíritu Santo, e implica una afirmación de la fe en Jesús y un arrepentimiento de pecados evidente; es una declaración pública del compromiso de la vida del individuo y su entrega a Jesús, por lo tanto comienza una nueva vida en el Señor

Los adventistas creen que la muerte es como lo declara Eclesiastés 9:5– «los muertos nada saben». Esta ideología sostiene que una persona no tiene forma consciente de existencia hasta su resurrección, la cual se dará en la ocasión de la segunda venida de Jesús (en el caso de los justos) o luego del milenio de Apocalipsis 20 (en el caso de los impíos). Esto significa que el infierno no existe en nuestros tiempos presentes, ni existirá después de la segunda venida de Cristo, sino que los impíos serán destruidos para siempre luego del milenio basándose en Apocalipsis 20 (Esa es la muerte segunda de la que habla el texto del Apocalipsis, la verdadera muerte). Infierno viene del griego infer (‘debajo’), por lo tanto el infierno sería lo mismo que el Hades griego, o simplemente, el sepulcro.

Por lo anterior también se oponen a la doctrina del purgatorio, sostenida por la Iglesia católica, que señala que los muertos que no tienen pecados mortales sin perdonar pasan por un estado de purificación antes del Cielo. Sostienen que la Biblia enseña que sólo Dios es inmortal (1 Tim. 6.16) y que los seres humanos, separados de Dios, están sujetos a la muerte. Jesús enseñó que «la muerte es un sueño» (Juan 11.11-14) que termina en una de las dos resurrecciones: una resurrección para vida o una resurrección de condenación (Juan 5.28-29).

Por otra parte, religiones evangélicas sostienen que después de la muerte, el alma se dirige a un lugar determinado dependiendo de si son salvos (aceptar a Cristo como salvador) o no. Los salvos son llevados al «Seno de Abraham» y los no salvos se dirigen al Infierno. Los adventistas no comparten esta posición, argumentando que no tiene base bíblica. Para los adventistas, el tema de la muerte es uno de los engaños satánicos del fin de los tiempos: el espiritismo está ganando terreno debido a que la mayoría de las personas creen que hay vida después de la muerte. Los adventistas consideran a la Biblia como su única regla de fe: en ella no se considera vida después de la muerte; y sólo cuando venga el momento de la resurrección será la vida eterna o la muerte.

  • La administración Adventista es muy cuestionada por el alto salario que tienen la gran mayoría de los empleados, especialmente en los Estados Unidos. Las conferencias y asociaciones administran el diezmo, las ofrendas de escuela sabática, las ofrendas del décimo tercer sábado, también piden 28 sábados de ofrendas en las Iglesias que están bajo su administración, o  sea que de 52 sábados que tiene el año, las Iglesias locales se quedan con 24 semanas de ofrendas.

  • Algunos ex adventistas como Desmond Ford, Walter Rea, Dale Ratzlaff, entre otros, han denunciado que la Sra. White plagio otros libros para escribir los suyos. Lo cual pone en duda la inspiración divina de Ellen G. White.

  • Para los adventistas, la Iglesia católica es la gran ramera del Apocalipsis, y todos los papas de la Historia el anticristo en sí, y ambos serían destruidos tras la Segunda Venida de Cristo, dejando a la «iglesia verdadera» el Reino de los Cielos. Dichas acusaciones vienen de los escritos de White. Esta acusación proviene especialmente de cuando el papa Silvestre I instituyó el domingo como día sagrado cristiano, y no el sábado, pero era otro el contexto de ese tiempo.

  • El hecho de que la Iglesia Adventista tome todo escrito de la Biblia de manera literal y no con un trasfondo psicológico es bastante confuso, como ser el creacionismo y la Segunda Venida, calificando de «engaños diabólicos» todo resto de la evolución.

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 en Comparación con lo expuesto

Nuestra Doctrina Evangelista- Carismática

Creemos que:

1)      Cristo es el Verbo de Dios Padre, y que la materia (cosas) como la Carne y sus inteligencias fueron originalmente Hechas por el Poder del Verbo, para los fines y Planes del Padre.

2)      Cristo encarna en Jesús para Plan de Salvación del Hombre, el cual yacía Caído debido a la transgresión de Adán y al crimen de Caín.

3)      Cristo es Dios que Viene de Lo Alto, y por Virginidad de un Alma Pura, María, es puesto en la Carne por el Padre a según de su Plan de Salvación.

4)      Cristo posee Poder y Magisterio del Espíritu Santo, y mientras Él estuvo entre los Hombres era Él la Manifestación del Poder santo del Espíritu Madre; y al Ascender nuevamente a su reinado, pudo Él Enviar la Potestad del Espíritu Santo a los Hombres (Hecho de Pentecostés)

5)      Jesús hace lo que el Padre encomienda, y es Cristo en Jesús la representación tangible del Padre Dios; nadie conocía al Padre antes de Cristo, y nadie llega al Padre si no es por Cristo

6)      Jehová, Yavhé y otros nombres que los Hombres dieron a Dios no son ‘únicas representaciones de Dios’ sino ‘nombres’ dados por los Hombres al Alfa y la Omega, el Verbo, el Elohim Mayor: el Cristo Rey y Señor. Cristo Dios es el único Dios de los Hombres y de los Ángeles. El Yo Soy Eterno.

7)      Jesús paga la deuda del pecado generada en la Caída de Adán  y el crimen de Caín: paga por la ‘generación cainita’ que prevaleció a pesar de su rebelión. Paga Jesús una deuda que tenía al Hombre perdido en su pecado, imposibilitado de ascender a Los Cielos, y fuera de toda Gracia. Tal condición de pecado afectaba también  a los Hombres Buenos, a los Abelitas, quienes al morir tampoco accedían al reino sino que ‘dormían el sueño de la espera’ hasta el Día de la Resurrección.

8)      Jesús paga en 12 días de martirio y en su muerte física en la cruz romana.

9)      Cancelada la deuda, y liberado el Hombre de la mácula mortal, Cristo descendió a los abismos, combatió en los infiernos y derrotó a la muerte, quitando toda potestad de los infiernos sobre el paso por la muerte y abriéndolos Cielos para que cada Hombre, desde esos Hechos, recoja el fruto de su propia siembra.

10)  Estos Hechos, más el Descenso del Magisterio y Poder del Espíritu Santo, son aquellos que en su conjunto producen y aseguran La Salvación. Por lo mismo, es apostasía concentrar una salvación que no se entiende ni se explica con la sola muerte de Jesús en la cruz. Para entender y asumir La Salvación se debe entender y asumirla condición anterior a Cristo, el Pago de Cristo y la Redención posterior que Cristo concede.

11)  Desde Cristo y la Salvación concedida Por Gracia por el Padre, y no por mérito u obras de los Hombres, todo Ser NO nace en pecado, sino que SE HACE al pecado. Y Cristo es más que el pecado, y por lo mismo es NECESARIO CONSAGRARSE a Cristo y ya no basta con creer en la cruz y en Jesús.

12)  La teología de la cruz es apostasía, porque santifica un instrumento romano de tortura. La cruz representa precisamente el poder del Mundo en donde Jesús es entregado para limpiar al Hombre del pecado; por ende no es la cruz la que nos eleva, sino es la cruz en donde termina la cárcel del Hombre: y son los Tres Días posteriores y la Resurrección lo que define el proyecto de Salvación del cual el Hombre dispone.

13)  Cristo es la Resurrección y la Vida. Y no es necesario esperar el Juicio Final, como creía Marta, y según Cristo lo aclara antes de levantar a Lázaro: todo el que cree y vive en Él es salvo y tendrá Vida. La resurrección NO es ‘resucitación’ porque ésta es el regreso del alma al mismo cuerpo anterior; y Resurrección es la mutación de Cuerpo Carnal a Cuerpo Espiritual, a según de los estados de gloria que solo Cristo designa y determina.

14)  No hay muerte después de Cristo: todos Vivimos gracias a que Cristo derrotó a la muerte. Y cada uno recoge la cosecha de su propia siembra.

15)  No hay preeminencia del Demonio después de Cristo; la teoría de que los infiernos predominan y están abiertos para recibir a todo Hombre, es negar la Supremacía de Cristo. A los infiernos van solo los Hijos de Perdición, quienes hacen mal en conciencia y no se arrepienten de verdad, y quienes sirven al Mal o se sirven del Mal para beneficios mundanos.

16)  Siendo todos Salvos por la Gracia: el Hombre conserva su libertad, y para entrar al Reino debe aceptar y reconocer la Gracia e incorporarse de pleno en el Plan de Salvación que solo Cristo Dios conduce y guía.

17)  Dios es un Dios de Justicia: y Cristo es la Ley de Dios. Ninguna ley de Hombres o dogmas extraídos de interpretaciones religiosas puede estar por sobre la Calidad Divina y Justa de Cristo, el Señor.

18)  El Espíritu Santo se nos concede por Fe y por Sacramento: por Fe para testimonio tangible de la existencia del Reino de Dios; y por Sacramentos para ejercicio de Magisterio y Poder de Dios entre los Hombres.

19)  Desde Cristo todo Bautizado en edad consciente, adulta, y de responsabilidad, que recibe Sello de Agua para arrepentimiento, perdón y propósito de no volver a pecar;  y que posteriormente recibe Sello de Fuego por Imposición de Manos de un sacerdote con Autoridad para Sellar…es un Consagrado, porque ya no cree según costumbre, propia idea o divinidad cualquiera; sino que ha puesto su Fe en Cristo y se ha dispuesto a ir en Pos de la Voluntad del Padre.

20)  Todo Consagrado en el Bautismo por Agua y por Fuego, en edad consciente, es un Sacerdote bajo la Ley de Cristo.

21)  Bautismo a niños y personas inconscientes de su responsabilidad es apostasía. Por Cristo todo niño y niña son como ángeles,  y sus padres deben resguardar su inocencia y pureza Bautizándose ellos, y no al que es puro ante los Ojos de Dios.

22)  Que el Espíritu Santo en el Sacramento del Bautismo actúa cuan Don de Santidad, y por este Don de Santidad el Consagrado puede ejercer Poder Santo y obtener Sabiduría.

23)  Que Cristo, el Bautismo y el Don de Santidad del Espíritu Santo cumple con un propósito único: conducir, inducir, guiar y dar Luz al Hombre para que ponga por Obra el Designio del Padre Creador.

24)  Santidad es ‘Poner por Obra la Voluntad del Padre’

25)  Por lo mismo: creemos y practicamos ‘La Congregación de los santos’; no la iglesia cuan asamblea de creyentes, sino la Congregación de Bautizados cuyo sentido y Camino es alcanzar, por ejercicio del Sacerdocio, la Voluntad del Padre y poner por Obra Su Designio.

26)  Entendemos que por Espíritu Santo, por Consagración y por herramientas del sacerdocio que inician a adquirirse en el Bautismo, la persona puede Discernir las Escrituras y comprender lo que ES de Dios y lo que estando en ellas es de los Hombres.

27)  Aplicamos un Principio básico de realidad: que antes de Cristo prevalecía una Ley de Vida, y con los Hechos de Cristo se ha instaurado una Ley de Vida diferente. Por lo mismo: aplicar una ley, una fe, una moral, una jurisprudencia actual basados en textos de antes de la Ley de Cristo conlleva a confusión, malas interpretaciones, oportunismos intelectuales y a levantar cultos apostatas.

28)  Nuestra Jurisprudencia se halla basada en Los Evangelios. Y son los Evangelios los que nos permiten una unidad santa con los profetas antiguos hasta Moisés. Y son los Evangelios los que nos ayudan a dirimir qué de lo anterior está vigente hoy, y qué de aquello ha sido sobre pasado por la Ley del Dios Vivo.

29)  Sabemos que vivimos el Tiempo de Tribulación. Y todo nos indica que nos hallamos de pleno en este Tiempo de Vísperas de los Grandes Eventos posteriores.

30)  Esperamos, trabajamos y sembramos el Camino de la Venida de Cristo. No cuan Jesús. No como varón. Sino en Potestad y Poder Divino, Cósmico, Espiritual y Tangible. Y eso nos hace diferenciar a los falsos mesías, y sabiendo esto por Espíritu Santo es que los Consagrados nunca seremos engañados por las legiones del Anti Cristo que actúan en el ‘nombre de Jesús ’haciendo milagros y levantando imperios del dinero.

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Si esto nos acerca a los pentecostales: entonces somos una forma de pentecostalismo; si esto nos asemeja a lo Evangélicos en algunos aspectos, y nos acerca a los católicos en otros. Si en algo somos adventistas, y por algún lado somos bautistas…o por mucho nos acercamos a los metodistas…De verdad no nos preocupan las tildes o los rótulos. No creemos en el ejercicio del poder político ni en las formas políticas de llevar la fe. Creemos y respetamos la única forma de practicar la Fe: Con COHERENCIA, con VERDAD, con Obras Espirituales y efectos concretos que abren puertas al prójimo…Pero con VIRTUD: Amor como el Padre nos ama; Sabiduría que es la única ciencia de Dios para el Hombre; con Humildad y sin ira o violencia no en el lenguaje, ni en la mente y menos en la acción; con Misericordia, que nos lleva a escuchar a toda Fe en Dios, y aceptar a los Hombres en su imperfección y NO JUZGAR; con Justicia: cuya esencia es la Libertad que el Padre nos concede para Optar,  y por Libertad Optar por hacer parte de su Plan y Reino. Solo el demonio impone, posesiona y castiga. Dios entrega Gracia para que el Hombre opte en libertad, y por Fe llegue a su Santidad.

Somos Carismáticos en cuanto practicamos el Sacerdocio de Poder y Sabiduría bajo el Don del Espíritu Santo.

Somos Evangelistas porque son los Evangelios nuestra propia persona: no hay un evangelio escrito fuera de nosotros….Nosotros debemos SER el Evangelio.

Creemos en la Unidad de la Fe en Cristo cuan Dios Salvador y único conductor al Padre Creador, y en el Espíritu Santo cuan único Magisterio y Poder de Dios en el Hombre por su Fe y Consagración. Todo quienes crean en esto son nuestros hermanos y hermanas, y pertenecemos a la misma Casa de Cristo. No importa la religión, el modo de culto o las costumbres. La Verdad nos hace Libres: y Cristo es la Verdad y la Vida. Y en tal sentido hacemos nuestro mucho de Lutero, gran parte en lo que creyó Jacobus Arminius, y declaramos distancias de Calvino. Y por mucho nos asociamos en la fe a los santos y santas que hicieron, y hacen, parte de la iglesia católica.  Pero al final, de todo: Le creemos a Cristo y seguimos con fidelidad a los santos evangelios.

 Sacerdocio de Congregación Evangelista Carismática-

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